                      El camino a la depravacin de una madre
                                  Por Johernn

(Esta historia es completamente ficticia. Tiene incesto, zoo, scat, y otros.)

`Las cosas pasaron tan rpido que an me pregunto cmo me paso esto a m' pensaba Mara. Se haba casado con un hombre veinte aos mayor que ella y para ahora tuviera cincuenta y cinco a no ser por el terrible accidente que lo condujo a la muerte. Vivan en una granja a las afueras del pueblo que era propiedad de l, cuando se caso con ella, el matrimonio tuvo cuatro hijos dos hembras y dos varones: las hembras; Juanita y Patty de quince y nueve aos de edad y los varones; Pedrito y Pablito de trece y once aos. La granja tambin tena algunas casas humildes en las afueras que albergaban a trabajadores de la granja y sus familias, casi todas extranjeras. 

Entonces de repente vino una crisis econmica que afecto toda la venta de la produccin de la granja y las facturas empezaron a amontonarse, cuando los proveedores de alimentos y semillas empezaron a presionar, el esposo de Mara se vio obligado a viajar largas distancias para poder negociar la cosecha. l estaba empeado en no dejar caer la granja, que era una herencia de la familia, adems que senta una obligacin moral por sus trabajadores de mucho tiempo. Entonces ocurri el accidente en uno de estos viajes, dejando a Mara sola con semejante carga. 

Ella sali de la casa de sus padres apenas cuando cumpli los 18 aos y solo completo el bachillerato, y en todo este tiempo ella no intervino en los negocios de sus marido, solo se dedicaba a los deberes que una madre debe hacer en su casa y a cuidar de sus hijos. Por lo que quedar de repente sin esposo, una granja que mantener y muchas deudas que pagar, adems de cuidar a sus hijos fue un tremendo golpe para ella. Se senta como que quera morir y as permaneci por varios das, pero eso no la desobligaba de sus compromisos, entonces decidi que la nica manera de salir del estado en que se encontraba, era asumir el reto de administrar la granja como haba hecho su difunto marido.

Lo primero que tena que hacer era salir de la produccin que se estaba acumulando y sali a visitar a los clientes. Primero me decidi visitar a los clientes que tena en el pueblo. 

Ella conoca el pueblo pues a menudo bajaba por las cosas que necesitaba en casa. A pesar de ser madre de cuatro se conservaba y mantena su figura. Ella haba heredado la figura de su madre, un metro setenta de altura y 65 kilos de peso, con grandes tetas que parecan melones, grandes caderas, nalgas grandes y redondas y cintura reducida. Ella tena la misma figura de su hija cuando tena su edad, era el objeto de las miradas por donde quiera que pasara, tanto de viejos como de nios, que ya tenan algn inters sexual, de profesores y por supuesto de sus compaeros. Ella se senta excitada cuando la miraban y empez a usar la falda colegial al lmite del cdigo del colegio, cuando estaba acalorada suba unas o dos pulgadas su falda que prcticamente se podan ver sus pantaletas con una simple inclinacin, Caminaba del colegio a la casa y antes de salir del colegio iba al bao y se quitaba las pantaletas que luego guardaba a escondidas en el bolso, suba su falda justo unas pulgadas debajo de su horca y caminaba a su casa, siempre pendiente de las miradas, devolviendo sonrisas a algunos piropos o  incluso vulgaridades que algunos viejos pervertidos le decan. Entonces cuando estaba por llegar a su cuadra se acomodaba la falda, para evitarle una molestia a su madre. 

Cuando apenas termino su bachillerato su madre la obligo a casarse con Jos que fue en su tiempo un compaero de colegio de su madre. Con el tiempo acepto que l era su esposo y aprendi  amarlo. Sin embargo su fetiche exhibicionista siempre la acompao y cuando tena que bajar al pueblo sola, se pona faldas que flotaban con la brisa o vestidos que ella misma haba hecho: con botones o cierres en la falda y cuello escotado, le gustaba usar mini pantaletas que apenas tenan un mini parche que tapaba su coo. Cuando usaba estos vestidos o faldas llevaba unos zapatos de tacn altos. Cuando estaba por entrar al pueblo suba sus faldas a medio muslo y soltaba unos botones de su blusa para hacer acentuar la hendidura entre sus tetas y caminaba por la calle ondulando sus caderas,  atrayendo las miradas del todo el que pasaba. En verdad: `me senta como una puta' pensaba, pero lejos de avergonzarse se senta cmoda y cachonda.

Cuando su esposo muri el velorio se hizo en una funeraria del pueblo, y recibi muchas condolencias de los amigos de l, y clientes, la mayora tanto hombres como mujeres ya la haban visto a ella caminar por las calles exhibiendo su cuerpo y a muchos de ellos de seguro yo le haba provocado un hard-on y quien sabe cuntos nios no se haban masturbado por causa de ella. Lo que de seguro recuerda muy bien en aquellos momentos de dolor; es que muchos abrazos de psame parecan manoseos, algunos incluso se atrevieron a manosear sus nalgas o tetas. 

En la sala de su casa haba colocado un pequeo santuario con una fotografa de su esposo y vara velas encendidas al frente como era la tradicin, mientras se guardaba el luto. La noche anterior despus que sus hijos estaban en cama Mara fue al santuario y se arrodillo frente a la fotografa, y entonces prometi que no dejara que la granja se perdiera y hara cualquier cosa que fuera necesario para salvarla.

Capitulo dos

Mara estaba dispuesta a no perder la granja. Por lo que se dispuso  a vender la mercanca de cualquier manera, que con tanto esfuerzo los trabajadores se haban esforzado en producir. En la maana reuni a sus hijos antes de salir para el colegio y les dijo que ella se iba a encargar de los negocios de su difunto esposo, entonces encargo a Juanita para que cuidara a sus hermanos mientras ella no estaba en casa.
 
Despus que Mara quedo sola, se dispuso a vestirse para salir a su primer da de trabajo, fue al closet y saco sus vestidos negros que haba comprado para guardar el luto. Todos eran del mismo modelo por lo que tomo uno y se lo puso, entonces fue al espejo, el vestido era de una tela suave y se ajustaba a su cuerpo pero la falda estaba por debajo de las rodillas, y cerrado al cuello. Ella solo haba usado estos vestidos en el funeral, desde entonces no haba salido de la casa. Ella se quit el vestido, y rpidamente le hizo algunos arreglos en la mquina de coser. La costura era su hobby desde pequea, su mam era costurera y le haba enseado, ella disfrutaba cociendo.
Despus de hacer los arreglos se lo puso, se miro en el espejo y sonri, tomo el maletn y sali. Cuando llego al primer negocio ella estacion la camioneta, y despus de acomodarse su vestido y calzarse con unos tacones altos, entro al local. El lugar estaba vaco a esta hora y un jovencito como de la edad de Pedrito estaba acomodando algunas verduras. Mara se dirigi donde estaba el nio, que no apartaba la mirada de ella, un cosquilleo recorri el cuerpo de Mara, entonces dibujo una sonrisa y sensualmente dijo:

"Buenos das hijo, cmo te llamas?"

Sin apartar la mirada de la hendidura de las tetas de Mara, respondi

"Pedro, seora."

Mara estaba consiente donde estaba fija la mirada del nio, entonces ella bajo su mirada y not que las mitades de los globos de sus tetas estaban a plena vista y parecan que luchaban por salirse, despus disimuladamente miro la horca del muchacho y pudo notar un pequeo bulto, en vez de sentirse avergonzada ella empez a sentir un cosquilleo de excitacin que recorra su cuerpo, aadi: 

"Qu edad tienes, hijo?"

El nio estaba incomodo porque noto que la seora no apartaba la mirada de su horca, rpidamente dijo:

 "Trece seora"

"Uhm, Justo mi hijo tambin se llama Pedro y tiene trece aos como t. Donde est don Manuel?"

"En el almacn haciendo inventario, si usted lo busca yo lo puedo llamar."

"No es necesario, ser que puedo pasar al almacn para hablar con l?"

"Puede pasar. El almacn est detrs de aquella puerta." Sealando al fondo.

"Gracias cario. Por qu no ests en la escuela?"

"Hoy no fui porque tuve que ayudar a mi abuelo aqu en la tienda, l necesitaba hacer el inventario y no tena a nadie que atendiera la tienda mientras tanto."

"Donde estudias?"

"En el colegio Santa Mara, octavo ao."

"Qu casualidad mis hijos tambin estudian en el mismo colegio y mi hijo Pedro tambin est en octavo."

"Yo conozco a Pedro, l y yo somos buenos amigos."

"Bueno yo le dir hoy que te conoc. Voy a ver a don Manuel. Chao." 

Alejndose del muchacho, mientras se diriga a la puerta del almacn el nio se quedo mirando como aquella voluptuosa mujer meneaba su trasero.
Mara atraves la puerta y llamo a Don Manuel. Cuando escucho un "s", como respuesta al fondo, y la bulla de algunas cajas, ella dijo:
 "Soy la seora Mara, la viuda de Jos, que le venda mercanca. Puede atenderme un momento?"

"Lamento la muerte penosa de su esposo en ese accidente. Pase hasta aqu porque estoy atareado, tengo que hacer todo esto hoy. Por favor acrquese."

Mara avanz, al final estaba Don Manuel de espaldas acomodando unas cajas, un hombre de unos 60 aos de edad, alto y fornido. Cuando ella estaba a su espalda, aclaro la voz de manera audible, entonces Don Manuel dejo las cajas y se volteo. Don Manuel haba visto a Mara en el funeral, y haba quedado impresionado por su voluptuoso cuerpo a pesar que el vestido que llevaba entonces ocultaba mucho de sus encantos. Pero el vestido que llevaba hoy, lejos de ocultar sus encantos los acentuaba: su vestido era negro con falda corta y escasamente llegaba a medio muslo, pero tena dos aberturas a cada lado que llegaban a la altura de la horca; el vestido estaba ceida a su cuerpo y haca resaltar su gran trasero y el plano de su vientre. El vestido era escotado y dejaba ver gran parte de la hendidura de sus grandes tetas, la mitad de sus melones sobresalan claramente a la vista. Rpidamente Mara noto la mirada descarada de Don Manuel. Ella dej que l la mirara, y disimuladamente se inclino un poco para revelar ms de los globos de sus tetas, mientras le explicaba su situacin.

El delantal que llevaba puesto Don Manuel le tapaba el tremendo hard-on. Sin embargo Mara noto el bulto, mientras se morda su labio inferior. Don Manuel Dijo:

"Seora; no s cmo decir esto, pero vino otro proveedor y... bueno  yo pens..."

"Don Manuel no me diga eso, por favor entienda mi situacin." Entonces se acerco y apoyo su cabeza y tetas contra el pecho del viejo, entonces empez acariciando sus pechos, aadi. "Yo estoy dispuesta hacer cualquier cosa, realmente estoy desesperada."

Don Manuel no poda resistir aquella mujer, `dicen que las oportunidades las pintan calvas.' Se quedo all, sin hacer el menor esfuerzo por alejarse de ella. Mara prosigui siendo ms atrevida y poco a poco bajo su mano hasta la entrepierna. Dijo: "Si usted me   ayuda Don Manuel, yo estar infinitamente agradecida de usted." 

Mara sali de la tienda media hora despus con una sonrisa, y por supuesto limpindose su boca despus de haber chupado y tragado los 25 centmetros de palo de Don Manuel. No solo le haba vendido la cuota que normalmente le venda su esposo, sino que l seguira comprndole a ella. Claro a cambio recibira un trato especial.

Mara regreso a su casa, estaba satisfecha porque no le haba ido tan mal en su primer da. Cuando llego, sus hijos ya estaban en casa reunidos en la sala viendo la tv. Mara inmediatamente noto las miradas de asombro de sus hijos, ellos nunca la haban visto vestida de esa manera. Para ellos su mam era una madre enchapada a la antigua, con vestidos largos, o faldas que iban ms debajo de las rodillas. 
Entonces Pablito que siempre era muy espontaneo y a veces haba recibido una que otra palmada por la boca por soltar las palabras, dijo: "Mam esta vestida como una puta." Despus se tapo su boca, mientras esperaba la manotada de su mam, con temor. Sus hermanos miraban a su mam y a Pablito, esperando el momento que saltara sobre su hermano y lo manoteara, sin embargo en vez de eso, Mara permaneci como si no hubiese escuchado nada. 
Juanita agrego: "mam porque estas vestida de esa manera?"

Todos los dems hermanos estaban expectantes por la respuesta de su mam, Mara respondi: 
"Nios es mejor que me escuchen y entiendan. Ustedes saben que tu pap que en paz descanse estaba trabajando duro por mantener la granja. Las cosas no estaban muy bien y por eso el se vio obligado a vender los productos lejos. Ya la gente no puede comprar como antes, entonces es muy difcil vender, y cuando se vende quieren pagar un msero precio. Pero l no se desanimo y lucho duro para poder pagar todas las deudas que se estaban acumulando. l no quiso vender la granja porque fue una herencia, y si la hubiese vendido escasamente podramos vivir en un barrio. Adems de que iba a trabajar, si toda su vida fue granjero. Por eso yo lo apoye todo ese tiempo. Y yo lo nico que he hecho en mi vida es dedicarme a la casa y a ustedes, pero ahora que l no est, que creen ustedes que debo hacer. Pens que lo mejor es seguir con la granja y asumir trabajo de tu pap, y esperar que las cosas mejoren, entonces podremos contratar a alguien que se encargue de las ventas. 

(Despus de una pausa agrego) Nios, haba das que tu pap llegaba destrozado y deprimido, porque las ventas no eran suficientes para pagar las deudas. l me deca que haba mucha competencia y los clientes eran difciles de convencer. Entonces esta maana cuando me vest con el vestido de luto para ir a visitar a mi primer cliente del pueblo me vea ms como una adolorida y desvalida viuda, que daba lstima y no como la agresiva y decidida vendedora. Como yo no tengo ninguna experiencia en ventas, pens que podra usar mis atributos femeninos y por eso hice algunos arreglos a este vestido. Y a no ser por la decisin que tome hoy no hubiera vendido la mercanca a Don Manuel, pero adems logre que l renovara el contrato de nuevo por otros seis meses".

Despus que su mam guardo silencio, Juanita dijo: "Si, bueno mam pero no te parece que el vestido est un poco, usted sabe..."

"Vulgar, es eso lo que me vas a decir. Bueno djeme decirte esto jovencita y a ustedes nios, la vida de una mujer es dura en un mundo de hombres. Por eso nosotras tenemos que recurrir a nuestras armas, as como los hombres utilizan las de ellas. Ahora nosotros estamos solos y debemos apoyarnos unos a otros, y adems all tenemos una granja que mantener y trabajadores que dependen de nosotros, y yo le jure a mi difunto Jos que hara cualquier cosa para conservar la granja. Y crenme esto, no estoy bromeando si yo tengo que ir desnuda a visitar un cliente para vender la cosecha, lo har. Ese sacrificio no sera nada comparado con todo lo que mi querido Jos hizo por nosotros."

Los nios nunca haban escuchado a su mam expresarse de esa manera, en cambi la conocan como una madre estricta que no permitira ningn comportamiento, que rayara en lo moral. Era la primera vez que alguno de ellos haba visto las piernas de su madre, siempre usaba vestidos o faldas y algunas veces batas de casa que siempre llegaban unos centmetros de los tobillos. Ahora no solo estaba vestida con un vestido que mostraba las piernas hasta medio muslo y si cualquiera de ellos era detallista podra incluso ver parte de sus nalgas, cuando se agachaba, y el top que dejaba al descubierto prcticamente media teta, sin dejar mucho a la imaginacin. E incluso hablaba de ir desnuda si el caso fuera necesario. 

Patty dijo espontneamente e inocentemente: "guao mami usted ira desnuda a vender."

Mara se sent en el mueble que estaba frente al sof donde los cuatro nios estaban viendo la tele, y respondi: "Cario es solo un decir, pero lo que quise decir es que har cualquier cosa para cumplir mi promesa que hice a Jos."

Pedrito en un tono un poco ms serio dijo: "Mam pero que, si alguien te dice que vaya desnuda a la tienda. Usted ira?"

"En realidad no lo s, pero si no tengo otra opcin lo har."

Pablito dijo sin pensarlo. "Me gustara eso."

"Cllate Pablito" grito Juanita.

"Que te pasa, estas envidiosa. Mami Juanita le gusta andar en el colegi con la falda que casi se le ven las pantaletas, y no me digas que no porque yo te he visto."

"Cllate Pablito"

"Es verdad mami yo tambin la he visto, y cuando ella y yo estamos solas en la casa, le gusta andar desnuda por la casa."

"Cllate Patty."

Mara en otro momento ya hubiese, reprendido duramente a sus nios. Pero contraro a eso, una sonrisa se dibujo en su rostro. Entonces dijo interrumpiendo la discusin: 
"Ya Juanita. Me parece que este es un buen momento para que todos seamos sinceros. Y t Pedrito que tienes que decir, has visto a Juanita en esas faldas cortas, tambin?"

"Casi siempre. Pero casi todas las muchachas del colegio lo hacen y los profesores tambin lo saben y no dicen nada, incluso hay maestras que llevan unas faldas casi tan cortas como las que ella usa. A mi parece que est bien."

"A m tambin, cuando yo era ms joven que Juanita, tambin me gustaba llevar las faldas cortas, justo como juanita cuando no haba ningn profesor a la vista. Incluso le voy a contar mi secreto de adolecente. Yo antes de dejar el colegio para ir a la casa iba al bao y me quitaba las pantaletas, y me suba las faldas tan alto como pudiera, e iba a mi casa caminando contorsionando mis caderas para que todos me vieran."

"Guao, mami eso debe ser Cool. Dijo Patty."

"Si que lo es cario, y por eso digo que ojala un da alguien me rete a ir desnuda a su tienda, yo ira pero necesito que me empujen, porque sola, por mi cuenta, no sera capaz."

"Guao, mami usted sera capaz?"

"S cario me siento que puedo hacerlo. Toda mi vida he tenido un sueo de ir por las calles desnuda y que las personas me vean, y me digan cosas obscenas. Eso siempre me ha excitado."

"Guao, mami. Eso es Cool."

"Por eso si Juanita quiere mostrar su cuerpo, me parece bien, no sera justo que yo se lo prohibiera."

"Guao mami. Yo tambin puedo."

"Si cario t tambin puedes. Adems estoy segura que con ese cuerpo vas a babear ms de un pervertido. Yo recuerdo que cuando tena tu edad, los amigos de pap se reunan en casa los sbados en la noche para jugar y tomarse algunas cervezas. Mi mam no permita que t ta Elena y yo usramos el bao, mientras la casa estuviera llena de hombres tomando cerveza y yendo al bao a cada rato. Entonces nosotras tenamos que baarnos en el patio con un perolito y sacbamos agua de un depsito donde mantenamos agua  para cuando haba escases. El patio estaba al frente del porche de la casa donde se reunan mi pap y sus amigos, pero tambin cualquiera que pasara frente a la casa podra vernos. Mi mam nos haba comprado dos bikinis de dos piezas tanto a Elena como a m. Mientras nosotras nos babamos ramos el centro de las miradas de todos y nosotras durbamos horas all, mientras nos reamos de las miradas de todos esos viejos pervertidos."

Juanita dijo: "Mam el otro da vi a Pedro y Pablo que estaban fisgoneando en la puerta de su cuarto mientras usted se cambiaba, cuando vieron que yo los estaba viendo salieron corriendo a sus cuartos." 

Las miradas de Pedrito y Pablito se clavaron en Juanita, mientras Patty miraba a su mam y a sus hermanos. Mara rpidamente intervino antes que se formara una discusin: "S ya lo saba, y s que no es la nica vez, yo dejo la puerta sin seguro a propsito, como dije a mi me gustan que me miren. Eso no es de extraar en jvenes de su edad. Ellos son curiosos, y las primeras hembras que tienen a la vista son sus hermanas y por su puesto su madre. Yo estoy segura que todos los jovencitos hacen lo mismo en sus casas. Usted no ha estado curiosa por saber que tienen ellos ah abajo en sus horcas que nostras no tenemos, Juanita?"

Juanita vacil un momento, entonces respondi: "Bueno e...e...este s."

"Ve, como yo pensaba." 

La conversacin segua mientras el sol se estaba poniendo y la noche ya se apoderaba de la granja, de repente se escucho el ladrido del  perro afuera en la perrera. El perro se mantena amarrado de da, para evitar que fueran a morder a alguien o corriera a la carretera y lo atropellara algn carro. Pero de noche lo soltaban para que cuidara, la casa. Mara se levant y sali al porche para ver que estaba molestando al perro. Aunque la oscuridad ya se estaba apoderando, an se poda ver a lo lejos. No vio nada, aunque el perro seguan ladrando, `Debe ser algn animal suelto que paso' pensaba, entonces se dispuso a entrar a la casa. En el momento que dio la espalda para entrar a la casa, una mano la tom por el cabello, y un revolver le hiri la espalda, entonces una voz masculina dijo:

"No haga ninguna cosa tonta si quiere seguir viviendo." 
Entonces el hombre la empujo adentro. Los nios que aun estaban reunidos esperando a su mam, quedaron paralizados de miedo cuando vieron que su mam era empujada por un extrao. 
El hombre dijo: "Yo no les voy hacer nada si ustedes prometen hacer lo que yo les diga." 
El hombre empujo a Mara al asiento donde ella estaba sentada ms temprano. Cuando cay en el asiento la falda se le arremolino en la cintura dejando el dobladillo al borde de la horca, enseando las mini pantaletas rojas. La mirada de todos se poso sobre su horca. Ella bajo la mirada y se dio cuenta de su exposicin vulgar, entonces trato de levantarse un poco para bajar la falda. Pero escucho la voz del hombre: "Qudese donde esta puta. No hagas nada."

Mara levant la mirada al hombre por primera vez y vio que llevaba un uniforme de presidiario. El miedo se apodero an ms de ella. Ella haba escuchado en la radio en la tarde, que un peligroso violador se haba escapado de la crcel, y aconsejaban a todos a mantener las casas aseguradas mientras era aprehendido de nuevo. Tambin se estaba dando una recompensa por cualquier informacin que llevara a la captura. Mir a los nios y vio la mirada de miedo en sus ojos, entonces, tomando fuerzas, trago duro y calmadamente dijo: "No nos haga dao por favor. Arriba de la mesa est el dinero en efectivo que tenemos. Puede tomarlo."

"Cllate puta. Ahorita lo que tengo es hambre. Trigame algo para comer. Yo la voy a estar vigilando y si hace algo estpido, tus hijos van a pagar. Vamos Muvete!"

Mara se levant con temor, para ir a la cocina. Pero cuando se dispona a marcharse, escucho:

"Yo no he dicho que te muevas. Tena tanto tiempo encerrado en ese maldito penal, y no haba visto una mujer tan buena como usted, seora. De seguro no es difcil tener un hombre que este babendose por usted."

"Gracias seor." Respondi Mara con voz temblorosa.

"Ahora qutate esas faldas, que quiero ver tu trasero."

"Seor por favor, tenga compasin de nosotros. Ellos son mis hijos, y nosotros somos una familia cristiana."

"Bueno entonces sera mejor que tu preciosa hija mayor se desnudara, para m."

"No, no est bien, yo me quito la falda." Con eso Mara se solt la falda con dedos temblorosos, y dejo caer la falda a sus pies, quedando de pie frente al hombre y a sus hijos. Inmediatamente bajo sus manos y cubri su horca.

"Venga ac perra." Mara se acerc al alcance del hombre. "Date vuelta."

Mara se giro y el hombre empez a manosear sus grandes nalgas, estrujndolas y abriendo sus nalgas, dejando a la vista de l y de sus hijos, el hueco del culo. "Uhm, uhm que rico, tanto aos que no acariciaba, algo as." El hombre se mantuvo unos minutos ms manoseando y estrujando las nalgas de Mara.
 
"Ahora qutate la blusa, puta que quiero ver las tetas."

Mara quera negarse de nuevo, pero no lo hizo, en cambio quito las manos de su horca y rpidamente solt los botones de la blusa y se la saco dejndola caer al piso. "Date vuelta."

Mara se giro de nuevo, pero esta vez no bajo las manos, para proteger sus zonas ntimas, ms bien coloco las manos en sus caderas, y apunto al hombre sus grandes tetas, que queran salirse de sus sostenes rojos de media taza. Los nios ya se estaban acostumbrando a la presencia del extrao que estaba siendo entretenido por su mam. El hombre haba dejado el revlver sobre una mesita cercana. Los nios y Mara lo haban notado. Esto la tranquiliz. El hombre manoseo las tetas de Mara unos segundos. Entonces l mismo giro a Mara, y dndole una fuerte palmada en las nalgas que la hizo saltar y chillar. La mando a la cocina. 
En la cocina Mara haba notado que ya no tena miedo, extraamente en cambio se senta cachonda. Senta que la horca de su mini panty estaba mojada. Prepar al hombre una comida rpida, ante la mirada atenta de l y de sus hijos, que desde la posicin donde estaban podan verla. 

Despus de preparar el alimento Mara llev el plato a la sala y lo coloco sobre la mesita. El hombre haba puesto la pistola sobre su regazo. El hombre aparto la mesa, entonces se sent en la orilla del asiento donde estaba sentado, abri los botones de su bragueta, y expuso su miembro flcido que pareca un salchichn, de unos 25 centmetros de largo y al menos cinco de grueso. Los ojos de Mara se abrieron, de asombro y temor nuevamente. Ella pensaba que quizs el hombre comera la cena y luego tomara el dinero y entonces abandonara la casa, pero no. Ms bien estaba all mostrando a todos un palo del tamao que ella nunca se imagino, que podra existir. Ella saba que el miembro de su esposo era pequeo y delgado, pero ni en sus ms hmedos sueos se pudo imaginar uno de este tamao. Este era grande y grueso y estaba flcido, ella se maravillo que tamao tendra cuando estaba erecto. Ella levant la mirada del miembro y volteo a mirar a sus hijos. Lo que vio, la perturb an ms. Tanto Juanita como Patty estaban hipnotizadas con ese palo. En cambio, Pablito y Pedrito tenan la mirada puesta sobre ella, como si quisieran adivinar que estaba pensando. El hombre la saco de sus pensamientos cuando grit:

"No te quedes ah parada perra! Agchate en cuatro y venga ac."

Mara nuevamente dirigi la mirada a sus hijos y noto que todos parecan interesados en ver lo que ella iba hacer. No percibi miedo en lo ms mnimo en ninguno de ellos. Entonces pens que no tena caso luchar. Ella se agacho y se puso en cuatro, y agachas fue al regazo del hombre hasta que poda oler el fuerte olor del miembro. El hombre tomo un manojo del cabello de ella y la empujo haca l hasta que la cabeza estaba completamente sobre la horca. l dijo: "Ahora lame mi guevo como una buena perra." 
Mara levant la mirada a l como si quisiera suplicar, entonces a sus hijos. Pedro y Pablo tenan una sonrisa dibujada, mientras Patty y Juanita, estaban en expectativa, esperando. Ella saba cmo complacer a un hombre con la boca, ella haba mamado el guevo de su esposo incontables veces, y algunas veces hasta lo haba hecho all en la sala, con l sentado justo donde estaba sentado el hombre. Tambin aquella tarde haba ganado el contrato con Don Manuel, utilizando su boca. Mara aguanto la respiracin un poco mientras se acostumbraba al fuerte olor que emita la horca del hombre. Entonces tmidamente abri la boca y empez a dar pequeas lamidas al salchichn que sobresala de la horca. El tipo entonces agarro el plato y lo coloco sobre la espalda de Mara y empez a comer. Los nios no dejaban de mirar a su mam lamiendo, aquel trozo de carne. Al rato la excitacin nuevamente se apodero de Mara y empez a lamer con entusiasmo. El hombre empez a sentir el efecto de las mamadas, y el miembro se puso erguido alcanzando, unos treinta centmetros y unos ocho centmetros de grueso. Mara estaba demasiado excitada para mostrar algn tipo de recato, entonces se dispuso a lamer aquel bello espcimen descaradamente, no solo lamiendo sino tragando el miembro hasta donde poda. Ella haba aprendido el arte de la garganta profunda, los escasos quince centmetros de su esposo ella los poda tragar hasta que los labios tocaban las bolas, y luchaba por tragar lo ms que poda con este.
 Mara no se haba dado de cuenta, o no le importaba ya, que las tetas colgaran libres mientras batan de lado a lado, como peras de boxeador. El hombre se inclin hacia adelante y empez a bajar las mini pantaletas, Mara abri las piernas para permitirle mejor acceso. Al rato la mini panty estaba en las rodillas de la mujer. El hombre manoseaba las nalgas y coo de Mara mientras coma y limpiaba las manos llena de grasa y comida. El hombre retiro el plato vaci de la espalda y entonces se dedico a manosear todo el cuerpo de Mara. Ella empez a responder a las caricias meneando el cuerpo y caderas al ritmo de sus mamadas.
 Entonces como a los veinte minutos de mamar un chorro de semen se disparo directamente a su garganta, Mara trago hasta que no sala ninguna gota, y contino hasta que el miembro estaba flcido de nuevo. Entonces lo solt y con ojos vidriados de excitacin, levant la mirada al hombre, como si esperara otra orden.  
En ese momento se escucho a los lejos y acercndose en el camino una sirena de polica. El hombre se levant, empujando a Mara al suelo, y sali de la casa huyendo. Cuando sintieron que la patrulla pasaba frente a su casa, los nios corrieron a la ventana. Entonces vieron cuando pasaba la patrulla. Cuando los nios retornaron a la sala, su mam haba recogido todo su equipo que estaba regado en el piso y haba corrido al bao. 
Mara sali del bao despus de haberse baado y puesto una vieja bata de casa, como las que normalmente usaba. Los nios estaban en la sala todava descredos de todo lo que haban visto. Cuando Mara fue a la sala todas las miradas se posaron en ella como si quisieran una respuesta a una pregunta. Mara fue directamente a la ventana y miro hacia la carretera. Pero solo haba oscuridad y silencio all afuera. 
Mara regres a la sala, se sent y dijo: "Si la polica viene para ac, ustedes no han visto a nadie. Yo no quiero problemas, con nadie. Ms bien debemos dar gracias a Dios que nada paso."
 Los nios no atinaban a decir nada, entonces Mara se dio cuenta que ellos queran era saber sobre su conducta, momentos antes.

"Porque me miran as. Yo hice lo que cualquier madre de cuatro en una situacin como esta hubiera hecho." Pero el silencio de los nios pareca preguntar ms que las palabras.

"Ok est bien. Exagere un poco, pero no me culpen. Cuando vi que ustedes no estaban asustados, sino ms bien interesados en lo que estaba pasando. Me sent dbil, y me deje llevar por mi deseo, adems, yo ya tengo meses sin recibir el cario de un hombre. Perdn ok."

"Fue Cool Mami." Dijo Patty en tono travieso. Todos rean. Entonces la tensin bajo.

"A m me gustara que regresara de nuevo", dijo Patty de nuevo.

"Que ests diciendo Patty" rpidamente coment Juanita.

"A m tambin dijo Pablito." 

"QUEEE ests loco." Dijo de nuevo Juanita.

"Clmate Juanita, yo te vi tambin y a Patty, y vi como no apartaban la mirada del pene de ese hombre. Entonces deja de fingir. A m tambin me impresion ese pene. El de su pap no era tan grande, pero les juro que este debe ser muy difcil de encontrar, dicen que los negros son bien dotados. Pero definitivamente este hombre tiene uno de caballo. Bueno ya es suficiente de hablar. Es hora de cenar y dormir, porque maana tienen clase y yo tengo que trabajar" 

Capitulo tres

Al siguiente da Mara se enter por la radio, que el reo que se haba escapado haba sido de nuevo encerrado. Entonces despus de visitar al cliente para aquel da y convencerlo utilizando sus armas para reanudar de nuevo los negocios con ella. Ella se dirigi a la penitenciara del pueblo.

Al entrar se dirigi a la oficina de informacin. De la oficina de informacin la remitieron a la oficina de retenidos. Cuando ella lleg a esa oficina, la puerta estaba abierta y una seora de unos cincuenta aos estaba sentada detrs de un escritorio, revisando unos documentos. Mara se present y dijo que buscaba a un presidiario, llamado Arturo Gutirrez que era familiar lejano de su esposo. 
Ella tena entendido que estaba retenido en esa crcel. (Ella saba su nombre por las noticias de la radio)  La seora busc en la computadora que tena enfrente. Despus de mirar a Mara fijamente por unos instantes. 
"Dijo: S seora ese ciudadano est pagando su condena aqu en este recinto. Por qu esta usted  interesada en l?"

Mara noto el ton extrao de la mujer, como si sospechara algo. Entonces rpidamente, tramo algo, y dijo: "Mi esposo me haba contado, que ellos eran primos y haban crecido juntos en el pueblo, pero un da su primo Arturo haba dejado el pueblo y nunca ms supo de l. Pero un da l se enter que estaba preso, pero nunca supo donde. Pero hoy escuche en las noticias que un tal Arturo Gutirrez se haba escapado de la crcel, y lo haban aprendido de nuevo. Entonces me acorde de lo que me haba dicho mi difunto esposo. Y quera salir de duda si este hombre era su primo."

"Que sabe usted de este hombre?"

"Nada solo lo que ya le dije."

"Su esposo le dijo alguna vez como era su fsico?"

"No mucho, slo que era moreno."

La seora se quedo pensativa por un momento, entonces dijo: "Seora Mara. Creo que el primo de su esposo es la persona que esta privada de la libertad aqu."

"Puedo saber porque est el seor Arturo, Preso

La seora estuvo unos instantes mirando en el computador. Entonces contesto: "Es por violacin, y ahora por intento de fuga."

"Tiene algn familiar cercano que lo viene a visitar?"

La seora de nuevo reviso su expediente en la computadora, entonces dijo: "Tiene su esposa y una hija de 15 aos de edad, pero viven en el pueblo vecino. Su esposa ha venido unas veces a visitarlo en los cinco aos que ha estado retenido."

"Puedo saber la direccin de su esposa, me gustara conocerla? Creo que a mi esposo le hubiera encantado conocer a la familia cercana de su primo Arturo."

Dar direcciones a terceros, de los presos no estaba permitido pero Mara haba sido tan convincente que la seora le dio la direccin, pero le advirti que no le dijera a nadie. El pueblo cercano estaba a unos cuarenta minutos en carro. Entonces decidi que ira al siguiente da.

Al siguiente da despus que los nios salieron para el colegio y ella quedo sola en la casa se alisto para ir a visitar a la familia de Arturo. Tena algunos clientes en ese pueblo.
 Despus de visitar un cliente y asegurar una venta, pregunt por la direccin y sali para all. El lugar estaba a las afueras del pueblo por una carretera de tierra. Pareca ser una zona de granjas, cuando se acercaba al lugar, vio una pequea casita de barro. Cuando Mara estacion la camioneta al lado de la carretera y bajo, un perro grande empez a ladrar desde la casa, dando la advertencia. Entonces una mujer de tez morena se asomo a la puerta, cuando vio a Mara y supo que no representaba ninguna amenaza, mando a callar al perro. Mara se acerco a la casita.  Cuando estuvo frente a la puerta pudo ver que la mujer era ms o menos de su edad, estaba en un estado bastante avanzado de preez.
 Aunque la mujer haba tenido una vida difcil, an as se poda ver que conservaba un buen cuerpo a pesar que estaba desaliada. La mujer vesta una vieja bata de casa, que apenas si le cubra medio muslo, abrazado a su pierna derecha estaba tambin un pequeo nio desnudo. Mara vacil un momento, entonces despus de unos segundos dijo: "Buenas tardes seora. Mi nombre es Mara de Hernndez y vivo en San Jacinto. Y estoy aqu por motivo de su esposo."

La seora miro un momento a Mara, pens que quizs era alguna especie de empleada del gobierno, que vena de la crcel a traerle noticias de su esposo, invitndola a entrar a la casa. 
Mara sigui a Ana dentro de la casa, el lugar era pequeo con una sala grande que serva de cocina y comedor y dos cuartos, y un bao. Ana trajo una silla del comedor y la puso a un lado de Mara para que se sentara, mientras ella permaneca de pie, y el pequeo que nunca se apart de ella. Mara dijo, despus de sentarse:

"Yo no trabajo para la penitenciara, pero ayer conoc a su esposo. Usted saba que l se escapo de la crcel, aunque ya lo aprendieron de nuevo?" 

Mara agrego: "Ayer cuando iba huyendo de la polica irrumpi en mi casa, pero cuando escucho la sirena de la polica sali corriendo, y esta maana me entere por las noticias que fue aprendido de nuevo."

Ana empez a sentir temor. Ahora supo que su esposo se haba metido en ms problemas, y probablemente, esta mujer vena a informarle de alguna demanda, contra su esposo. Su rostro se puso blanco de miedo. Mara noto el miedo de Ana, entonces agrego: "S seora su esposo podra pudrirse en la crcel, si yo lo denuncio."

"No seora Mara, por favor no haga eso, mi hija y yo estamos esperando que  salga de la crcel, para que se haga cargo de nuevo. Desde que l est en la crcel, mi hija ha tenido que trabajar duro para mantener a su hijo, y a m. Pero cada da es ms difcil para nosotras, las cosas van de mal a peor. Por favor seora."

Mara se quedo pensativa mirando a Ana, entonces dijo: "Cmo es que l fue a la crcel?"

"Todo fue su culpa. Yo se que l es un bastardo pervertido, pero nosotras necesitamos de l, ahora."
"Si usted me dice que fue lo que paso yo podra considerar, si lo demando o no."

"Nosotros ramos una familia, y ramos felices hasta que nos mudamos para ac hace unos seis aos. Mi esposo empez a trabajar en la hacienda de Don Alejandro, como capataz. Todo iba bien, hasta que un da, llego borracho y acompaado de unos trabajadores de la hacienda. Mi nia y yo dormamos, pero l me obligo a levantarme y atender a l y a sus amigos. Me obligo a servirles cerveza, y entonces me sentaba al lado de l hasta que alguno terminara su cerveza y yo le serva otra. Yo me senta como cualquier cabaretera del pueblo.
Despus de aquel da, esta situacin se volvi una rutina los fines de semana, yo empec a acostumbrarme. Yo empec a disfrutar de sus chistes vulgares y obscenos, incluso empec a tomar cerveza con ellos, cuando estaba mareada, incluso los animaba a contar ms chistes. Mi esposo se emborrachaba de tal manera que perda el control y empezaba a tratarme como si yo fuera una prostituta. Cuando se refera a m, era de `zorra', `perra', a veces hasta me deca `puta' delante de sus amigos. Al siguiente da, despus que se le pasaba la borrachera me deca que no se recordaba de nada que haya dicho o hecho. Me fui acostumbrando a sus vulgaridades.
 Un da despus que estaba borracho me obligo a vestirme como una prostituta, yo al principio me negu, pero entonces los amigos empezaron a retarme y a decir cosas que me hicieron sentir muy cmoda. Aquella noche despus de vestirme de prostituta, empec a sentir un sentimiento de libertad y placer, entonces empec a actuar como tal, para todos los hombres. Los hombres empezaron a tomar libertades conmigo, y a manosearme. Yo miraba a mi esposo, pero a l no le importaba. 
Empec a desear que llegara cada fin de semana. Luego de unas semanas, yo ya estaba completamente descarada, incluso empec a usar faldas cortas sin pantaletas, los tipos me sentaban en sus regazos y manoseaban mi coo, yo en cambio acariciaba sus guevos. La mayora eran hombres negros y estaban bien dotados, pero ninguno igual a mi Arturo. Mi esposo pareca disfrutar vindome en semejante vulgaridad. Y yo lo disfrutaba an ms. A ms cosas perversas me hacan yo ms lo disfrutaba. Un fin de semana se presentaron con un perro gran dans que era uno de los perros guardianes de la hacienda. Tambin traan un collar de perro y una cadena, unos tacones altos, una minifalda de cuero, y una cosa que pareca un sostn de cuero, pero las tazas eran unas tiras. Yo pregunt qu significaba todo eso, pero nadie me dio una respuesta creble, en cambio echaban bromas entre ellos. Yo al rato tambin estaba riendo y llevndole la corriente.  Yo ya haba perdido cualquier decencia que me quedara. Despus que todos estaban borrachos y yo estaba alegre y excitada, portndome como una vulgar puta mi marido saco las cosas de la bolsa y me las tiro, y me dijo que me las pusiera. 
Ya no me importaba, as que corr al cuarto que estaba vaci y me puse aquel equipo, la falda escasamente cubra mis nalgas, y me quedaba estrecha, las tetas parecan estar amarradas con las tiras de cuero alrededor, yo me senta desvergonzada, entonces sal meneando mi culo y mostrando mis tetas con orgullo, los hombres me aplaudieron. Yo me sent ms sucia, e incluso les di la espalda y me agache tocando mis dedos de los pies con mis manos, y mis piernas estaban completamente abiertas, para darle una buena vista a mi coo peludo, y mojado. Entonces un hombre saco, el collar de perro y me lo puso en el cuello, y otro amarro la cadena al collar. Despus de eso, los hombres me llevaron all al patio, cerca de donde usted dejo la camioneta. A m no me importaba, aunque era luna llena y todo estaba iluminado pero a esa hora nadie pasa por la carretera. Entonces un hombre solt el perro que haban amarrado a la entrada de la casa. El perro saba lo que haca, porque este inmediatamente se abalanz sobre m tumbndome a la grama, y empez a bombear sobre m, como si yo fuera una perra. Yo me senta como una perra y empec a actuar como tal, al poco tiempo el perro me estaba cogiendo a la vista de todos, y yo amaba todo aquello. 
Luego el quedo atado conmigo y as duro por unos minutos. Despus bombeo toda su carga en mi coo. Al rato se separ y se fue a echar, yo quede all como en un  trance, despus los hombres empezaron a cogerme, todos a la vez, por cualquier hueco que yo tena, mientras mi esposo miraba. Desde aquel da, yo empec a sentirme como una vulgar perra, y puta y empec a actuar como tal. A mi esposo no le importo,  empez a cambiar conmigo y ya no me tocaba. Pero entonces, empez a dirigir sus carios a mi pequea nia, que para entonces tena diez aos de edad. Sus tetas estaban floreciendo, aunque para entonces su cuerpo pareca como de trece aos. Yo lo note pero no me importo, porque de alguna manera, senta que no tena vergenza para reclamar algo. Pero un da mi pequea, le empez a crecer la barriga y entonces supe que estaba embarazada. Yo ya saba de quien era. Yo le haba perdonado que me hubiera convertido en una prostituta, pero aquello era demasiado. Entonces fui y lo denuncie. El fue preso, y todos sus amigos se perdieron de por aqu por temor. Entonces mi vida retorn de nuevo a lo que era antes. 
Como pude ayude a mi hija que tuviera su hijo. Pero las cosas empezaron a ponerse mal, entonces mi hija dej de estudiar y se fue a trabajar para sustentar la casa. Aqu no hay trabajo, y termin trabajando de noche en un paradero, atendiendo a borrachos y camioneros. Mi esposo estaba por salir de la crcel, no entiendo porque quera escaparse, ahora no se que pasara, pero yo tena la esperanza que regresara, y entonces volver de nuevo a tener nuestra vida normal como era antes, por eso le ruego seora que no lo denuncie."

Mara estaba cachonda por la historia que le haba contado Ana, le hubiese gustado descascarar sus pantaletas y masturbarse all. Despus de pensar un poco dijo: "Y tu hija donde est?"

"Ella an est durmiendo, porque trabaja hasta tarde en la noche."

"De quin es el hijo que usted lleva?"

"Es de mi esposo, yo sal preada, en una visita que hice a la crcel."

Mientras hablaban la puerta de uno de los cuartos se abri, entonces una joven que pareca mayor para tener quince aos de edad, sali con un pao cubriendo su desnudez. La jovencita estaba preada con lo que pareca de unos seis meses de embarazo. Mara y la joven embarazada se miraron, entonces Anita miro a su mam diciendo: "Quien es esta seora mam?"

"Es una seora que vino a traernos noticias de tu pap. Su nombre es Mara. 

Seora Mara. Ella es mi hija Anita."

Anita y Mara, se saludaron informalmente, mientras sacudan sus manos. Entonces Anita sali de la casa a la parte de atrs, al bao.  Mara sigui con la mirada a Anita hasta que dejo la sala, entonces dirigi la mirada a Ana que estaba sentada en otra silla de la mesa y con el nio sentado en su regazo. Entonces Mara dijo: "Me puede regalar un poco de agua."

Ana se volteo para bajar el nio de su regazo. La mirada de Mara se enfoco en la horca de Ana. Ana se levant a la cocina por un vaso con agua, mientras el nio se quedo sentado en la silla, donde estaba su abuela. 
Cuando Ana regres se dirigi a la mesa al lado de Mara para colocar el vaso de agua sobre la mesa. De repente la mano de Mara tomo por las caderas a Ana, atrayndola haca ella. Y antes que Ana reaccionara otra mano levanto la falda de su bata, exponiendo su trasero desnudo. Rpidamente la mano de Mara bajo a la horca y toco el coo peludo de Mara, entonces dijo ante la mirada atnita de Ana: "As que t estabas jugando con este sucio coo, antes que yo llegara, djame adivinar. No me digas que estabas jugando con el perro, de razn sali de aqu, y que haca el nio, mientras tanto?"

 Ana estaba paralizada por el sorpresivo cambio de actitud de la mujer. Ella no atinaba que hacer, porque en verdad la mujer tena razn, ella estaba jugando al perro y la perra en calor, mientras su nieto jugaba y chupaba de sus tetas. Mara no soltaba su coo, en cambio lo aporreaba con su mano, Ana quera alejarse, pero la excitacin que flua por su cuerpo no la dejaba. Como pudo ella atino a decir: "Por favor seora Mara sultame, que mi hija puede entrar en cualquier momento."

"Tengo razn verdad perra. No me mientas."

"Si seora."

"Si seora que cosa. Perra."

"Yo estaba jugando con el perro, mientras mi nieto jugaba con mis tetas."

"Entonces porque quiere que regrese tu pervertido marido? Djame adivinar: a usted le importa un comino que tu hija tenga que trabajar duro por usted y el nio. Lo que quiere es que tu marido regrese, para que te trate como una vulgar perra de nuevo, verdad?"

Con voz entrecortada, y ya con el calor que flua por su cuerpo ella respondi casi gritando, sin importar si su hija escuchaba: "Si, quiero que mi marido me trate como una vulgar perra."

"Tu hija sabe que usted juega a la perra, mientras ella no est. Y que esta pervirtiendo a su hijo."

"Ella siempre a amado todo esto, antes de quedar preada, de Danielito. Cuando era apenas una nia de nueve, se levantaba con la bulla de los borrachos y se quedaba mirando a travs de un hueco que tiene la pared de su cuarto, todo lo que nosotros hacamos, incluso me dijo que el da que salimos a la calle con el perro, ella sali sin que nadie la viera. Vio todo y despus no dejaba de masturbarse. Despus que su pap estaba en la crcel, me cont que ella fue la que sedujo a su pap, y se senta culpable porque l estaba en la crcel. Aunque nosotras jugamos, no es lo mismo que cuando estaba Arturo."

Mara sigui fastidiando  el coo y las nalgas grandes de Ana, entonces con voz de excitacin y burla dijo: "Cunto desea que t esposo este aqu, con usted y su hija?"

"Mucho, hara lo que sea porque l est aqu con nosotras."

"Cualquier cosa? Te gustara que yo no lo acusara, verdad?" 

"Si seora, yo y mi hija le estaramos agradecidas de por vida."

"Sin embargo es una pena, porque aunque yo me olvide del asunto, su pervertido esposo tendr que permanecer quien sabe cunto tiempo ms por tratar de escapar." 

La mujer dejo de menear sus caderas. Entonces con tono triste. Dijo: "Si es cierto."

"Sin embargo tengo una propuesta para ustedes. Ser mejor que vaya por tu hija y le cuente porque estoy aqu, dgale todo con detalles y despus  yo quiero que estn juntas, para que oigan lo que tengo que decir." 

Con eso Mara solt a Ana y dndole una palmada que le dejo marcada la mano en la nalga, la empujo fuera. Ana dio un salto en el sitio, por la picada que le dejo el manotazo. Sin embargo an asombrada por lo que Mara dijo, ella se apuro afuera por Anita.  Cuando regresaron, tanto madre como hija. Mara estaba sentada esperando. 

Madre e hija se acercaron. Ana ya se haba acostumbrado a Mara, sin embargo Anita an estaba recelosa. Mara dijo, despus que las dos mujeres estaban de pie cerca de ella: "A ver Anita, te gustara que tu pap, regresara pronto para que este con ustedes?"

"Si, seora me gustara mucho."

"Si yo les digo que yo puedo sacar a su esposo de la crcel para que este con ustedes lo ms pronto posible, les gustara eso?"

Madre e hija se miraron una a otra, incrdulas. Sin embargo Ana dijo: "Nos gustara mucho, seora. Pero nosotras no tenemos dinero para pagarle."

"No es necesario que ustedes tengan dinero, yo les propongo sacar a su esposo de la crcel a cambio de unos favores, adems ustedes podran ir a vivir a mi granja, y su esposo trabajara para m. Qu les parece?"

Las dos mujeres no podan creer lo que oyeron. La expresin de sus rostros dijo montones, entonces Mara agrego: "Me parece que estn de acuerdo. Bueno lo que yo quiero es tomar unos videos de ustedes."

Madre e hija dijeron al unsono. "VIDEOS?"

"Si Videos. No se hagan. El material que ustedes hacen se puede vender a buen precio. Por supuesto que yo escoger mis clientes. Yo no voy a tomar riesgos. As que ustedes no tienen de que preocuparse. Tal vez hasta ustedes podran ganar dinero, si todo va bien. Y puedan salir de la miseria. Digan de una vez, lo toman o lo dejan, Porque ya me estoy cansando de tanta habladera!"
Ana dijo: "Por mi est bien. Yo no tengo nada ms que perder. Qu dices Anita?"

"Por mi est bien mam, si usted est de acuerdo. Pero que puede pensara pap?"

"Me importa un rbano lo que tu pap piensa. l nos meti en todos estos problemas. Si no le parece. Que se vaya al carajo."

"As se habla Ana. Bueno ya basta de hablar, Entonces estamos de acuerdo. Toda esta charla me tiene demasiado excitada. Porque no me muestran algo de lo que ustedes hacen cuando estn a solas."

Ana miraba a su hija. Luego de unos segundos, empez a desabotonar su bata, y la dejo caer al piso, quedando completamente desnuda, mostrando su avanzada barriga que pareca que iba a explotar. Sus tetas grandes colgaban como dos melones. Y sus pezones eran negros y grandes  y alargados. Despus fue donde su hija y solt la toalla que la cubra, dejndola caer al suelo. Anita estaba un poco rellena, pero sus kilos de ms, la hacan ms apetitosa.  Las tetas eran grandes casi como las de su madre y, tena aureolas grandes alrededor de sus pezones, su coo estaba afeitado completamente. Estaba hinchado, con labias grandes. Su barriga redonda. Ana le dio a su hija un beso profundo como de amantes, entonces le dijo: "Cario hoy te prepare tu comida favorita. Por qu no vas por el mantel, mientras yo preparo las cosas? Ok." 

Anita fue al cuarto y trajo un mantel de plstico que lo extendi en el piso, ante la mirada excitada de Mara. Ana trajo una olla de pasta y la coloco en el mantel, luego Ana y Anita fueron de nuevo a la cocina y trajeron, la salsa, mayonesa, pan, y otras cosas que pusieron en el mantel. Entonces llamaron a Danielito, y los tres se sentaron en el mantel. Echaron la salsa y mayonesa en la pasta y revolvieron. Despus que estaba todo preparado. Ana saco pasta con la mano y la dio en la boca a Danielito, tambin Anita hizo lo mismo. Mientras Danielito tragaba, ellas coman la pasta tambin, una le daba a la otra. Al rato acostaron a Danielito en el mantel boca arriba y luego vaciaron sobre su pequeo cuerpo, pasta desde los pies a la cabeza. El nio pareca acostumbrado a tal trato. Despus las dos mujeres coman directamente con sus bocas la comida regada sobre el cuerpo del nio. Incluso lamian todo alrededor de su cuerpo. Ana se concentro en la entrepierna del nio y coma, lama y chupaba el pequeo pene de su nieto. Despus voltearon de espaldas al nio e hicieron lo mismo. Ana de nuevo se concentro en las nalgas del nio, limpiando todo alrededor. Despus las mujeres empezaron a untarse la comida por todo su cuerpo, y empezaron a jugar entre ellas, lamiendo, a veces una se llenaba la boca y luego se la daba a la otra en la boca, a veces incluso al nio. Al rato tenan una orga las dos mujeres. Sin importarle que Mara estaba mirando. Despus de unos treinta minutos, madre e hija y nieto quedaron echadas en el mantel, todos sus cuerpos cubiertos de comida. Mara se levanto. Diciendo: "Okey muy pronto tendrn noticias de su esposo." Con eso sali.

Capitulo cuatro

Mara estaba sper cachonda cuando llego a la casa, sus nios estaban mirando la tv, ella los saludo y luego se disculpo, porque iba a tomar un bao. Toda la accin en la tarde en la casa de Ana la tenan al borde, por lo que inmediatamente que entro en el bao, cerr la puerta y se masturb fieramente, construyendo rpidamente un orgasmo. 

Mientras tanto en la sala los nios haban visto a su madre entrar al bao. Luego de estar seguro que ella no los escuchaba, Juanita dijo: "No se ustedes pero a m me parece que mam est actuando raro desde ayer."

"A m tambin" dijo rpidamente Patty.

"A m,"  "A m." dijeron casi al unsono Pedrito y Pablito.

Patty aadi: "A m me parece Cool, ella siempre estaba regaando pero desde ayer, no nos ha regaado."

"Yo creo que ella necesita un hombre." Dijo Pablito, con su manera de hablar.

Patty dijo casi sin dejar de hablar a su hermano: "Mi amiga dice que cuando una mujer est buscando un hombre se porta my cariosa, o es muy regaona. Yo creo que mi mam est muy cariosa."

"Si bueno, parece que el tipo de anoche la dejo cachonda. Y yo estoy casi segura que ahorita esta masturbndose, pensando en el palo de ese tipo."

"Juanita que ests diciendo. Ver para creer." Dijo Pedrito.

"Lstima que el tipo se fue tan rpido, me hubiese gustado ver ms accin. De seguro el tipo hubiera cogido a mi mam." De nuevo Patty dijo sin pensarlo mucho.

"De seguro a Pablito y a Pedrito le hubiera gustado eso." Dijo Juanita.

"Lo dudas acaso." Dijo Pablito.

Mientras hablaban entre ellos escucharon la puerta del bao abrirse y a su mam salir envuelta en un pao, que escasamente cubra sus nalgas. Ellos nunca haban visto a su mam salir del bao de esa manera, siempre iba en una bata de casa que casi llegaba a los tobillos. Los nios se miraron entre s como si queran decir: tenemos razn!

Su mam fue a su cuarto, y al rato sali con una bata como era su costumbre. Cuando estuvo frente a ellos. Dijo: "Bueno nios, Cmo estuvo la escuela hoy?"

Todos asintieron con su cabeza como era su costumbre. Entonces Juanita dijo: 
"Mam que paso con el tipo, que estaba huyendo de la polica?"

Mara miro a Juanita con conocimiento, entonces dijo: "Escuch que lo aprendieron de nuevo. Por qu preguntas?"

"Pens que ira a la polica a poner la denuncia."

"Para qu? Es mejor tener la polica fuera de nosotros."

"Mam pero el tipo te estaba violando?"

"Bueno casi. Pero que importa ya paso."

"Mam, eso son  extrao?"

Mara mir la cara de sus nios, como si todos estaban interesados en cada palabra que ella deca. "Si yo digo que me sent un poco decepcionada. Eso estara mal para ustedes?"

Los nios se miraron entre s, luego como una sola voz dijeron: "No, claro que no" Patty agrego: "Lo de anoche estuvo Cool. Un poco asustada. Pero nada ms."

Mara cepillo la cabeza de la pequea Patty, entonces dijo: "Yo tambin estaba un poco asustada." 

 "Mami cuando viene de nuevo ese tipo?"

"No, creo que venga ms cario. El est preso de nuevo."

"Jaj, jaj Pablito y Pedrito se quedaron con las ganas."

"Cllate Patty Sapa!" Dijo Pedrito.

"Basta de peleas entre ustedes, nios. A ver Patty. Termina lo que quieres 
decir. Con las ganas de qu?"

"Con las ganas de que el tipo te cogiera, y ellos ver todo."

Las manos de Juanita fueron a la boca, mientras esperaba lo que fuera hacer su mam. Ella nunca haba permitido que ellos dijeran palabras vulgares. Pero en vez de un regao o darle una bofetada, como haba hecho con ella cuando tena la edad de Patty y se le sala una palabra vulgar. Su mam sonri, por la travesura de su hermanita. Entonces dirigindose a Pedrito y Pablito, dijo: "Ustedes nios han visto a una mujer desnuda?"

"Bueno no, a una mujer madura, pero yo he visto a Juanita y a Patty desnudas." Dijo Pablito.

"Cllate Pablito! Mentira mam." Dijo juanita.

"Es verdad mam. El otro da ella estaba bailando desnuda en su cuarto. No me digas que no, juanita porque te vi! Ella estaba en la computadora. Cuando se dio cuenta que yo la vi entonces cerr la puerta. Y a ti tambin te vi Patty, tambin en la computadora."

La cara de Juanita se puso roja como una remolacha. Quera salir corriendo a su cuarto. Era verdad lo que deca su hermano. Una vez l y Pedrito la vieron desnuda mientras ella estaba en la computadora. Aquel da haba olvidado cerrar la puerta, porque sus dos hermanos estaban fuera jugando ftbol, pero empez a llover y ella no se dio cuenta. Entonces cuando ellos regresaron a la casa. La vieron desnuda. Ella y su hermana les gustaba andar desnudas por la casa cuando estn a solas. Pero ellas prometieron que ese sera su secreto. Ahora su mam saba el secreto. Y el miedo recorra por su cuerpo. 
Mara no estaba sorprendida por lo que haba escuchado. Ella saba que sus dos hijas eran exhibicionistas, justo como era ella. Ella tambin a veces andaba desnuda por la casa, cuando estaba sola. Y se imaginaba que alguien llegara a la casa, de repente y no le diera tiempo de vestirse. La visin de verse desnuda, delante de otra persona extraa, incluso sus hijos, la haca temblar de emocin. Mara respiro profundo, entonces dijo:

"Uhm, parece que aqu hay una casa llena de secretos. Me alegra que estemos siendo sinceros. A ver nios, ustedes no tienen ningn secreto?"

Los dos jovencitos se miraban entre s. Como si uno le dijera al otro con la mirada, cuidado con hablar. Mara vio la mirada de confesin, entonces agrego: "No tienen de que temer, aqu todas estamos siendo sinceras. Yo ya les dije que soy un poco exhibicionista. Y sus hermanas tambin, parece que comparten mi fetiche. Pero de ustedes no sabemos nada. Verdad nias, que cualquier cosa que nosotras sepamos, de nosotras y de ellos, ninguna otra persona lo va saber?"

Juanita, ya se haba tranquilizado. Pareca que a su mam no le importaba. Entonces ella y Patty se miraron y con una mueca, asintieron lo que su mam acababa de decir. Mara todava vea el temor en los nios. Entonces con una voz, que implicaba mando, como si estuviera regaando dijo: "Que les pasa, ustedes tienen bolas, o no!"

Pedrito entonces dijo: "Bueno es que a nosotros nos gusta tambin jugar desnudos en los arbustos que estn en la colina."

"Qu hacen ustedes desnudos en la colina? Ustedes dicen la colina que esta prxima de la granja donde vive la zorra de Doa Elena que parece que tiene un hobby por estar embarazada. En el tiempo que la conozco ya ha dado a luz como a cinco."

Patty dijo: "Ya tiene ocho hijos"

"Y el mayor debe estar de la edad de Pedrito. Bueno y que hacen ustedes desnudos en esa colina, detrs de los arboles, Acaso masturbndose mientras estn fisgoneando para la casa de Doa Elena?"

"S, bueno lo que pasa es que donde estamos se ve completico el lavandero que est al lado del bao de los obreros. Y parece que doa Elena lava cada tarde cuando los obreros se van a baar."

Pablito continuo: "Si mami. Ella siempre est lavando cuando los obreros van a baarse."

"Y qu tiene que ver que ella lave cuando los obreros se estn baando? Acaso ustedes tienen un fetiche por las mujeres que lavan."

"No. Claro que no. pero siempre uno de los obreros va donde est Doa Elena y la coge all mismo, detrs del lavandero, antes de meterse al bao."

"Y siempre es uno diferente. Mami" 

"Yo siempre pens que esa mujer era una zorra y no me equivoque. Y ustedes se masturban mientras ven a esa perra ser cogida por uno de sus obreros. No es as?"

"Al principio, solo mirbamos y nos regresbamos a la casa. Pero el otro da que no tuvimos clase, fuimos en la maana. Entonces cuando llegamos."

Pablito aadi: "Doa Elena y sus hijos estaban jugando desnudos en la grama del patio. Todos desnudos, mami."

"Qu estaban haciendo desnudos?"

"Estaban jugando con una manguera, pero mientras, doa Elena lavaba el burro, que ella siempre lleva para el pueblo."

"tambin estaba desnuda. No es as?"

"Si. Entonces nosotros nos pareci muy divertido y nos desnudamos, tambin. Despus de ese da nos gusta estar desnudos, escondidos entre los rboles. Entonces cada vez que estamos en el campo y sabemos que nadie nos ve, jugamos desnudos."
La conversacin termin y cada uno se dedic a sus cosas de costumbre, mientras Mara fue a preparar la cena. Despus que los nios estaban acostados despus de cenar, Mara fue a la salita donde estaba el pequeo altar de su esposo. Despus de cambiar las flores y las velas, ella se arrodillo frente al retrato como era su costumbre. A pesar que ella se haba masturbado en el bao, sin embargo la calentura que senta no se le quitaba.  Senta rabia y frustracin, cuando ellos eran pareja, ella se senta satisfecha. Pero ahora senta un vacio, y desde unos das para ac solo pensaba en sexo.  Mara se levant y fue a su cuarto.
Mientras trataba de conciliar con el sueo, las imgenes de todas las cosas que haba visto en la casa de la mujer del reo, y la conversacin que tuvo con sus hijos, no se apartaban de su mente. Ella tena que masturbarse de nuevo. Despus de su orgasmo, quedo tendida en la cama, entonces pensaba, si acaso sus hijos no se iran a sus cuartos a masturbarse tambin. Una sonrisa se dibujo en su rostro. Parecan que el exhibicionismo corra por sus hijos tambin. Pero no solo en su familia. Tambin pareca ser algo comn, por lo menos eso pareca. All estaba Ana la esposa del reo, y tambin doa Elena, si lo que le dijeron Pedrito y Pablito era verdad. Ya era casi media noche y el sueo pareca haberse ido de ella. Menos mal que al siguiente da no tena que ir a trabajar. Despus de un rato ms, ella decidi ir a la cocina por un vaso de agua con azcar. Los das eran calurosos por esta fecha, por lo que Mara dorma en unos shorts de algodn holgados, sin pantaletas, y con una franela holgada de algodn. Ella se levant de la cama y fue por su bata, pero entonces, pens y dejo la bata, en cambi se quit los shorts y la franela quedando desnuda, busc la linterna que tena en su cmoda y sali del cuarto as como estaba. La casa estaba a oscuras, y callada, entonces encendi la linterna, y empez a caminar hacia la cocina. Despus de preparar el vaso de agua, ella fue a la ventana de la cocina y la abri, una brisa fresca entro recorriendo su cuerpo. La luna estaba llena y se poda ver a lo lejos. Incluso la carretera se vea iluminada. Todo estaba quieto, a lo lejos se poda ver la colina y los arbustos donde jugaban sus dos hijos varones, y de donde fisgoneaban a doa Elena. La calentura estaba de nuevo recorriendo su cuerpo. Pareca que haba sido poseda por un espritu del sexo. A ella no le importaba. Inconscientemente, ella empez a frotar su coo, y se senta bien. Quera regresar a su cuarto a masturbarse, pero entonces y comenz a masturbarse all en la cocina, con la ventana abierta. La sensacin era agradable, y su coo quemaba, ella frotaba su coo y manoseaba sus tetas. De repente se dio cuenta que alguien de la casa podra ir a la cocina y verla all, pens, pero ya no le import. Entonces en cambi ella tomo la linterna y la encendi luego sali de la cocina y empez a caminar por la casa mientras con la mano libre no dejaba de estrujar su coo y tetas. Cuando estuvo frente al cuarto de Pablito y Pedrito, asi con cuidado la cerradura de la puerta y la gir, esta estaba sin seguro. Entonces abri lentamente para no hacer tanto ruido por el crujido de la puerta y entro. El cuarto no estaba tan oscuro porque el reflejo de la luz de la luna traspasaba la ventana que estaba abierta. Ellos dorman en una cama grande que haba sido de los abuelos. Los dos jovencitos estaban descubiertos por el calor que estaba haciendo. Ellos dorman en calzoncillos largos y holgados. Mara se acerco y se arrodillo al lado de Pedrito. Entonces acerc su nariz a la horca y con la mano suavemente toco la horca del calzoncillo. Como ella supona estaba hmeda, y ola a semen fresco. Luego muy cautelosamente desboton la cremallera y abri las alas del calzoncillo. A pesar que Pedrito solo tena trece y el palo estaba flcido, Mara pudo ver que este meda unos buenos quince centmetros. Y era grueso como unos tres centmetros. La cabeza era ms gruesa. Mientras miraba  el guevo de su hijo, ella no dej de masturbarse. Luego de unos minutos, fue al otro lado donde estaba Pablito. Con Pablito hizo lo mismo. Despus de comprobar que su pequeo de once tambin se haba masturbado, y despus de unos minutos de admirarse tambin con el palo de Pablito. Ella se incorpor, entonces se quedo admirando los pequeos guevos de sus hijos por un rato, mientras no dejaba de estrujarse ella misma, las tetas y el coo. Entonces cerr la cremallera de los shorts con cuidado, y abandon el cuarto.  Despus fue al cuarto de las nias, pero cuando intent abrir, la puerta tena seguro. Ella se sinti decepcionada, le hubiese gustado entrar al cuarto de sus hijas tambin, pensaba. Entonces se imagin que quizs la ventana del cuarto estaba abierta, como era con sus hijos, aquella noche estaba haciendo mucho calor. Entonces se dirigi a la puerta de servicio que estaba en la cocina, y daba afuera. Cuando se sinti afuera, la brisa bao su hmedo cuerpo. Tambin el perro guardin, que siempre se echaba al lado de la cocina por la puerta de servicio vio que su ama sala de la casa.  Mara tambin vio al perro que se acercaba a ella. En otras circunstancias, ella lo hubiese espantado con un "VETE!" pero en ese momento lo menos que ella quera era hacer algn ruido que despertara a los de la casa, pusiera en alerta los otros perros, de sus vecinos. Menos mal que el perro, rpidamente reconoci a Mara y se acerc, moviendo la cola. Cuando el perro estuvo al alcance de su mano, Mara le acarici la cabeza, que estaba ms o menos a su cintura, mientras con muecas trataba de decirle que no hiciera ruido. Ella empujaba al perro como si quisiera que entendiera que regresara de nuevo a su casa, pero el perro, pareca no entender. Mara se cans de hacerlo entender, entonces se rindi y dio media vuelta y empez a caminar alrededor de la casa hacia la ventana del cuarto de sus hijas. Cuando lleg al cuarto, efectivamente not que estaba la ventana abierta, aunque haba una cortina que no permita ver para adentro. Ella con cuidado retir la cortina, y pudo ver la silueta de sus dos hijas en la cama, grande donde ellas dorman. Sus dos hijas estaban completamente dormidas, pero Mara tambin noto que la cabeza de una estaba para los pies de la otra. Ella busc apoyarse en el protector de la ventana para ver bien, entonces de repente, sinti una lengua fra y babeada en su coo, desde atrs. Mara dio un salto en el sitio del susto, y ahogo un grito, que pudo haber despertado a todo mundo. Pero rpidamente se repuso y con la man trataba de echar el perro haca atrs, pero este era demasiado grande. Al momento toda la horca estaba completamente mojada de la saliva de perro. Pero tambin de su propia humedad. Ella nunca en su vida haba sido lamida en su coo por alguna lengua. Pero este perro la tena al borde de un orgasmo, casi en unos segundos. Mara no quera perder el equilibrio por lo que se apoyo a la ventana, y abri sus piernas lo suficiente para darle mejor acceso a la lengua del perro. Al rato Mara estaba meneando su trasero en la cabeza de Guardin. El perro pareca no cansarse, y Mara ya haba estado en esa posicin por unos quince minutos, y tres orgasmos. Al fin el perro se retir y Mara se solt de la ventana.  Cuando Mara se gir vio al perro lamindose su propio palo. Jams en su vida ella se imagin que un perro tuviera un palo de ese tamao, este estaba colgando de su barriga y casi llegaba al suelo. Mara poda calcular unos treinta centmetros por lo menos de largo, y unos cinco de grueso. `Dios mo es enorme, y an no est completamente fuera de su bolsa',  pensaba. Mara entonces regres a su cuarto. Para entonces ya estaban cantando los gallos. 

Cuando Mara se despert en la maana, ya era casi medioda, los nios ya estaban en la escuela. Ella estaba orgullosa de sus hijos, porque en das como el de hoy, ellos no dependan de ella, sino ms bien ellos se las arreglaban. Lo primero que le vino a la mente fue la aventura de la noche anterior. Mara se toco su horca y noto que el short estaba pegajoso. Entonces se apoyo con el brazo y se miro, y noto que sus muslos estaban todos llenos de saliva  seca de perro. Ella se levanto de la cama para meterse en la ducha, pero extraamente el sentirse sucia la excito. Entonces revis en sus apuntes, si aquel da reciba visitas, pero como tena el da para ella, decidi quedarse as.  Ella se levant con sus shorts holgados de algodn y la franela holgada que usaba para dormir. Fue a la cocina y abri la ventana, entonces miro el campo, y la carretera a lo lejos por donde pasaban de cuando en vez, un automvil o una bestia arreada por alguien, a veces iban transentes que iban a pie al pueblo. Ella se quedo mirando la carretera por un tiempo, entonces desvi la mirada a los potreros y los sembrados. Ella poda ver a lo lejos el reflejo de algn trabajador. Despus miro la colina donde jugaban los nios, en las tardes. Ella entonces miro la perrera, donde probablemente estaba Guardin. Su coo empez a picar, y Mara empez acariciarlo a travs del short. Abri la puerta para salir donde estaba la perrera, entonces una sonrisa picara se dibujo en su rostro y fue a su cuarto. Busco y se puso una falda sin pantaletas que una vez haba comprado, porque le pareci sexy pero nunca se la haba puesto. La falda era de algodn y era apretada en su vientre y caderas pero holgada desde las caderas, era corta y escasamente cubra medio muslo. El  objetivo de la falda era que la mnima brisa la levantara exponiendo sus nalgas y la horca de las pantaletas. Ella alguna vez pens en usarla en el pueblo, pero nunca tuvo el coraje. Luego se puso una franela sin sostenes. Luego de verse en el espejo sali de la casa. Las personas que pasaran por la carretera, estaban como a cincuenta metros, y de seguro no pensaran nada extrao. Ella fue directo donde el perro, y justo como pensaba este estaba dentro de la casa, pero como era la costumbre de su hijo Pedrito lo amarraba con una cadena, para evitar que fuera a morder algn desprevenido. Guardin sali de su casa cuando sinti que alguien se acercaba, cuando vio a Mara movi la cola. Mara se detuvo frente al perro, sin saber qu hacer, miro de reojo para ver si tena el palo fuera, pero no era as. Entonces ella se acerc al perro, acaricio su cabeza, miro a la carretera y levanto la falda, exponindole su coo. El perro oli la saliva seca y dio algunas lengetadas al coo. Mara se mantena mirando por si alguien pasara por la carretera. Despus dio vuelta y le puso su culo, justo como haba estado expuesta la noche anterior. El perro lami por un rato, mientras Mara gema, pero sin quitar la vista del camino. El perro no dejaba de babear que corra por sus muslos, Mara entonces se le ocurri quitarle la cadena que lo sujetaba al cuello. Cuando el perro se sinti libre se abalanzo sobre ella, y casi la hace caer. Mara tuvo temor porque el perro era muy fuerte y de seguro la echara al piso si lo intentaba de nuevo, y eso podra hacer que cualquiera que pasara por la carretera se diera cuenta y entonces, creara un alboroto. Ella pens rpidamente entonces corri a la cocina. El perro perdi el inters y se ech al lado de la casita. El coo de Mara picaba y quera aporrearlo, cuando llevo su mano al coo este estaba completamente mojado con saliva que corra por sus muslo y goteaba en el piso, se senta sucia pero tambin su calentura la tena al borde. Ella se froto duro el coo con su mano, pero cuando estaba al borde del orgasmo, retiraba su mano. Esta sensacin de estar en excitacin, sin acabar le gustaba. 

Ella quera sentir de nuevo la lengua del perro. Pens en llamarlo, o llevrselo a un sitio donde nadie la pudiera ver, pero el reto de ser expuesta a cualquiera que pasara, la excitaba an ms. Entonces sali de nuevo de la cocina y camino donde estaba guardin. El perro no pareca interesado. Mara se agacho, comenz acaricindolo de cabeza a la cola, mientras miraba alguna seal de excitacin. Entonces empez acariciar la vaina del perro, como si quisiera masturbarlo. Segundos despus un palo rojo empez a salir de la vaina. Rpidamente este empez a crecer y minutos despus unos 30 centmetros de carne roja colgaban de la barriga. Este era ms o menos el tamao que ella haba visto, la noche anterior. Las voces de personas que rean en la carretera, la distrajeron de la tarea, e hizo que ella soltara la vaina, y se acomodara, en una posicin decente, entonces miro a la carretera. Era una familia que iban caminando hacia el pueblo, los nios jugaban y rean cuando pasaron frente a la casa, vieron a Mara y al perro; entonces el esposo y la seora, dirigieron un saludo con los brazos, mientras seguan sin prestar atencin a lo que estaba haciendo la mujer. Mara volvi su atencin de nuevo al perro, mientras admiraba el tamao de ese guevo, se maravillo que pasara si ella segua manipulando la vaina. Pero con el perro echado sera muy difcil. Entonces ella tomo la cadena y amarro de nuevo al perro, mientras lo animaba a levantarse, halndolo. El perro se resisti al principio pero despus se levant y sigui a Mara. Mara llevo al perro a un rbol que estaba cerca y lo amarro asegurndose que no se pudiera echar de nuevo,  en la posicin donde estaba, se ocultaba de la carretera, y al menos que alguien verdaderamente se fijara, ella podra no ser vista. Mara se agacho de nuevo, y empez a manosear la vaina del perro, de una manera desenfrenada, al rato ella ya estaba echada en la grama, y el perro presuma sus treinta centmetros, que tena antes.  Mara ya no le importaba nada y desvergonzadamente empez a bombear el palo del perro, a los minutos este  estaba de unos 40 centmetros de largo y cinco de dimetro, con una hinchazn en el centro que era como de 8 centmetros de dimetro, de repente el perro empez a bombear y un chorro de cum bao el rostro de Mara que la tom por sorpresa. Parte del chorro fue directo a su boca que la tena abierta, Mara trago y el sabor no le pareci nada malo. Mara quedo en la grama, mientras se repona del orgasmo que haba tenido sin ni siquiera tocarse, de repente el ruido de un motor le dijo que era el autobs del trasporte escolar. "Coo, los muchachos" dijo en voz alta y rpidamente se repuso y llevo al perro de nuevo a la perrera. Entro justo a la casa cuando a lo lejos se poda ver l silueta del autobs. Mara corri a la ducha. 

Mientras Mara estaba en la ducha escucho la voz de Patty que deca: "Mami, mami, podemos baarnos afuera con el chorro del tanque? Hay demasiado calor."

Haba das, especialmente en verano, que los nios acostumbraban a baarse en el patio trasero de la casa. El patio detrs de la casa daba a los cafetales. Y en estos das los trabajadores estaban recogiendo caa, por lo que ellos tenan privacidad. Mara grito: "Esta bien cario, mientras  yo preparo la comida." 
Ella escucho los nios gritar de alegra y todos corrieron a sus cuartos a prepararse, para el bao.

Mara senta unos deseos locos de masturbarse, pensando en toda la aventura que haba vivido en las ltimas horas, pero ella quera estar en fuego, y cachonda, como una perra en calor. Despus de baarse, fue al cuarto y se puso una bata de casa. Pero sin ropa interior, luego fue a la cocina y preparo la comida.  Luego de terminar, como una hora despus, fue donde los nios. 
Los nios haban abierto el chorro de un tanque areo grande que utilizaban para llenar los tanques donde se limpiaba el grano de caf, en temporada. Ellos haban tapado el desage del tanque y estaba casi lleno. El tanque era pequeo y a lo ms llegaba a la cintura de Pedrito. Pero del tanque caa una chorrera.  Los nios llevaban puesto los shorts que siempre usaban cuando se baaban en la chorrera: las nias y los nios las franelas largas y shorts que llegaban a las rodillas. Mara llego hasta donde ellos y se sent en un banco que estaba alrededor de una mesa grande de cemento que estaba al lado del tanque.  
Unos segundos despus se levant y regres a la casa, los jvenes se extraaron, se miraron entre s, pero siguieron con sus juegos, luego escucharon la mquina de coser, y como media hora despus su mam regreso de nuevo.  Los nios se quedaron mirando lo que traa en la mano. 
Cuando estuvo de nuevo en el asiento, Mara dijo: "Juanita. Patty tomen pngase esto." 
Entonces le lanz a cada una unas prendas. Las jovencitas se quedaron mirando, y Juanita dijo: "MAM que le hiciste a mi pantaln de jean."
 
"T tienes suficientes pantalones de Jean para estar preocupndose por uno. Vamos dense prisa, y no hagan que me arrepienta. Y ustedes nios. Qutense esos shorts."

Pablito dijo: "Mami y que nos vamos a poner?"

"Se quedan en la ropa interior. Aqu todos somos familia, porque la pena. Vamos nias que esperan. Y no usen ropa interior."

Mara miro como sus dos muchachos descascaraban los pantalones cortos y quedaba en ropa interior. Mara noto que los muchachos, estaban cachondos, y trataban de ocultar sus palos, cubrindose con el agua del tanque que ya estaba casi lleno. Al rato Juanita y Patty salan de la casa. Las quijadas de Pedrito y Pablito casi se caen cuando vieron, a sus hermanas. Mientras que a las nias no pareca importarles, como sus hermanos las miraban, si acaso, les gusto. Ellas llevaban shorts calientes, pero ms cortos an,  vulgares, era la palabra. Ninguna joven o dama decente usara. Las nalgas quedaban completamente expuestas, y la horca del short quedaba prcticamente encajada. Las franelas estaban justo por debajo de sus tetas, que con el mnimo agache, estas quedaban expuestas. A Mara le gusto lo que vio y dijo:

"Ve, as est mejor. Ahora si se pueden quitar todo el sucio. Yo voy a traer la comida y todos vamos a comer aqu afuera que les parece?" todos aplaudieron. Las jovencitas parecan cmodas exponiendo sus cuerpos a sus hermanos, y a ellos no pareca importarles tampoco, al rato estaban de nuevo jugando, como si toda la vida ellos se haban vestido de esa manera.
 
El siguiente da era libre en el colegio. Entonces Mara propuso que aquella noche fuera a la feria del pueblo, todos estaban aplaudiendo. Cuando haba ferias en el pueblo los habitantes estaban casi todo en las calles disfrutando de todas las actividades que se organizaban. Las otras veces que haban ido a una feria fue con su pap. Ellos iban y se divertan en los juegos que montaban y despus coman algo, y luego regresaban a la casa. Mara se puso una falda corta de las que usaba a veces cuando iba al pueblo; escasamente le cubra medio muslo y era suelta, que la brisa la hacia volar, acompaada con una camisa a medio abotonar que dejaba al descubierto los globos de sus tetas, acompaada con botas de cuero de tacn alto y sombrero de vaquero. Cuando ella sali del cuarto, los nios estaban esperando en la sala, los varones no podan creer lo que vean, su mam en verdad era un monumento para ver, y aunque estaban un poco asombrados por la manera de  vestir de su madre, ya se estaban acostumbrando a esta nueva conducta de su madre. Mientras las nias estaban vestidas con su habitual ropa, cuando salan al pueblo, para las ferias: pantalones y camisas con botas y sombrero de vaquero. Cuando Mara vio a sus hijas dijo:

 "Juanita, ya es hora que empieces a salirte de ese closet, anda y te pones algo sexy."

"Mam, que ests diciendo?"

 "No es lo que siempre has soado. Que otros te vean."

"S, bueno pero es..."

"Nada, cuando yo era de tu edad me mora por vestir sexy, y yo se que tu quieres lo mismo. Vamos deja de ser tan mojigata."

La pequea Patty dijo: "Yo tambin, puedo mami?" 

"Si cario, ahora vayan."

Las dos jovencitas se pusieron faldas de jean que casi llegaban a las rodillas, y franela, botas de cuero y sombrero. Cuando salieron del cuarto, no era lo que Mara esperaba, entonces dijo: "No est mal, pero las faldas necesitan un arreglo." Entonces ella arreglo las faldas de las chicas y cuando se las dio dijo: "vayan y se las ponen, y Juanita no use sostenes."

Las dos muchachas se pusieron las faldas que ahora les quedaban ms arriba de medio muslo. Las tetas de Juanita eran grandes y redondas y se amoldaban claramente al tejido de la franela. Mientras a Patty, los dos limoncitos tambin se amoldaban a la franela. Las dos jovencitas rpidamente se acostumbraron a las miradas de sus hermanos. Las tres mujeres definitivamente no iban a pasar desapercibidas.  "Nos vamos" dijo Mara y todos salieron para la camioneta.

Los nios se montaron en la parte trasera de la camioneta, mientras las nias iban acompaando adelante a Mara. Rodaron en silencio un rato, entonces Juanita se anim a decir:

"Mam usted cree que sea correcto que vayamos vestidas as, que van a decir de nosotras."

"Para ser franca me importa un comino lo que digan de nosotras. Siempre quise ser yo misma. Pero me abstuve por causa de tu padre. Pero como te dije es hora de salir del closet."

"Si, pero que van a decir de Patty y yo los amigos del colegio que de seguro deben estar en la feria tambin."

"Por lo que se de tus hermanos, ellos ya saben que tu eres una exhibicionista, as que cual es tu preocupacin, adems si en el colegio no lo puedes hacer, estos son los momentos. Mira cario todo mundo por estos das no le importa como tu vistes o como te comportas. Las fiestas las inventaron para que las personas se liberaran de sus ataduras y como deca mi padre, echar una canita al aire.
Apuesto que hasta tus profesores, te van a tragar con sus miradas de pervertidos, y agradecern que una mueca con un cuerpo como el tuyo, lo muestre. Ellos son hombres tambin, lo que pasa es que en el colegio tienen que ocultar su verdadero yo. Ya vas a ver."
 Con eso Mara solt una mano del volante y la llev debajo de la falda, y empez a quitarse las pantaletas. Cuando Juanita supo cual era su intencin dijo:

"Madre que ests haciendo?"

"Haciendo el paseo ms interesante. Siempre quise hacer esto. Y estoy en humor para hacerlo. Pero no le digan nada a tus hermanos."

Patty dijo: "Mami yo tambin puedo?"

"Si cario si usted quiere, y tu hermana tambin, este ser nuestro pequeo secreto. Okey."

Las nias miraron a su madre, entonces sonrieron y Patty y juanita siguiendo los pasos de su madre se quitaron sus pantaletas. Entonces Mara meti las suyas en la guantera y las muchachas hicieron lo mismo. 
Cuando llegaron a la feria Mara estacion la camioneta, despus de echarse una mirada entre ellas, se bajaron. Los nios ya estaban abajo y mirando la gran cantidad de gente que haba. 
Mara dio dinero a los nios y estos se perdieron en la multitud. Entonces las mujeres hicieron lo mismo. Mara not inmediatamente como las miradas de hombres, jovencitos y hasta de nias y mujeres se posaban sobre ellas. Mientras estaban mirando un grupo de msica tocando, unos jovencitos se acercaron a ellas, eran compaeros de Juanita. Cuando ella los vio sinti como si quisiera que la tierra se la tragara. Los jovencitos la saludaron y Juanita le present a su mam. Mara poda sentir la lujuria en las miradas de los jovencitos y se sinti como una madre pervertida. Pero extraamente en ves de sentir vergenza, su coo empez a picarle. Al momento ella se senta cmoda en medi de estos nios. Juanita tambin haba perdido la timidez y todos estaban hablando y sonriendo de los chistes que echaban, mientras Mara miraba e intervena de vez en cuando. Los jovencitos invitaron a Juanita a ver el grupo que estaba tocando en otra tarima, era un grupo juvenil. Juanita invito a su mam y las tres fueron. Cuando llegaron, el lugar estaba lleno de jvenes. Algunos bailaban, otros cantaban al ritmo de la msica y otros ms estaban tomando alguna bebida alcohlica. Mara pens que estaban demasiado jvenes para estar injiriendo bebidas alcohlicas, pero qu ms da, ella no era quien para corregirlos. Al rato Mara y las nias estaban metidas dentro del grupo de jovencitos y jovencitas. Juanita se haba apartado de ella. Mara empez a buscarla con la mirada y la vio rodeada de jvenes, que la estaban manoseando, mientras ella trataba de salirse del grupo. El impulso maternal de Mara fue ir donde su hija y sacarla de all. Pero su coo le dijo que se quedara tranquila. Despus de un rato noto que Juanita ya no hacia tanta resistencia y empez a aceptar el manoseo de estos jovencitos. Despus de unos treinta minutos Mara se acerc donde estaba su hija, cuando los muchachos vieron a su mam venir, rpidamente dejaron tranquila a Juanita, mientras ella buscaba acomodarse su ropa. Mara hizo como si no hubiera notado nada. Mara miro de reojo los bultos que sobresalan en las horcas de los jovencitos, y tambin la mirada soadora de Juanita. El coo de Mara le picaba y ella sinti envidia de su hija. Como si no hubiera notado nada, se disculpo de los jvenes y se despidi, sacando a sus nias de all. Cuando iban saliendo de la multitud vio a Pedrito y Pablito que estaban reunidos con un grupo de jovencitos. Los dos jvenes vieron a su mam acercarse, Mara los llamo. Entonces uno de los nios dijo: "Esa mujer es tu mam?"

Pedrito respondi, "S" mientras l y su hermano se alejaban. 

Cuando estaban todos reunidos y caminando por el lugar Mara dijo a Pedrito: Qu significa todo ese alboroto que tenan ustedes y sus amigos?"

"Nada, solo nos divertamos."

"Nada ya veo. Por qu ese chico dijo si yo era tu madre? Que tenan conmigo"

Pablito dijo: "Bueno mami, todos nos estbamos divirtiendo por ti"

"Que significa que se estaban divirtiendo de mi, Pablito"

"Mis amigos decan que nunca haban visto a una vieja mas buena, en toda su vida. Uno dijo que le gustara que usted fuera su mam para tenerla siempre en casa, y otro dijo que le gustara llevarte a la cama. Y todos nos remos. Cada uno de ellos tena algo que decir de usted mam."

"As que sus amigos estaban, hablando cosas sucias de su mam en sus caras y ustedes se rean de lo que decan. Que par de machos tenemos en casa muchachas. Con hombres como ellos en la casa no tenemos de que preocuparnos." Las muchachas se rean. "Eso era todo?" continuo Mara.

Pablito continuo "uno de ellos dijo me gustara ver las nalgas de esa vieja, apuesto que son redondas y grandes, entonces otro dijo a que no te atreves y vas y le levantas la falda. Entonces todos empezamos a burlarnos del chamo, y l fue donde usted estaba, y te levant la falda. Suficiente para que todos viramos tu trasero. Mam. Usted no se dio cuenta?"

"Como diablos me iba a dar cuenta, con todo esa multitud apretando. As que tengo dos hijos que le gusta andar fisgoneando, no. Y luego que paso?" 
Mara saba que alguien le haba levantado la falda, pero no le importo. Tambin estaba consciente que los jovencitos que estaban alrededor de ella no apartaban sus miradas de sus tetas y su culo, como si la estuvieran desnudando con la mirada. Algunos incluso se atrevieron a manosearla en atrevimiento. Ella lo notaba pero no le importaba, ms bien le gustaba ser el centro de atencin de estos pequeos pervertidos. 

"Eso fue todo, porque usted se fue donde estaba Juanita."

"Mejor nos vamos ya para la casa. Que se est haciendo tarde"  
Fueron donde estaba la camioneta. La camioneta estaba estacionada en un lugar apartado cerca de unos arbustos. Cuando se acercaron escucharon voces y el gemido de una mujer.  Se acercaron sigilosamente y vieron en un claro que haba, y baado con la luz de una bombilla del poste a un grupo de jvenes no mayor de dieciocho aos rodeando a una mujer en sus ltimos treinta, que estaba desnuda y completamente absorta en chupar los guevos de cada uno de estos jvenes. Mara y sus hijos se escondieron en un lugar donde no los pudieran ver y se quedaron mirando aquel ertico espectculo. Entonces como si se hubiesen puesto de acuerdo, los cuatro nios dijeron: "Es la profesora Laura."

"Laura la profesora de Pedrito? No me diga, que pequeo es el mundo. Si no me equivoco ella tiene dos hijos de unos quince y diecisiete aos, y su esposo no es acaso Marcos el director del colegio? Vaya, vaya."

  Los cinco no podan creer lo que vean sus ojos, entonces Mara, dijo: "No hagan ningn ruido, ya vuelvo, voy por la cmara que tengo en la camioneta."
 
Mara fue a la camioneta y saco una cmara fotogrfica que siempre llevaba en sus paseos, ella era fantica a la fotografa, y su esposo le haba regalado una cmara en su ltimo cumpleaos. Era una cmara profesional y poda sacar fotografas ntidas an en escasa luz. Y lo ms importante era que no necesitaba de flash. Ella tomo la cmara y rpidamente regreso con sus hijos. Enfoco la cmara y empez a tomar fotografas de la profesora chupando los guevos de estos jvenes. Cuando iban a partir vieron una sombra que estaba detrs de otro rbol escondido a lo lejos. Mara enfoc la cmara y vio al personaje, que se estaba masturbando. Entonces enfoco la cara en la lente y dijo: "Vaya, vaya que tenemos aqu. El director es un mirn y le gusta ver a su esposa, teniendo actos sexuales sucios con extraos." Entonces paso la cmara a sus hijos para que vieran. Despus de hacer una toma dems, ella invito a sus hijos a dejar el lugar antes que alguien los viera. 

Cuando ya iban a dejar el lugar, Juanita dijo: Mira Pedrito esos dos que estn de espaldas no son Jorge y Gabriel." 

Pedrito miro fijamente y dijo "si ellos son" Patty y Pablito tambin dijeron "Si ellos son"

"Quines son Jorge y Gabriel?'" repuso Mara.
 
Juanita dijo: "Los hijos de la profesora Laura."

"Vaya, vaya. Bueno vmonos" y todos salieron a la camioneta.
 
Cuando iban rumbo a la casa, todas estaban calladas, entonces Mara dijo: "sorpresas te da la vida, la vida te da sorpresas. Quien lo creera que el director de la escuela y su esposa e hijos, tuvieran una vida sexual tan libre. Qu piensas ustedes nias?"

"No se mam, todo me parece Cool." Dijo Patty.

"Creo que todos somos unos hipcritas." Dijo Juanita.

"Si incluso nosotras." Respondi Mara. "Yo te vi que estabas muy a gusto con esos chicos, no es as juanita."

"Mam porque no me ayudaste, usted sabas que esos nios me estaban fastidiando y usted solo miraba."

"Cuando vi como te estaban manoseando, quise ir y sacarte de all, pero pens, que sera mejor si tu enfrentabas esta situacin por ti misma, no va ser la primera vez, ni la ltima. De todas maneras yo estaba pendiente, por si alguien se pasaba de la raya. Pero al rato me di cuenta que tu no necesitabas ayuda, como dira mi pap `tena la situacin bajo control' creo que si yo no voy a sacarte de all, los que estaran en problemas seran esos nios"

"Mentira. Eso no es cierto"

"No es cierto, tus ojos, no creo que engaaran ni siquiera a Patty"

"Es verdad mami, Juanita estaba excitada."

"Ve, as que porque no eres sincera. Te gust verdad? No me mientas"

"bueno si, fue lindo."

"Ve que no es tan difcil." Con eso Mara alargo la mano y levanto la falda de Juanita, y meti su mano hasta tocar el inflado coo de su hija. Juanita estaba tiesa por este inesperado asalto de su madre.

 Solo atino a decir "Qu haces madre?"

"Esta es la mejor manera de comprobar si una mujer est mintiendo. Vaya, vaya pero si estas toda empapada. Mijita cuantos orgasmos has tenido."

Patty tambin se levant la falda y dijo: "Mami yo tambin estoy mojada."

Mara solt a Juanita y toco a Patty: "Si cario, ya veo que tengo dos pequeas mujerzuelas por hijas. Quiere saber si tu madre tambin est disfrutando de todo esto? Ven y mete tu mano bajo mi falda y toca mi coo."

Las dos muchachas no podan creer lo que estaban escuchando, estaban consientes que su madre estaba actuando raro en los ltimos das, pero nunca se imaginaron semejante peticin. Sin embargo la pequea Patty salto del asiento y se acurruco al lado de su madre. Mara abri sus piernas hasta que la rodilla izquierda toco la puerta. Patty levant la falda de su mam y sin ninguna timidez asalto el coo de su madre. Mara no esperaba que su hija fuera tan impulsiva y el toque de los pequeos dedos con su coo todo mojado hizo que diera un salto en el asiento. "Cario si no tienes cuidado vas hacer que me orine aqu mismo."

"Mami estas toda mojada, mira" sacando la mano y mostrndola a su madre.

 Mara tomo la mano y se la llev a la boca y chupo dos dedos de su pequea Patty ante la mirada atnita de las muchachas. "Si seguro que es mi cum, bueno esto tambin me hace una mujerzuela. No es as."
 
Patty agrego: "Mami porque t no tienes pelo all abajo, como Juanita?"

"Eso es porque me lo afeite. Cario. Mi coo ahora parece un coo de bebe pero crecido. Quieres verlo?"
 entonces sin esperar respuesta Mara se levanto del asiento y levant la falda hasta la cintura mostrando a la pequea Patty y a Juanita un coo calvo, grande y mojado, tambin boqui abierto. Te gusta, a ver mustrame el tuyo?"

Patty se incorporo como pudo y levanto su falda hasta la cintura dejando a la vista un imberbe coo, hinchado por la excitacin y brillante. Mara lo miro y dijo: "Cario que lindo coito tienes entre esas piernas. Vamos Juanita ahora mustranos el tuyo."

Juanita estaba toda cachonda para el momento y sin decir nada  levant su falda hasta la cintura, dejando a la vista un coo inflado con escaso vello alrededor, sus muslos estaban hmedos. Mara elogio a Juanita diciendo: "Cario si yo tuviera un coo como el tuyo de seguro me gustara andar desnuda todo el tiempo."

"Mami, no es justo" dijo Patty.
 
Mara dijo: "El tuyo tampoco tiene que envidiarle nada a ninguno, cario"

Madre e hijas siguieron el camino sin siquiera molestarse en acomodar sus faldas. Despus de un rato Juanita dijo: "Mam, parece que a Pedrito y Pablito no le importo en lo ms mnimo que su madre estuviera expuesta a todos, si acaso, creo que estaban disfrutando de eso."

"Eso es porque ustedes tiene dos hermanos pervertidos."

"Y usted no piensa corregirlos."

"Para que, a ellos les gusto y a m tambin, entonces todo est bien" Las tres rean entre s.

Capitulo cinco

Al siguiente da cuando estaban desayunando Mara entusiasmo a los nios para que fueran al escondite en la colina a fisgonear a la mujer de don Toms. Todos estaban entusiasmados. Mara y las nias prepararon una merienda y despus salieron para la colina. Mara y las nias llevaban jean apretados que hacan resaltar sus traseros.  Los dos nios iban detrs de su madre y no dejaban de admirar sus grandes nalgas y melones que colgaban debajo de una franela sin sostenes. Mara estaba consciente que sus dos muchachos no dejaban de mirar su trasero, y por eso iba delante de ellos. Cuando llegaron a los arbustos Mara dejo que sus dos hijos guiaran el camino. Ellos entraron entre arboles tupidos altos, hasta llegar a una cueva. La cueva era grande y espaciosa. Despus que dejaron las cosas en la cueva. Los dos muchachos llevaron a su madre y hermanas sobre una piedra grande que estaba oculta y desde all todos podan ver la casa de Don Tomas. 

Mara llevaba la cmara y enfoco el patio de la casa, cuando estaba satisfecha con el acercamiento para tomar buenas fotografas, retiro la cmara. Pasaron los minutos y no pasaba nada. 
Entonces Mara dijo:
"Este paraje es muy bonito. Una podra hacer cualquier cosa sin preocuparse de ser vista. As que aqu es donde ustedes juegan, no Pablito?" 

Pablito y Pedrito estaban mirando fijamente en el patio trasero de la casa de Don Tomas. Ellos l miraron a su mam un poco extraados por la pregunta y aseveraron con la cabeza.
 
"Verdad que sera lindo ver a estos dos pervertidos desnudos, justo como ellos hacen cuando estn aqu solos, nias?"

Las dos muchachas quedaron sorprendidas por la insinuacin de su madre. Pero la pequea Patty inmediatamente dijo: "Sera Cool mam."

"Pero mam nosotros no podemos." Dijo Pedrito.

"Claro que pueden, acaso son maricas o que. No se preocupen por nosotras. Aqu todos somos familia. Ven para ac Pablito."

Mara sabia que Pablito no le importaba si su madre o hermanas lo vean desnudo, ella pens que estando Pablito desnudo, entonces Pedrito se animara. Pablito se acerco a su madre y esta tomo la franela y la quito, exponiendo el imberbe y blanco torso de su hijo. Despus fue por sus pantalones y soltando la correa los bajo, luego Pablito se los termino de quitar tirndolos donde estaba la franela. Pablito miraba a su madre y hermanas, entonces a Pedrito que no poda creer lo que estaba pasando. Despus mara tomo las bandas de su interior y los tiro abajo, exponiendo un pequeo e imberbe pene, de unos ocho centmetros.  El pequeo cuerpo inmaduro de Pablito ahora estaba expuesto ante su madre y hermanas. Las miradas de juanita y Patty eran de curiosidad. Despus llamo a Pedrito pero l se reus y l mismo procedi a quitarse su ropa quedando completamente desnudo. Mara quedo sorprendida por el tamao del miembro de su hijo de trece. Este tena unos buenos 15 centmetros y unos tres de grueso. A su edad ya tena el tamao del de su padre. Juanita y Patty tampoco dejaban de mirar el pene de su hermano. 

"No era tan difcil. No es as" dijo Mara.

Los jovencitos sin embargo aunque empezaron a sentirse cmodos en la posicin en que estaban. Mara noto la incomodidad, pero eso era algo que ella esperaba, de unos jovencitos que estaban desnudos por primera vez delante de su madre y hermanas. El ruido de un motor hizo que la atencin se dirigiera de nuevo a la casa de Don Tomas. Un camin lleno de personas estaba entrando a la casa. Mara calcul unas cuarenta  personas entre mujeres, hombres y nios. Tambin por la carretera venan cinco bestias cargadas, arreadas por dos hombres. Minutos despus el patio estaba lleno de gente. Luego llegaron las cinco bestias cargadas, y los hombres empezaron a descargarlas. Dentro de la multitud se podan ver a Doa Elena y Don Tomas junto con sus hijos. Mara dijo:
 
"Parece que hoy no tendremos el show que queramos ver. Parece que en la casa de Don Tomas hay fiesta hoy." Despus de mirar el patio por unos minutos ms, Mara se bajo de la piedra y se dispuso a ir a la cueva. Ella estaba desilusionada, porque tena otros planes. Ella no quera regresar a su casa, todava, entonces pregunto a Pedrito:

"Qu hay detrs de esta colina?"

"El convento de santa catalina."

Ella haba visto el convento que estaba a orillas de la carretera nacional. El convento estaba a las afueras del pueblo, y cuando ella pasaba por el frente se vea bastante callado. Aunque se deca que en su interior vivan unas doscientas monjas. Siempre le impresiono la arquitectura antigua que todava se conservaba intacta. Ella haba preguntado a su esposo si saba cuntos aos tena esta construccin y su esposo le haba dicho que era tan viejo como el pueblo, y lo haban construido los monjes que llegaron junto con los espaoles cuando la conquista. Ella invito a sus hijos a ponerse de nuevo la ropa, porque percibi que no estaban cmodos en presencia de ellas. Los jovencitos corrieron y se pusieron la ropa, luego todos subieron la colina que estaba cubierta de arboles. Cuando llegaron a la colina se acercaron a un claro y todos vieron abajo la vieja construccin que tanto impresiono a Mara. Mara tomo la cmara que le serva de binoculares. Lo primero que le impresion fue el tamao, cubra ms de una cuadra de construccin. Detrs del convento haba un espacio abierto que era de aproximadamente dos cuadras, todo el convento estaba rodeado con un muro de aproximadamente diez metros de altura.  Alrededor del muro estaba cubierto de vegetacin y no se vea otra construccin cercana. El muro llegaba hasta el pie de la colina, y toda la colina estaba cubierta de arboles. La parte ms alta del convento era el campanario, como ocurra en todas las iglesias.
   
"Bajemos un poco que quiero ver de cerca. Ustedes muchachos han ido cerca?"
"No, solo hemos llegado hasta aqu."

"Bueno vamos."

Todos bajaron apoyndose de los arboles, cuando estaban cerca del muro, haba un camino por donde se notaba que haba bastante transito, adems se vean pisadas de animales. La familia sigui el camino. El camino llegaba a una puerta de madera grande que estaba en el muro.
 
"Para qu es este camino mam?" dijo Juanita.

"Ni idea, aunque es utilizado a menudo. Podra ser para traer alimentos, de las granjas. Caminemos un poco haca el otro extremo del camino, para ver"

Ellos siguieron por el camino hasta que avanzaron unos trescientos metros, pero este se segua adentrando en la montaa. Las jovencitas se pusieron nerviosas y Mara decidi regresar aunque ella quera continuar. Desde que haban abandonado la colina hasta que regresaron haba trascurrido unas dos horas. Abajo en la casa de don tomas se escuchaba msica y la bulla de los nios jugando. Mara de nuevo se subi a la piedra y tomo la cmara. En la casa de Don Tomas tenan tres tanques grandes como los que haba en la casa de Mara, estos los haban llenado, y casi todos los nios estaban bandose junto con algunas madres, otros nios jugaban en la tierra. Haba dos madres amamantando que estaban sentadas en unos bancos de cemento que estaban alrededor de los tanques. Tambin haba algunos nios entre uno y dos aos que estaban con sus madres, o bajo el cuidado de algn hermano o hermana mayor. Otras mujeres estaban ayudando en la preparacin de la comida, mientras tres hombres estaban cocinando la carne que haban colgado en varas, mientras tomaban cerveza y rean, otros jugaban bolas criollas en un espacio retirado, tambin tomando cerveza. Mara noto que las madres y otras jvenes estaban tambin tomando cerveza. Luego la tencin se enfoco en cinco hombres que estaban, colocando una especie de tarima en medio de un charco por donde pisaban los animales, cerca de los establos. El barrial era de tal magnitud que los hombres usaban botas de caucho que le llegaban a las rodillas. Las botas se hundan casi hasta las rodillas. La manguera con la que haban llenado los tanques estaba se estaba botando en el charco.
 
"Pedrito y Pablito ustedes haban visto esto antes?" sealando a la tarima.
Todos los nios miraron donde estaba sealando su madre. "No."

"Para qu es eso, mam? Dijo Patty."

"No se cario. Pero parece interesante."

"Quienes son todas esas personas mam?" dijo Juanita.

"No se cario, no los haba visto anteriormente,  Por lo visto esto es para rato, y las cosas hasta ahora estn comenzando, mejor vamos a la casa, y regresamos, cuando la tarde este cayendo."

Todos recogieron sus cosas y regresaron a la casa.
 
Capitulo seis

Cuando estaban llegando a la casa vieron una camioneta vieja estacionada frente a la casa. Patty con su espontaneidad dijo: "Mi abuela, mami mi abuela est en la casa." 

"Coo se me haba olvidado que tus abuelos venan hoy a la casa para llevarlos a ustedes a su casa."

Los nios vieron a sus abuelos en el porche sentados en las sillas que estaban en el corredor. Ellos amaban a sus abuelos. Y cuando estaba vivo su pap, l siempre los llevaban los fines de semana. Sin embargo despus que su padre haba muerto, slo haban ido unas pocas veces. Mara no tuvo buenas relaciones con sus suegros, esto es porque ellos nunca estuvieron de acuerdo con su matrimonio. Las veces que ella fue a casa de sus suegros se poda contar con los dedos de las manos. Ya tenan tiempo que no iban, por lo que su abuela haba pedido a Mara que los dejara este fin de semana."

Cuando estaban cerca, los nios corrieron y estaban abrazando a sus abuelos cuando llego Mara. Mara saludo a sus suegros y despus dijo: "Perdname mam, pero estbamos paseando por el lugar y se nos hizo tarde."

"No se preocupe cario, acabamos de llegar", respondi cariosamente Doa Josefa. 
A pesar de sus 65 aos se conservaba muy bien, ella se senta orgullosa de su voluptuoso cuerpo, y lo cuidaba. Ocultaba las arrugas con maquillaje, y pintaba su cabello. Ella haba aprendido aceptar a Mara como su nuera. Aunque no poda negar que al principio peleaba a su hijo para que rompiera esa relacin. Ella comprenda el resentimiento que senta Mara y no la culpaba. Mientras tanto Don Jos era un hombre de 70 aos. l estaba orgulloso de su cabello blanco, y a pesar de su edad mantena en forma su cuerpo, por el duro trabajo de granjero. 
Mara les ofreci alguna merienda, y despus que todos haban comido, y hablado de sus asuntos personales por cerca de una dos horas, los nios y sus abuelos salieron, dejando sola a Mara por dos das.
 
Ella nunca se acostumbro a estar sola, y al principio senta la soledad pero luego se acostumbraba. Luego de dormir un poco para descansar, ella se levant y miro el reloj, ya estaba anocheciendo. Ella estaba curiosa de lo que estaba sucediendo en casa de Don Tomas, principalmente por la tarima que estaban armando. Despus que dejo todo en orden en la casa, ella fue a su cuarto para alistarse para salir. Ella miro los pantalones y franela que llevaba en la maana. Ella quera sentirse como una prostituta callejera de mala muerte, entonces fue a una de las gavetas y saco un frasco de repelente para plagas. Se bao de repelente desde la coronilla hasta la punta de los pies. Luego fue al tocador y se puso maquillaje, como si fuera a trabajar de puta en la calle. Uso un lpiz labial negro para resaltar las grandes aureolas de sus tetas. Despus uno rojo para los labios de la labia, entonces se miro al espejo y le gust lo que vea. Se giro y vio sus grandes nalgas redondas, tomo de nuevo el lpiz labial negro y se agacho hasta que su culo estaba a la vista. Entonces pinto su culo con negro, y hizo un crculo grande. Despus de colocar el lpiz labial en el tocador dio la espalda y el crculo negro pareca como un blanco, ella se sinti sucia y esto le gust. Se puso los zapatos de goma que llevaba en la maana. Era lo nico que quera usar. Para terminar ella fue a la cocina y busco en un gabinete, entonces saco un frasco que haba guardado hace aos cuando su esposo lo trajo. l le haba dicho que se lo haba dado un cliente como regalo. El cliente era de descendencia hind y haba trado varios frascos de esta medicina milagrosa como l lo llamaba y le dio uno a Jos. Mara lo haba guardado en el gabinete porque ella no crea en medicina milagrosa. Pero esta noche ella quera saber la efectividad de la medicina. Saco el frasco y ley las instrucciones en espaol que el amigo de Jos le haba dado con el frasco.
 
Las indicaciones rezaban:
Para hombres vaciar en un vaso una copa de la medicina y terminar de llenar con leche, en caso que, pueda conseguir leche materna, llenar con la mayor cantidad que consiga, par mejores resultados. 
Para las mujeres vaciar en un vaso una copa de la medicina y terminar de llenar con leche. Si quiere mejores resultados usar la mayor cantidad posible de semen. 

Ella saco un vaso y coloco la cantidad de medicina que indicaba las instrucciones despus fue a la nevera por la leche, lleno el vaso. Y lo tomo. Luego hecho un ltimo vistazo a todo para asegurarse que todo estaba bien, tomo una linterna y la cmara, miro por la ventana hacia la carretera  y sali. Ella tena que atravesar la carretera, para dirigirse a la colina. El temor de ser vista por alguien que apareciera de repente por la carretera, la excito. Para cuando llego a la carretera, ella empezaba a sentir un calor por todo su cuerpo. Ya no le importaba nada si alguien la vea, al contrario la excito. Cualquier inhibicin se esfumo y se empez a sentirse completamente desvergonzada. Ella cruz la carretera y se meti entre los rboles que la llevaba a la colina. Cuando haba caminado unos cien metros entre los matorrales, empez a sentir un deseo incontrolable de orinar. Su coo le estaba picando y Mara tena que estrujarlo con la mano para calmarlo. La sensacin era extraa, ella nunca se haba sentido as, pero era como si estuviera al borde de un orgasmo. Ella ni se preocupo por agacharse, sino que solt el orines mientras caminaba, mojndose completamente sus muslos y piernas. Mientras orinaba sinti un orgasmo, que casi la hace gritar. Despus que orino ella miro su coo y este estaba completamente hinchado. Los labios externos e internos eran tan gruesos como un pulgar. Pero la sensacin de orgasmo no le pasaba. El coo le segua picando y ella lo estrujaba duro hasta que qued completamente rojo, el cltoris sobresala de los labios y parecan un pequeo pene de un recin nacido. Entonces de repente sinti deseos locos de cagar, ella no se molest en agacharse sino que extendi sus piernas, y la mierda sali dejando una gran plasta en el camino. Ella sinti una sensacin de alivio, tambin el culo le estaba picando, ella llevo la mano a su culo. Y cuando lo toco sinti un alivio y un cosquilleo que recorri todo su cuerpo. Su ano estaba suelto y poda meter la mano hasta la mueca. Cuando meti su mano en el culo sinti un alivio, entonces saco su mano del culo y la llevo a su coo hinchado y boquiabierto. Se meti su mano y tambin sinti un alivio. Ella agarro la linterna de unos treinta centmetros de largo y unos cinco de dimetro y se la meti en su culo, no tuvo que hacer ningn esfuerzo, esta se deslizo fcilmente hasta que quedo fuera la pantalla. Sinti un alivio que la hizo tener otro orgasmo, no teniendo otra cosa para su coo ella sigui caminando pero mantena su mano adentro y jugaba con l. En el recorrido de unos 300 metros haba tenido varios orgasmos.  Cuando llego al lugar de observacin donde haba estado en la maana ella estaba completamente exhausta. Llego y se tiro en la tierra para descansar y as estuvo por una media hora ms hasta, que comenz a sentir un alivio. Cuando se levant ya la noche haba cado sobre la montaa. Ella se sinti un poco sobrecogida al sentirse sola de noche, en una montaa. Fue a la piedra, abajo se escuchaba la msica y una gritera. Tomo la linterna de su culo que an la tena all, la linterna estaba toda llena de mierda. Pero Mara no sinti repulsin. La encendi y se miro el coo, este todava estaba hinchado y su cltoris sobresala, ella apunto la luz a la piedra y se monto en ella. Limpio su mano en sus muslos y tomo la cmara para observar. Lo que vio hizo que su coo comenzara a picar de nuevo.
Las mujeres estaban en pantaletas, y algunas incluso no tenan sostenes. Las mujeres, los nios y los hombres estaban reunidos gritando y animando. Mientras en la tarima que estaban preparando en la maana haba dos mujeres, luchando entre ellas mientras una de ellas trataba de empujar a la otra al barrial. Las barras estaban divididas y se poda escuchar a los hijos animar a su mam. Al rato una de ellas caa en el charco, donde la esperaban las otras mujeres que haban cado al charco completamente embarradas de pies a cabeza y estaban alrededor de la tarima esperando que cayera otra vctima. Cuando caa le caan encima y la sumergan completamente en el barrial hasta que estaba completamente embarrialada. Un hombre que estaba sentado con un lpiz y un cuaderno llevaba un record de las perdedoras y las ganadoras. Despus se colocaba una pasarela de madera para que la mujer ganadora se bajara de la tarima y otras dos mujeres iban a la tarima. Cuando Mara llego ya haban luchado la mitad de las mujeres, y trascurrieron otras dos horas ms hasta que quedaron dos mujeres nada ms. Cuando quedo una ganadora explotaron los aplausos, y la mujer desfilaba por la tarima como si hubiese ganado una medalla de oro. Despus de declarar a la ganadora, los hombres comenzaron a desnudarse delante de sus hijos e hijas y esposas que para entonces estaban en el barrial llenas de barro a excepcin de una. Solo un hombre no se desnudo lo que hizo suponer a Mara que probablemente era su esposo. Luego pusieron la tarima y los hombres fueron a la tarima. 
La ganadora era cogida por todos los hombres, delante de sus hijos y su esposo. Las mujeres que estaban en el charco salieron y fueron a los tanques para quitarse el barro. Una hora despus la mujer quedaba completamente exhausta y llena de semen que la cubra completamente. Entonces los hombres la agarraron como si fuera una mueca de trapo y la lanzan al charco. Los nios y mujeres que para entonces estn al lado de sus hijos mirando, aplauden y gritan hurras. 

Despus de esta orga, la fiesta se da por terminada y poco a poco van abandonando el lugar. Mientras Mara miraba el espectculo usaba la linterna como un falo. Y tomaba un video con la cmara. Despus de terminar el show Mara se dispuso a regresar a su casa. Ella se senta excitada y no quera que este sentimiento terminara. Entonces en vez de bajar a su casa, ella subi al otro lado de la montaa. Llego al claro donde se vea el convento. Este estaba baado por la luz de la luna que estaba completamente llena. Mara empez a bajar la colina hacia el convento. Minutos despus estaba en el camino que iba al convento. Ella empez a caminar en direccin a la montaa, despus de caminar un kilometro aproximadamente, ella escucho un bullicio que sonaba a lo lejos, pero fuera del camino. Ella apago la linterna y se desvi por un potrero, cuando haba caminado cierta distancia vio que ms adelante estaba iluminado por lo que pareca fuego, ella avanz cuidadosamente, y se escondi en una piedra grande, luego se asomo y vio una gran multitud de personas, que entonaban una especie tonada religiosa, todas estaban reunidas mirando al centro de la multitud, cada una de estas personas llevaba una antorcha. Mara no poda ver quienes estas personas que parecan que llevaban una especie de atuendo que las cubra completamente, pareca ser negro, pero no estaba segura. Su excitacin haba cambiado a curiosidad y miedo. Ella quiso devolverse al camino, pero su curiosidad era ms fuerte. Entonces ella empez a acercarse ms escondindose entre las piedras. De repente vio un rbol grande cerca del lugar donde estaba la multitud. Ella se acerco hasta que estaba protegida detrs del rbol. Ella tomo la cmara y empez hacer tomas. No poda ver quines eran estas personas, pero estaba segura que era una especie de rito religioso. Ella no poda acercarse ms entonces espero. Cuando finalizaron los canticos toda la multitud se agacho en seal de humildad y devocin. Mara pudo ver que el centro estaba colocadas como en un altar, velas en forma de palos flicos encendidos, pero su tamao era inmenso, eran de aproximadamente un metro de largo y unos diez centmetros de dimetro, haba tantos como personas haban reunidas. Delante a modo de icono haba un afiche grande de unos dos por dos metros de altura por ancho. Haba dos falos grandes cruzados, haciendo una cruz. Alrededor de la cruz flica, haba dibujos. Mara miro fijamente y pudo visualizar las pinturas: en la parte superior izquierda haba una especie de demonio con un rgano gigante que era tan largo como sus piernas, luego seguan dibujos de animales, haba un burro con su miembro colgando, tambin un caballo, un toro con un miembro largo que casi llegaba al piso pero no era grueso como el del burro o el caballo, pero pareca estar enrollado como un espiral, un elefante y para finalizar haba un hombre negro con un miembro gigante, que a Mara le record al reo. Pero este era ms grande. 
De repente detrs del afiche sali una figura con un manto negro que la cubra completamente. Se coloco entre el afiche y los falos encendidos. Se agacho delante de la cruz flica en seal de humildad, luego se levanto y mir a la asamblea. Empez rezando unas oraciones en un idioma que Mara no entenda, cuando terminaba la oracin el grupo que estaba con la cabeza en la tierra boca abajo, deca "Amen"

Despus de terminar las oraciones, dos personas de las que estaban en la multitud se levantaron y en forma ceremonial le quitaron la manta que la cubra. La persona que pareca ser la lder era una mujer de nos cincuenta aos, blanca con grandes caderas y un cuerpo envidiable. La mujer estaba desnuda a excepcin de la cabeza, que llevaba un velo como de una monja. Tambin sala de su coo un palo flico de plstico gigante colgando que llegaba hasta sus rodillas y de unos diez centmetros de grueso, que sostena con unas correas de cuero. Las tetas eran grandes, y llevaban dos anillos grandes con crucifijos flicos que colgaban de ellas. Las dos personas que le quitaron el manto regresaron a su posicin. Entonces la lder tomo una vasija del piso y rezo otra oracin, cuando la multitud dijo amen al finalizar la oracin levanto la mirada y vieron a su lder tomar una brocha, y untarla con el liquido que haba en la vasija y bendijo las velas flicas rocindolas. Despus que termino su bendicin ella se retiro. La multitud se incorporo y nuevamente tapo la visin a Mara. La multitud empez a quitarse las mantas que las cubran y Mara vio que todas eran mujeres, con los velos de monjas. Aunque estaban de espalda vio que todas tenan tatuajes en su cuerpo, aunque no estaba segura de que. Cada una de estas mujeres fue retirando su vela flica. La lder estaba sentada en una silla que haban colocado en el altar delante del afiche. Mara se enfoco en la multitud y vio que casi todas las mujeres llevaban crucifijos colgando de sus tetas, tambin la mayora tena anillos grandes que atravesaban su cltoris, con un crucifijo colgando. Despus sigui una orga entre ellas. Algunas baaron sus velas con aceite que estaba en la vasija y se montaron sobre estos miembros. Mara quedo sorprendida la capacidad que tenan estas mujeres para meterse estos monstruos. La mayora de las que estaban jugando con estos falos se podan meter casi todo el palo, escasamente quedaban unos veinte centmetros fuera de sus coos. Mara vio a una mujer grande de casi dos metros de altura y unos ciento cincuenta kilos de peso. Pero no porque estaba obesa. Su cuerpo pareca de una fsico culturista, que tomo el falo y se lo meti por el culo hasta que la base del mismo quedo entre las raja del culo. Media hora despus la lder se sumo a la orgia, cogiendo con su palo que estaba colgando a su pareja. Cuando la lder se alejo del grupo, solt las correas de cuero y tomo el miembro de plstico y lo halo. El palo era de dos cabezas y ella tena metido como un metro de palo en su coo. Mara comprendi que la fiesta estaba por terminar y dejo de filmar, y se escondi bien. En los siguientes quince minutos se vistieron de nuevo con sus mantas y recogieron todo. Cada una llevaba su falo bendito y la antorcha, recogieron el afiche e hicieron un rollo y una lo cargo mientras otras la ayudaban con sus cosas. Cuando se haba alejado suficiente, Mara las sigui a la distancia. El regreso era callado y como Mara haba supuesto estas mujeres eran monjas del convento. 
Cuando la puerta del convento se cerr detrs de la ltima, Mara se acerco a la puerta y se quedo pensando en toda la aventura que haba vivido esa noche. Ella empujo la puerta con cuidado y esta cedi. Ella asomo la cabeza y vio que no haba nadie alrededor. Todo estaba oscuro a excepcin de la luz de la luna. Ella pas y camino unos metros luego se detuvo y miro alrededor, el patio del convento estaba cubierto de sembrados, tambin noto que a lo lejos haba un establo. Entonces escucho los gallos cantar y supuso que estaba por amanecer. Entonces regreso, sali del convento, ajusto la puerta y empez a subir la colina para regresar a la casa. 

Cuando ya se haba tranquilizado de todas las emociones que haba vivido, de nuevo se dio cuenta que estaba desnuda, caminado en la noche por una colina por donde jugaban sus dos hijos desnudos. Empez a sentirse de nuevo excitada. Apunto la luz de la linterna a su coo y vio que este an estaba hinchado y su cltoris pareca ms grande, pareca un pequeo pene. Llevo la mano a su culo y noto que su ano tambin estaba relajado. Ella apago la linterna y noto que la vista ya se haba acostumbrado a la oscuridad, adems el camino ya no era extrao para ella. Ella tomo la linterna y se la meti de nuevo en su culo, recordando la visin de la monja y el palo en su culo. Ella se sinti ms excitada y empujo la linterna hasta que esta desapareci completamente en su recto. La excitacin pareca hervir de nuevo en su cuerpo. Mientras suba por la colina ella se iba estrujando su coo, hasta que alcanzaba el orgasmo. Cuando llego a la cima de la colina ya haba tenido tres orgasmos. Miro para la casa de Don Toms y todo estaba tranquilo. Ella deseaba tener algo para meterse en su coo que le picaba constantemente. De repente ella record que en la maana haban trado merienda, y la haban dejado en la cueva. Entonces se dirigi a la cueva. Pero esta estaba completamente oscura, pujo duro y saco la linterna de su culo que sali llena de mierda. Mara la agarro sin ninguna repulsin y limpio la pantalla en sus nalgas. Ella encendi la linterna y entro a la cueva. La bolsa de la merienda estaba just donde la haban dejado. Se sent en la tierra y tomo la bolsa de papel, la abri y estaba todo justo como lo haba dejado. Ella vacio las cosas en la tierra y tomo un refresco de lata lo abri y se la tomo, Calmando la sed que tena. Luego agarro una bolsa de plstico y saco los panes rellenos que ella haba preparado en la maana. Tomo uno y se lo comi. Luego un pensamiento perverso cruzo por su mente. Agarro otro pan relleno y se incorporo ponindose en cuclillas, y se lo meti en su culo, agarro otro y otro hasta que los cuatro que quedaban en la bolsa se los meti. Tomo una lata de refresco y se la meti en su coo, haciendo que ella exhalara un suspiro, entonces empujo la lata, se meti otra y otra hasta que tena tres en su coo. Luego destapo la otra y se la tomo. Mara empez a caminar colina abajo para la casa, con su culo y coo picando pero sintindose llena. Ella apago de nuevo la linterna y empez a meterse la linterna en su culo, se esforz y esta se abra paso entre los panes, hasta que la pantalla era cubierta por sus nalgas. Ella senta que su culo iba a estallar, cuando camino otros doscientos metros ya casi llegaba a orillas de la carreta. No aguanto y empujo botando la linterna y los panes fuera de su culo. Ella sinti un alivio, entonces tomo la linterna que estaba llena de pan con salsa y mierda y se la meti de nuevo en su culo boquiabierto. No hubo necesidad de empujar, esta entro completamente en su recto. Mara agarro la masa de pan lleno de salsa con ensalada y tocineta y mierda que estaba amontonado en la tierra. Y empez a untrselo por todo su cuerpo. Mara se senta como una cerda, pero no senta ninguna vergenza sino ms bien la excito. Los trozos que cayeron a la tierra ella los recogi, comenz a tragrselos. Extraamente el sndwich con sabor a mierda le pareci delicioso, despus que se haba comido todo se lamio los dedos. Cuando termino ella sigui el camino, llego a la carretera, y cruzo. Cuando entro a su parcela, escucho al perro ladrar en la parcela. Ella saba que este no se quedara tranquilo hasta que no la reconociera, entonces se dirigi a la perrera. Cuando el perro reconoci a su ama, dejo de ladrar y empez a menear la cola. 

El perro se acerco y empez a oler a Mara, luego empez a lamer su cuerpo, Mara dejo que la lamiera hasta que se cans. Ella se alej del perro y fue al patio de atrs, pero el perro la sigui. Mara se senta sucia y excitada. Fue al chorro de agua que llenaba los tanques y abri la manguera. El agua estaba fra pero Mara se empez a quitar toda la suciedad, despus que se haba quitado toda la suciedad, se saco la linterna del culo y la lavo. Entonces tomo la punta de la manguera y se la meti lavndose su culo. Despus que se bao recogi una toalla se sec y fue adentro de su casa. Cuando estaba por cerrar la puerta noto que el perro la haba seguido, y se quedo mirndola como con una mirada de splica o eso fue lo que le pareci a Mara. Un pensamiento perverso paso por la mente de Mara. "Porque no, total estoy sola." 
Ella fue por la cadena del perro y la puso en el collar, entonces lo llevo adentro. El perro se resisti, algunas veces que tena la osada de hacerlo era castigado. Mara saba porque no quera entrar, entonces tena que hacer algo que hiciera que el castigo valiera la pena. Ella se acerco al perro, abri sus piernas y con las dos manos abri su coo hinchado y se lo puso en la nariz del perro. El perro inmediatamente lanz una lengetada que sorprendi a Mara, pero la sensacin era agradable. Dejo que el perro lamiera su coo un rato. Ella miro de reojo bajo su barriga y vio que su miembro estaba saliendo de la vaina. Entonces ella se retiro de nuevo dentro de la casa y tiro de la cadena, esta vez el perro avanz, despus que haba entrado, Mara tranco la puerta y llevando al perro por la cadena fue a su cuarto. Cuando entro al cuarto se tiro a la cama, mientras el perro quedo de pie al lado de la cama. Se quedo pensando que hacer. El perro botaba mucha baba y de seguro no lo poda subir a la cama, tambin tena das que no se haba baado, e iba a dejar la cama hedionda a perro. Ella se levant de la cama y fue al closet. Entonces record que tena unas colchonetas que una vez haba comprado para hacer ejercicios. Dejo al perro en el cuarto y fue a un cuarto que usaban de depsito. Busc hasta que hayo las colchonetas y las tomo. Cuando iba saliendo vio colgando de la pared un collar de perra con una placa que deca Bianca. Ella record que este collar era de la compaera de Vigilante. Su esposo haba comprado la pareja, cuando eran cachorros, pero cuando la hembra justo haba cumplido el ao, muri arrollada por un camin. Ella se haba soltado de la cadena y empez a corretear otro perro que haba entrado a la finca. El otro perro corri a la carretera y Bianca fue detrs de l. Pero en ese momento bajaba por al carretera un camin cargado y se llevo a Bianca por delante. Matndola en el acto.
 
La muerte de Bianca haba sido un duro golpe para todos. Entonces ellos haban guardado el collar como recuerdo. Mara bajo el collar y lo llevo al cuarto junto con las colchonetas. Mara tiro las colchonetas en el piso, despus fue al espejo y se puso el collar, ella empez a sentirse como una perra, pens: "Me llamo Bianca, la perra de Vigilante" despus miro sus pezones que estaban duros y haban crecido unos dos centmetros, y las aureolas estaban ms marrones. Luego bajo la mirada a su coo y sus labias seguan hinchadas, y el cltoris sobresala como un pequeo pene. Mara golpeo su cltoris con el dedo ndice, y la hizo brincar de placer. 
Entonces se giro y agacho un poco, su culo segua relajado y pareca ms grande, su cuerpo pareca hervir de excitacin. Ella de nuevo tomo el maquillaje y se pinto sus cejas, se acomodo las pestaas, se maquillo su rostro y se pint los labios con un color negro, haciendo resaltar sus labios que parecan ms carnosos ahora. Luego tomo la pintura de labios negros y se pinto las aureolas, tomo el lpiz rojo y se pinto las labias, que sobresalan como unos ptalos hinchados. Agarro una pintura de unas negras y se pint su cltoris haciendo que resaltara. Le gusto lo que vea. La acetona de la pintura de labios arda en el cltoris creando una sensacin de dolor y placer, pero poco a poco se fue esfumando a medida que la pintura se secaba. Se dio vuelta y se agacho exponiendo completamente su ano abierto. Tomo el lpiz labial rojo y lo pinto, despus se miro en el espejo. Ella se senta vulgar, pero cachonda. Fue al closet y saco unos tacones de unos diez centmetros de alto que haba comprado pero nunca los haba usado. Se los puso y camino. Cuando caminaba el cuerpo se mova sensualmente y sus nalgas ondulaban. Le pareci que ya estaba lista para su parejo, Pero faltaba algo, fue de nuevo al espejo y abri sus piernas completamente, entonces con una mano empez a sacar las latas de refresco que se haba metido en la colina. Cuando saco las tres latas su coo estaba boquiabierto completamente, y las latas estaban calientes. Mara fue a la nevera y despus de lavar las latas las meti de nuevo a la nevera. Cuando se dispona a ir al cuarto, vio la leche, entonces se mordi su labio inferior y fue y saco la medicina y preparo otra bebida. Despus de tomrsela fue al encuentro de Vigilante. 
La reaccin de la medicina fue casi inmediata, cuando llego al cuarto se senta mojada en sus muslos. Ella bajo la mirada y vio que su coo estaba ms hinchado: sus labias florecan intensamente y estaban resaltadas por el color rojo del lpiz labial, su cltoris era ms grande y grueso, sus muslos estaban todos mojados pero no de orines. La excitacin que senta era tan intensa que le pareci que estaba flotando en un mundo donde su mente lo nico que le importaba era el sexo. Ella fue al espejo y vio que los labios eran ms provocativos y los ojos brillaban, tambin vio que sus pezones eran ms grandes y tenan como cinco centmetros de largo. Ella se los toco e inmediatamente la hizo chillar de placer. La imagen que ella vio en el espejo fue la figura de una diosa del sexo. Se voltio y sus nalgas parecan ms grandes y redondas, y tenan una tez roja, su culo le picaba, entonces se agacho y vio que su ano pareca una flor. Mientras estaba concentrada admirando su culo, sinti una lengua fra y babosa en su cara, ella se le haba olvidado momentneamente del perro. Ella se abalanz sobre el perro como una amante que no haba visto en aos y empez acariciarlo. Mara se entrego a las lengetadas del perro y empez a besarlo en la boca dndole besos hmedos, despus de los besos, Mara llevo a Vigilante al la colchoneta y ella se acost boca arriba y acerco al perro. Este tena parte del miembro fuera de la vaina, ella se meti bajo el perro y empez a acariciar y mamar el pene del perro, como si de una chupeta se tratara, el perro en cambio empez a lamer el coo de Mara, que la hizo temblar y gemir de placer. 

Mara abri las piernas completamente y levanto sus lomos para darle ms acceso.
"Eso bebe, chupa mi coo de puta. Chupa a tu perra." Repeta constantemente mientras ella se dedico a mamar y pasar el palo del perro que ahora era como de cuarenta centmetros y unos cinco de ancho en la parte ms delgada y ocho en el medio sobre sus tetas. Mara gema y se contorsionaba de placer. El perro empez a bombear echando chorritos de cum baando los pechos y cara de Mara. Ella abri la boca y tomo un chorro de cum, tragando y saborendolo, como si nunca hubiera tomado algo tan sabroso. Mara perdi la cuenta de los orgasmos, se incorporo y se puso en cuatro bajando sus tetas hasta que quedaron aplastadas en la colchoneta, abri las piernas y con las dos manos extendi sus nalgas aparte exponiendo al perro un coo boquiabierto, hinchado, rojo, y el culo boquiabierto. 

"Ven ac cario. Cgeme, yo soy tu perra. Vamos" repeta

El perro pareca entender e inmediatamente se acomodo sobre la espalda de su perra y en unos segundos su pene haba encontrado el hueco del coo, empujando con fuerza y metiendo todos sus cuarenta centmetros de un solo golpe, haciendo saltar y gritar a Mara. El perro se mantuvo bombeando y bombeando, mientras Mara gema y chillaba, por cada choque como si fuera una corriente elctrica que recorra su cuerpo.

"S, S, cgeme. Oh que rico. Vamos mi amor. Trtame como una perra.

"Soy tu puta. Oh si." Mara no dejaba de gritar y decirle al perro cosas vulgares, de ella misma. 
Una hora despus el perro y Mara estaban enganchados por un nudo que creci dentro de su coo, como si fuera una bola criolla. El perro se bajo de la espalda dejando a Mara completamente baada de baba de perro, entonces se giro y quedaron en posicin opuesta. Despus del ltimo orgasmo que acababa de pasar, Mara trato de zafarse del perro pero el nudo era demasiado grande. Ellos quedaron enganchados por otra media hora, hasta que el perro halo y se solt, entonces se alejo y se hecho en una esquina del cuarto, lamiendo su pene an colgando fuera de su vaina. Mara cay en la colchoneta, satisfecha y sin fuerzas. A los pocos minutos quedo dormida, en la colchoneta.

Mara se despert estirndose, por un momento no supo donde estaba, y porque estaba tirada en la colchoneta, baada de baba seca y semen. Momentos despus record todo y una sensacin de satisfaccin recorri su cuerpo. Luego hecho una mirada alrededor y el perro no estaba. Ella se levant, se miro en el espejo, y vio que sus labios aun estaban carnosos, aunque no tanto como antes. Los pezones seguan largos pero haban bajado su tamao, su coo segua hinchado pero no como antes sin embargo  las labias se erguan orgullosamente del grosor de un dedo pulgar. Luego sali del cuarto y vio al perro echado al pie de la puerta de salida hacia el patio, giro la cabeza al reloj que colgaba en la pared de la sala, y vio que ya era medioda. Ella fue y abri la puerta y el perro sali corriendo al patio y jugando como si de un cachorro se tratara. Mara se qued mirando al perro desde la puerta, los sentimientos que senta ahora por Vigilante eran diferentes al de antes, ella haba visto al perro como una mascota y un guardin que serva para proteger la casa, pero ahora vea al perro como si fuera parte de ella, el mismo sentimiento que ella sinti cuando se enamoro locamente de su esposo.

Ella fue a la cocina y preparo un plato de cereales para ella y comida para Vigilante. Ella regreso al patio con el alimento del perro, cuando se dispona llevarlo a la perrera se dio cuenta que todava estaba desnuda, y la perrera estaba en el patio delantero, y cualquiera que pasara por la carretera la podra ver, sin embargo la sensacin de andar desnuda la excitaba y no quera ponerse la molesta ropa. Ella sali y se acerc a la esquina de la casa, de all a la perrera eran como unos veinte metros, desde esa posicin ella poda ver si alguien iba por la carretera. Pens, entonces se encogi de hombros, y sali hacia la perrera, con un movimiento rpido. Su corazn se aceler, con temor, pero ella llevaba puesto los tacones altos y no poda ir ms rpido. Cuando llego a la perrera, vacio el alimento en el plato del perro, entonces miro alrededor. El miedo de quedar expuesta a cualquiera que pasara de repente, se torn en placer, luego regreso a la casa, pero esta vez ya no le importaba si alguien la vea, y camino con paso lento, cuando llego a la esquina de la casa, una sensacin de alivio pero tambin de frustracin bao su cuerpo.  Ella regreso a la casa, pero record que no poda dejar al perro suelto, entonces fue al cuarto por la cadena y regreso y amarro al perro, entonces regreso de nuevo a la perrera con el perro, lo amarro le dio un beso en la nariz. Le hablo como de un amante se tratara y regreso a la casa. Esta vez ella no tuvo ningn apuro. Si acaso, ella se tardo todo lo que pudo. 

Ella regreso a la casa, entonces supo que en cualquier momento podan regresar sus hijos, fue al cuarto, se quito la correa de perra, lo miro sonri, pens: "Mi nombre ahora es Bianca, la perra de Vigilante." Despus de recoger y lavar las colchonetas fue al bao se bao, y fue al cuarto a vestirse. Los sostenes le molestaban, porque tena sus pezones demasiados sensibles, y las pantaletas apretaban su coo causndole molestias tambin.
 Ella pens y se quito la ropa interior, entonces busco una falda y se la puso, luego una franela pero los pezones forzaban el tejido, pens y dijo: "Que diablos" dejndose la franela sin sostenes. 

Despus ella se dedico a las cosas de la casa, tratando de olvidar todo lo que haba vivido en las ltimas horas. Escucho una corneta y supo que sus hijos haban llegado, miro el reloj, y se dio cuenta que la tarde ya estaba cayendo, sali al porche y vio a sus nios bajando de la camioneta y corriendo a la casa. El abuelo haba trado a los muchachos, pero como haba hecho en las oportunidades anteriores no se bajo, sino que saludo con la mano, y despus que los nios se dirigan a la casa, arranco y se fue. Los nios que iban llegando se abalanzaban contra su madre y le daban el beso de cario. Todos notaron que su madre se vea diferente, pero no atinaban que era. Patty dijo. 

"Mami que tienes en tus tetas?"

"Nada cario. Por qu? Ah ya se a que te refieres. Es esto?" tocando un pezn a travs de la franela, envindole un calambre que recorri del pezn a su coo. "Entremos que quiero mostrarles algo." Sin responder la pregunta. Los nios entraron.

Capitulo

Cuando ya haba cado la noche y estaban reunidos viendo televisin. Mara sali del cuarto con la cmara: "Nios pnganse cmodos para que vean lo que tengo aqu. Pero primero vamos hacer unas cotufas. Qu dicen?"

"S mami." Aplaudiendo, dijo Patty. 

"Buenos nias acompeme a la cocina, y ustedes chicos conecten la cmara al amplificador de video y pongan la pantalla."

Los muchachos fueron rpidamente por un amplificador de pantalla que su padre haba comprado y lo usaban para ver pelculas. El aparato tena una pantalla plegable de un material parecido a una tela blanca, que era de dos metros por dos metros. Ellos fueron a la sala y dispusieron las cosas en su lugar, entonces conectaron la cmara. Cuando terminaron su madre y las nias traan un bol grande lleno de cotufas y refrescos que dio a cada uno. Todos se acomodaron esperando que su mam encendiera la pelcula, Mara dijo: "Nios, despus que ustedes salieron con sus abuelos, yo me prepare y fui a la colina, porque tena curiosidad para que estaban armando esa tarima en medio del charco. Recuerdan?"
 todos asintieron con la cabeza,  "Bueno preprense para ver esto." Y Mara encendi la cmara. Luego apago las luces de la casa dejando todo oscuro. 

Mientras estaban viendo el video, Mara estaba pendiente de cmo sus hijos, tomaban aquel material. Los varones no apartaban sus ojos de la pantalla, y sus manos manoseaban su horca. Ella estaba segura que ese sera el comportamiento, de sus dos pequeos pervertidos, luego se fijo en las nias. Las jovencitas tampoco apartaban su mirada de la cmara y sus manos tambin estaban en sus horcas, Patty tena su mano debajo de falda, y Juanita se retorca disimuladamente en su asiento, Mara supo que estaba excitada. El video dur una hora y cuando saba que iba terminar, se levanto y cuando termino encendi las luces. Ella vio las miradas de sus hijos que no podan ocultar su excitacin.

"Y entonces, que les pareci" dijo Mara.

Los nios no atinaban a hablar. Para sorpresa de Mara fue Juanita quien dijo: 

"A m me gusta."

"Estaba Cool" dijo Patty.

Pedrito agrego: "Nosotros tambin deberamos organizar una fiesta as."

"Estaba del carajo" dijo Pablito. Todos soltaron una risita ahogada.

 Mara dijo: "Esta bien, ustedes pueden usar el lenguaje que quieran, pero solo aqu en la casa. Okey"

"Mami puedo decir coo." 

"Si cario, tu puedes decir coo, guevo, culo, puta perra, cualquier cosa que te d la gana, pero solo aqu en la casa okey. Lo mismo va para todos" respondi Mara a Patty.

"Bueno despus que termino la fiesta, yo estaba animada, y no quera regresar a la casa, entonces me acorde del camino extrao que llega al convento. Pens que iba a perder el tiempo, pero de todas maneras no quera regresar a la casa, as es que fui al camino y empec a caminar haca la montaa. Ya llevaba una hora caminando y no vea nada diferente, pero de repente escuche un barbull de voces a las afueras del camino, el lugar era un potrero, yo me desvi del camino porque quera saber que era toda esa bulla, con cuidado me acerque para que no me fueran a ver. Entonces vi a lo lejos lo que pareca un incendio, pero cuando estaba ms cerca vi que eran personas que sostenan antorchas, me acerque todo lo que pude para que no me vieran, hasta llegar a un rbol donde me senta segura. Las voces eran canticos religiosos. Pero ser mejor que vean el siguiente video."

Mara apago la luz y encendi de nuevo la cmara. El video era de aproximadamente otra hora. Mara vea como sus varones apretaban sus muslos, mientras no quitaban sus manos de la bragueta, y los ojos de la pantalla, las nias tambin estaban de igual manera. Cuando el video termino Mara dejo que la pantalla quedara en blanco, y un susurro general de desaprobacin se escucho en la casa.

"Oh mam, esas personas son monjas." Dijo Juanita.

"Mami vio como esa mujer se meti ese palo en el culo. Que Cool"

"Me parece imposible, es eso posible." Dijo Pedrito.

"Pues si es posible, ustedes lo vieron. Y por el coo tambin es posible, ustedes lo vieron. Bueno eso no es extrao si tomamos en cuenta que ustedes salen por all cuando nacen." 

"No puedo creerlo, eran monjas." Volvi a decir Juanita que pareca no entender.

"Y cul es el problema, si eran monjas. Son mujeres, como nosotras, y tienen coos como nosotras."

"Si bueno es verdad."

Despus de hacer y responder preguntas, Mara termino la conversacin mandando a sus nios a dormir, porque al otro da haba colegio y ella tena que trabajar.

Capitulo siete

Despus de aquel fin de semana, las cosas empezaron a cambiar en la casa de Mara. Los nios y nias empezaron a ser ms abiertos, no era extrao escuchar una mala palabra. Las jovencitas empezaron a vestir sexy en la casa, con faldas cortas, y franelas que escasamente cubran sus tetas y shorts de jean que ella les haba cortado. Los pobres nios tenan que tragar duro, cada vez que sus hermanas andaban por la casa exponiendo sus nalgas a ellos.
Mara sin embargo se dedico ms a Vigilante, cuando tena cualquier tiempo disponible lo soltaba de la cadena y jugaba con l. Lo haba baado e incluso, lo mantena peinado, y le haba cortado las garras. 

El viernes en la tarde Mara llego con nuevas para sus hijos: "Adivinen nios, maana vamos a conocer el convento."

La cabeza de todos se fijaron en su mam, como si esto no era posible. Mara explico: "Yo estuve preguntando y me entere que el convento est abierto al pblico los sbados durante el da. El lugar fue declarado como sitio turstico por su arquitectura. El dinero que recaudan es una ayuda para mantener las instalaciones. Por eso maana vamos y le echaremos una mirada."

"Yo quiero conocer a la mujer que se meti su palo por el culo." Dijo Patty
 
"No vayan a mencionar nada, que nos comprometan. Ustedes van y se comportan como si no supieran nada, de todas maneras es difcil reconocer a las monjas una de otra, porque todas visten igual."

Los nios estaban entusiasmados. 

Al siguiente da temprano Mara y sus hijos estaban delante del convento, tambin haban unas quince personas esperando, la mayora eran familias que estaban de paso. Cuando abri el convento una monja invito a entrar al grupo. Todos entraron a una sala de recibo grande de unos diez metros de altura, el techo era una cpula sostenida con columnas gticas, la sala era espaciosa y todos caban en el lugar y aun quedaba espacio. Las paredes estaban adornadas con cuadros religiosos, y pinturas de artistas antiguos. Las personas caminaban por la sala entusiasmadas por la arquitectura. Mara y los nios recorrieron la sala, tomando algunas fotos con sus hijos al lado de alguna escultura o pintura. Cuando se abri una ventana al fondo, todos se dirigieron a comprar las entradas. Mara tambin se acerco junto con sus hijos, y esperaron que todos compraran los tickets. Haba una cartelera a un costado de la ventana que distorsionaba la ambientacin. Mara se cerco para leer la informacin que all se expona. Los papeles que llenaban la cartelera era informacin de cmo comportarse en un aposento sagrado. A Mara le llamo particularmente la atencin una nota que deca que el convento aceptaba contribuciones voluntarias de aquellas almas que a bien quisieran dar. Haba una nota al final de la cartelera donde invitaba a los padres a abrir sus almas a Dios, invitndolos para los estudios que impartan en el convento donde enseaba a las familias a convivir bajo la proteccin del creador. 

Cuando todos haban comprado sus entradas Mara se acerco a la ventana, donde una monja cariosa estaba vendiendo los tickets, despus de dar la bienvenida y felicitar a Mara por haber trado a sus hijos para que se acercaran al seor. Le dio las entradas. 

Cuando iban caminado a la puerta de acceso al interior del convento, Juanita le dijo en voz baja a Mara. "Mam ella era una de las monjas que estaba en el video, estoy segura"

"T tambin te diste cuenta. Aunque como dije antes todas se parecen."

Cuando atravesaron la puerta entraron a un pasillo, donde estaba la multitud reunida, mientras escuchaba a otra monja que se estaba presentando y que les sera la gua por el aposento. Despus que indico como sera el recorri y que ella tratara de responder a todas las inquietudes que tuvieran, invito a seguirla. Recorrieron un pasillo espacioso que estaba lleno de pinturas de tinte religioso, el pasillo rodeaba un jardn que pareca estar en el centro del convento, a medida que iban caminando se vean puertas cerradas, que los curiosos preguntaban porque estaban all, a lo que la monja explicaba que estaba detrs de cada una. De repente se desviaron y empezaron a subir por una escalera de madera. Al subir la escalera llegaron a un lugar que pareca ser residencial. La monja explico que era la residencia de la madre superior, y que ella los estaba esperando en su oficina, para saludarlos. Al final haba una puerta grande de madera de dos hojas, que estaba de frente al pasillo. En la parte superior de la puerta se lea "Sor Teresa. Madre superiora" la monja toco la puerta y empujo, las dos hojas se abrieron y con una reverencia ella hablo, despus se volteo y mando a pasar al grupo. 
Era una oficina digna del vaticano, y con un escritorio grande de madera, todo al mismo estilo de los muebles que haban visto. La oficina era grande y todos caban sin ningn problema. Detrs del escritorio estaba la madre superiora de pie. Para Mara no haba duda, esta mujer era la lder que ella haba visto en el campo. Los nios tambin lo notaron y se daban con el codo uno al otro en seal de conocimiento. Mara hizo un ademan de silencio, la madre superiora fue presentndose a cada uno y les daba la bienvenida. Cuando Mara estaba frente a ella no poda creer que ella haba visto a esta mujer desnuda, y con un gran falo en su coo. Se preguntaba si todava llevaba los anillos y smbolos flicos. Disimulo, mientras la mujer le extenda la bienvenida, con una voz muy educada, y cariosa. Lo que ms le preocupo a Mara era el comportamiento de sus hijos que saban quin era esta mujer, ella noto el nerviosismo de ellos, como si estuvieran viendo un fantasma. Sor teresa noto el nerviosismo de los nios, pero no le pareca extrao, siempre le ocurra con la mayora de los nios. Despus de salir del lugar, el recorrido pareca montono porque todos los lugares que visitaban eran parecidos. Mara y los muchachos no le importaban todas las explicaciones e historia que daba de cada rincn que iban visitando, ellos estaban ms pendientes de las monjas que se encontraban por el camino. Luego atravesaron otra plaza, para llegar a unos salones hechos al mismo estilo con ventanales grandes y estaba lleno de jvenes aspirantes a monjas. Al final fueron al patio trasero donde haba estado Mara. El lugar era una mini granja, donde cultivaban, cereales, papas, vegetales, alios, etc. A un costado estaba un establo. La monja explico que all se quedaban algunas bestias que se utilizaban para cargar, mercanca que tenan que comprar a los granjeros locales. Tambin dijo que a veces mantenan temporalmente un o dos toros que compraban, para luego mandarlo a matar para surtir la carne. Mara record las fotos que estaban en el afiche.

Despus que termino la visita, Mara hablo con la monja que serva de gua, para ver si era posible hablar con la Madre Superiora. Le explico que ella haba ledo la cartelera y estaba interesada en colaborar. La monja inmediatamente llamo a alguien a quien llamaba hermana, despus de un rato recibi la llamada de la misma persona y le dijo que la madre superiora podra atenderlos. Cuando entraron de nuevo a la oficina de la madre superiora, la madre superiora invito a los nios a sentarse en un mueble grande que estaba retirado, al lado de un ventanal. A Mara la invito a sentarse en una silla que estaba al otro extremo del escritorio. 

"La hermana Sara me dijo que usted estaba interesada en contribuir con nuestra sagrada hermandad. Y en nombre de todas yo le estoy muy agradecida."

Mara le explico a la madre superiora que ella viva en el pueblo, detrs de la colina, que era duea de una granja, que venda el producto a los comercios, y tambin tena bajo su propiedad algunos animales. Mara dijo que ella podra contribuir, con mercanca que ella cultivaba en la granja, o con algn animal que ellas necesitaran o con dinero. La madre superiora agradeci. Mara dijo que al menos que ellas tuvieran alguna necesidad especial, ella contribuira modestamente con algo de dinero semanalmente. La Madre superiora saco una tarjeta de la hermandad donde estaba escrito la cuenta bancaria. Mara objeto y dijo que si no le importaba ella hara la contribucin personalmente, y si necesitaban alimento o algn animal, lo podra pedir con confianza. Mara le dio la direccin de la casa. 
La conversacin se hizo amena entre las dos mujeres, empez a nacer una filis entre ellas. Mara llamo a los nios que estaban mirando por la ventana, les present a sus hijos. Luego la conversacin fue amena entre todos como si ya se hubieran conocido de hace tiempo. Para sellar la amistad la madre superiora fue a un gabinete y saco una botella de vino, que abri y brindo. 
Cuando salieron del convento, haba un sentimiento de frustracin generalizado, no era lo que ellos esperaban. Mara los animo diciendo: "habr otras oportunidades, tranquilos."

Despus que estaban en casa, Mara sali a atender los asuntos de negocios con el capataz. Las cosas estaban mejorando y las ventas haban subido. Ella ya estaba cansada de salir a vender. Por lo que quera hablar ese asunto con el capataz.

El seor Rodrigo era un hombre que estaba en sus sesenta. Era un hombre grande y fuerte de tez triguea. Su esposa era una mujer negra de unos cincuenta aos y pareca no envejecer. Sus hijos ya estaban casados y vivan en otro pueblo. El seor Rodrigo y su esposa vivan en una de las casas que Jos su difunto esposo haba construido para albergar a aquellas familias que trabajaban en la granja, y no tenan donde vivir. En la granja vivan diez familias que habitaban en pequeas casas tambin construidas por su esposo, todos eran extranjeros. El seor Rodrigo no era extranjero pero  el seor Jos le haba pedido que viviera en la granja despus que le dio el cargo de capataz para que pudiera atender de cerca los asuntos. En el campo trabajaban unas veinte personas durante todo el ao. Pero en temporada de cosecha, se empleaban trabajadores temporeros, que ocupaban un saln grande que tena cocina y baos y les serva de habitacin. Tambin se contrataba una cocinera. 

Cuando ella llegaba a la casa del seor Rodrigo, l y su esposa se dedicaban a atenderla. A Mara siempre le gust, el deseo de trabajar y la dedicacin de l. En sus veinte aos que tena trabajando nunca conoci de l alguna falta. Era un hombre recto.

Despus que ella haba llegado y recibi las atenciones de siempre. Mara, el seor Rodrigo y su esposa, se sentaron en el corredor de la casa. Mara le explico al seor Rodrigo que ella le estara eternamente agradecida si l asuma el reto de ser el repartidor de la mercanca, porque ella quera dedicarse a sus hijos como lo haca antes que su esposo muriera. Le dijo que no conoca a otra persona a quien le pudiera dar esta responsabilidad. El seor Rodrigo acepto. Entonces ella le dijo si conoca a alguien de los trabajadores de confianza que pudiera asumir el cargo de capataz. l le dijo que saba quin poda asumir esa responsabilidad, y l mismo se encargaba de ese asunto. Mara agradeci a l y a su esposa. Despus ella le explico cmo era la ruta que ella segua. Y se despidi. Mara en su regreso a la casa no poda contener su felicidad, porque ahora podra tener ms tiempo  con su Vigilante.  Sus hijos se iban en la maana al colegio y regresaban cuando ya estaba cayendo la tarde. 

Cuando ella llego a la casa, los nios estaban ante la televisin, las nias estaban usando de nuevo los shorts de jean, con franela. Ella termino de llegar y despus se sent con ellos. Sus hijos se haban acostumbrado a las experiencias fuertes, y parecan estar aburridos, con estos programas de televisin que unas semanas atrs se peleaban por tener el mejor puesto.
 Mara se levant y fue por sus tijeras, entonces regreso a la sala. Se sent y dijo: "Patty cario ven ac." Patty se levanto de su asiento y se acerco a su mam. 
Mara la llevo entre sus piernas, la observo  y dijo: "Vamos hacer algunos arreglos a esta franela." Tomo las tijeras e hizo un corte en la franela alrededor un poco ms abajo de sus pequeos meloncitos. Luego hizo cortes verticales pequeos hasta justo debajo de los senos, todo alrededor de la franela, cada tira era como medio centmetro de ancho. Despus dejo las tijeras en el mueble y retiro a su hija, admirando lo sexy que le quedaba la franela. Todos los dems nios haban dejado de ver televisin y estaban pendientes de lo que estaba haciendo su mam. 

"Te gusta, anda al espejo." Patty fue al espejo, y modelo ante l. Admirando su pequeo pero bien desarrollado cuerpo, cuando regreso donde su mam. Mara agrego: 

"Perfecto cario, menos mal que aqu no hay viejos, porque estaran babendose." Patty y los dems sonrieron.
 
"An hay otro detalle que solucionar. Porque no te quitas esas pantaletas molestas."

"Mam, Puedo? Digo que hay de Pablito y Pedrito"

"cario yo estoy segura que a ellos les encantar. Yo he visto como estos pervertidos las ven a ustedes dos. No se preocupen por ellos."

Patty fue a su cuarto y regreso sin pantaletas. La vista era para matar pervertidos que sufren del corazn. Ahora las nalgas quedaban completamente expuestas porque la horca del short se meta completamente en la raja de las nalgas, y parte se meta en la raja de su pequeo coo, exponiendo los labios externos. Las manos de los muchachos inmediatamente fueron a la horca de sus shorts, tratando de ocultar el hard-on que la vista le provoc. Mara vio y dijo. "No te dije cario. Parece que tus hermanos les gusta lo que ven."

"Juanita ven ahora tu." Juanita ya haba perdido sus inhibiciones y se acerco donde su mam. Mara hizo lo mismo con la franela de Juanita. Entonces ella fue al espejo y sonri ante la vista ertica de su cuerpo. Mara le dijo que se quitara los sostenes y las pantaletas, justo como haba hecho su hermana. Juanita fue a su cuarto y cuando regreso, hasta Mara se lamio los labios por lo que vio. Sus tetas parecan saltar con orgullo, y sus pezones estiraban la tela de la franela. Mara supo que ella estaba excitada. Entonces la mirada bajo al coo de la adolecente. Que tena la horca del short completamente metida en el coo desarrollado e hinchado, exponiendo sus labios. Luego se volteo y las nalgas blancas estaban completamente expuestas, al igual que Patty la tira de la horca se meti en la raja del culo. 

"Ve as est mejor para dos pervertidas exhibicionistas."

Mara vio los bultos en las horcas que los nios no podan ocultar. Entonces dijo: "Bueno nios ya es hora que dejen a un lado esa timidez. Vamos qutense esos shorts sin protestar."

Los dos jovencitos hicieron justo como les dijo su mam. Quedando en interiores. "Ahora qutense esos interiores." Los dos muchachos se quitaron sus interiores quedando en pelotas. Pero inmediatamente pusieron sus manos cubriendo sus penes erectos. 

"Ya est bueno. Pongan sus manos atrs."

El pene de Pablito era de unos diez centmetros de largo, y unos dos de grueso. Pero el de Pedrito era de unos orgullosos dieciocho centmetros y tres de grueso. Las miradas de Mara y Juanita se admiraron por tremendo tamao de pene para un nio de trece aos. 

"Yo sospecho que es lo que hacen ustedes con sus penes cuando estn arriba en la colina. Y quiero que ustedes sean sinceros, con nosotras. Le prometo que nada de lo que pase aqu sale de la casa, y ustedes saben muy bien que yo les dije que las cosas que hagamos entre nosotros nadie las debe saber.

Vamos nios, no tienen que temer nada. Eso es muy normal. Mira yo se que Patty y juanita juegan juntas en la cama. Y se lamen sus coos. Yo lo s y ustedes ahora lo saben."

Las nias no podan creer lo que escuchaban. Cmo saba su mam que ellas jugaban en la cama? pero era cierto. 

Mara sigui: "vengan ac nios."

Los dos se acercaron a su mam. Ella los acerc y los puso frente a frente, entonces ella tomo la mano de Pablito y la puso en el pene de Pedrito, luego la mano de Pedrito y la puso en el pene de Pablito. Luego los empujo. Los nios no saban que decir o hacer, pero ya saban que su madre conoca su secreto. El saber que su madre y sus hermanas supieran, y que su madre les hubiera prometido que sus secretos se quedaban entre ellos, los animo. Entonces ellos se entregaron al desenfreno, como lo hacan en la colina. Se besaron como dos amantes, se mamaron sus guevos, se lamieron el culo. El espectculo termin despus que Pedrito cogi a Pablito y Pablito cogi a Pedrito. Despus que quedaron agotados en el piso, las nias y su mam aplaudieron. Despus que ellos se repusieron y sintieron vergenza por el desenfreno. Mara dijo:

"Nios, nadie debe sentirse avergonzado por lo que es. Mira todos los nios, alguna vez han tenido sexo con otros nios o incluso con hombres, y las nias con otras nias o mujeres. Si a ustedes les gustan los nios o los hombres ese es su problema y todos aqu lo respetamos. Dime algo, les gusta sentirse femeninas?"

Los dos nios asintieron con sus cabezas. "Bueno, ya todo est dicho, si quieren se visten o se quedan desnudos. Ustedes deciden, es ms les doy una idea. Porque no van y me traen un jean cada uno y le hacemos algn arreglo. Y franelas."

Los dos nios ya animados se fueron a sus cuartos y trajeron cada uno un jean y franela. Mara corto el jean de Pablito haciendo un short del pantaln como los que haba hecho a sus nias. Despus se los dio para que se lo pusiera, sin usar interior. Pablito se puso el short y as como en sus hermanas, la tira de la horca del short se clavo en su culo exponiendo sus nalgas. La horca apenas protega que su pene y bolas no se expusieran. Mara observo y dijo: "Qutate el short que no te quedan. Patty ve por unos de tus cacheteros y me lo traes."

Patty corri y busco un cachetero. Mara tomo el cachetero y le hizo algunos cortes entonces se lo lanz a Pablito. Pablito se puso el cachetero. El cachetero se ajustaba al cuerpo del jovencito, sus bolas y pene abultaban la horca. Sin embargo Mara haba dejado una tira que se meti en la raja del culo, exponiendo sus nalgas. Despus le pidi que se pusiera la franela, y Mara le hizo un corte como haba hecho con las franelas de sus nias. 

Pablito se vea completamente femenino. Despus pidi a Juanita que buscara un cachetero de ella e hizo lo mismo que haba hecho con el de Patty. Cuando termino los dos nios parecan dos nias. Mara agrego: "Yo voy a comprarles ropa femenina para ustedes, y lo pueden usar aqu en la casa. Es ms, vamos hacer una regla. Mientras cualquiera de nosotros este en casa, est completamente prohibido usar ropa masculina. Aceptan o no?"

Todos dijeron al unsono, "De cuerdo"

Mara agrego. "Como aqu todos estamos siendo sinceros, yo tengo un secreto que quiero que ustedes sepan. Ustedes saben que yo soy una exhibicionista." 

Todos asintieron con sus miradas. "Bueno cuando ustedes se fueron con la abuela y abuelo, yo les dije que me prepare para ir a la colina. Bueno esto fue lo que paso. Me acost a descansar un poco y me quede profundamente dormida, cuando me despert ya era de noche. Yo decid que iba a ir desnuda a la colina esa noche, entonces me desnude y me bae con la locin anti repelente, despus busque la linterna y la cmara. Yo me senta excitada, pero quera que aquella noche fuera inolvidable para m, entonces fui a la vitrina y busque una medicina, que sirve como afrodisiaco, que mi esposo una vez haba trado, porque un cliente que tiene familia en la india le haba mandado. La medicina la guardamos en la vitrina y nos olvidamos de ella. Pero aquella noche me acorde de la medicina, y la saque, entonces despus de leer las instrucciones me tome en un vaso de leche una copa de ese afrodisiaco, aunque recomienda que agregue cum, para mejores resultados. Saben ustedes lo que es cum?"

Nadie respondi, 
"Cum es el semen que escupen los guevos cuando estn acabando. Las mujeres tambin echamos cum pero normalmente queda dentro de nuestros coos cuando acabamos tambin. Despus sal desnuda de la casa rumbo a la colina, cuando haba caminado un trayecto empec a sentir un calor por el cuerpo y una sensacin de excitacin que nunca haba experimentado. El coo me picaba tanto que tena que estrujarlo violentamente, pero lo que lograba era aumentar la excitacin, el culo tambin me picaba que me tuve que meter la linterna para calmarlo, cuando llegue a la colina ya haba experimentado como cinco orgasmos. A pesar que estuve andando por ah hasta la madrugada, la excitacin no menguaba, a pesar que ya haba perdido la cuenta de todos los orgasmos que haba tenido. Cuando llegue a la casa en la madrugada, el perro me reconoci y se me abalanz lamindome por todas partes, incluso por mi coo y culo, la lengua del perro aumento mi excitacin, que incluso me abr de piernas para darle ms acceso a mi coo, yo vi su guevo rojo colgando de la barriga, para entonces mi mente no pensaba, sino mi coo. Entonces met al perro a la casa y lo lleve a mi cuarto. Fui de nuevo a la vitrina y me prepare otro vaso de medicina y lo tome, luego busque la colchoneta que est en el cuarto de chcheres, cuando iba de regreso al cuarto vi el collar de Bianca que guardamos de recuerdo, despus que muri. Me lleve el collar y la colchoneta al cuarto, extend la colchoneta en el piso, luego fui al espejo. Recuerdo que cuando ustedes llegaron de donde la abuela, Patty me pregunto que tena debajo de la franela, y yo no le respond. Bueno cuando me vi en el espejo, los pezones haban crecido casi cinco centmetros y estaban duros como piedras, los toque y un rayo me sacudi de las tetas hasta mi coo, hacindome chillar de placer, entonces mire mi coo y este estaba completamente hinchado las labias eran tan gruesas como los dedos pulgares mos, mi coo pareca una flor, y el cltoris parecan un pequeo pene, del tamao de un dedo meique, entonces me puse el collar de Bianca, y jure que sera la perra de Vigilante, incluso pens que desde entonces me llamara Bianca Mara, la perra de Vigilante. Despus fui donde el perro y me cogi como nunca alguien me haba cogido en la vida. Por eso es que desde aquel da, mis sentimientos hacia el perro han cambiado y me he sentido deprimida porque desde aquella noche no he podido estar de nuevo con mi amante. "

Las ltimas palabras sonaron melanclicas, "Bueno, ya ahora no hay secretos entre nosotros. Pero es muy importante y quiero que juren. Que cualquier cosa que nosotros hagamos, no sale de la casa. Entendido." 

Todos estaban sorprendidos por la historia que acababan de escuchar. Pero despus de reaccionar dijeron con voz alta. "Lo juramos." 

Juanita agrego. "Mami, no tienes porque privarte de tus placeres, ahora ya todos sabemos, y todos estamos contentos con lo que somos. Es ms yo propongo algo. Desde este momento usted ser llamada Bianca Mara, la perra de Vigilante o de cualquier otro Perro, que se quiera tirar. En esta casa usted ser la perra de la casa, y nosotros la llamaremos, Bianca o Perra. El que est de acuerdo conmigo levante la mano." 

Todos levantaron la mano. Juanita agrego: Mam est usted de acuerdo con todo lo que dije? Mara con voz fuerte dijo: "lo estoy" Juanita agrego: Bueno levante tu mano derecha y ponga la otra en el pecho. Mara hizo como Juanita haba dicho, Juanita agrego: "Jura usted a partir de este momento ser la perra de Vigilante o cualquier otro perro que se quiera tirar, y que en esta casa ser llamada perra, o Bianca?" Mara juro con voz fuerte.

Todos aplaudieron, Juanita sigui: "no es justo que el perro este apartado de su perra, la perra debe cuidar de su perro, el perro estar siempre con la perra y dormir con l. Tambin debe llevar el collar que la identifica, y andar desnuda mientras esta con su perro. Los que estn de acuerdo conmigo levanten la mano?" 

todos al unsono levantaron la mano. Juanita sigui: Patty ve al cuarto y te traes el collar para la perra." Patty fue corriendo y trajo el collar. 

"Tambin propongo que Pedrito y Pablito sean llamados en esta casa, Pabla y Petra. Los que estn de acuerdo levanten la mano." 

Todos levantaron la mano. Luego dirigindose de nuevo a su mam dijo: "Ahora perra ya no tienes derecho a estar vestida en esta casa. Nias vayan y desnuden a la perra." 

Patty, Pedrito y Pablito, fueron y quitaron el vestido de Mara dejndola en sostenes y pantaletas. Despus sin miramientos le quitaron sus sostenes y pantaletas dejando a Mara desnuda delante de sus hijos. Mara no senta ninguna vergenza, ms bien su excitacin la tena al borde. "Vamos en cuatro perra" dijo con voz autoritaria Juanita. Mara se puso en cuatro sumisamente. Sus tetas redondas colgaban, y sus nalgas se erguan orgullosamente, los nios rodearon a Mara admirando su cuerpo, Mara senta un fuego que le quemaba el coo, sin que le dijera nada ella abri sus piernas exponiendo a los nios su coo inflado por la excitacin. 

Juanita dijo: "Parece que la perra esta en calor." Despus ella puso el collar alrededor del cuello de su madre. "Bueno perra ve por tu perro. Pero espera, Petra anda al gabinete y traiga la medicina" 
Pedrito fue al gabinete y trajo un frasco que estaba escrito en un idioma extrao, junto al frasco haba otro papel, lo ley, y lo recogi trayndolo a Juanita. Juanita ley las instrucciones entonces dijo: "Petra y Pabla. Hganse la paja ahora" sin escrpulos los dos nios sacaron sus penes por un lado de las licras, y comenzaron a masturbarse. Cuando acabaron vertieron el semen en un vaso que Patty haba trado, despus Juanita verti una copa del afrodisiaco y lo lleno de leche. 
"Vamos perra tmate tu medicina" Antes de tomar el vaso Mara dijo: "Vamos aclarar algunas cosas. Yo estoy de acuerdo con todo lo que tienen destinado para m, pero como yo voy a ser una perra, significa que los quehaceres de la casa sern responsabilidad de otro, no voy a cocinar, ni lavar. Entendido" Juanita pens y vio sentido en lo que ella estaba diciendo. Mara noto la preocupacin entonces agrego. "Yo tengo la persona que se puede encargar de todo."

"Pero si traemos a un extrao a la casa, ya no podemos seguir con este juego."

"No hay problema, por esta persona." Luego Mara cont con detalle como ella haba conocido a la mujer e hija del tipo aquel que se haba escapado de la crcel y que tuvo a punto de violarla.

"La mujer y la hija son unas zorras, la esposa tiene sexo con su pequeo nieto y su hija, y cualquiera que se le atraviesa, incluso con el perro. La hija trabaja en un bar y est preada de nuevo. Ellas mantendrn silencio, estoy segura."

"Okey entonces maana ser mejor que vaya y le haga una visita, mientras tanto yo me encargo de la cocina y Pabla y Petra, de lo dems."

"otra cosa cuando me tome esa medicina ser, mejor que vaya al bao, porque cuando hace efecto, inmediatamente relaja el culo y el coo, limpiando el recto y la vejiga."

"usted tiene libertad de hacer lo que quiera en esta casa, nadie le va ordenar donde ir o que hacer, ser como vigilante, el andar por la casa libremente. Recuerde que usted es una perra y tiene que comportarse como una perra."

Mara bebi el contenido del vaso, entonces se levanto y fue a su cuarto, busco los tacones altos y sali de la casa. Los nios se quedaron admirando la espectacular figura de su madre, sus nalgas se bamboleaban de lado a lado, mientras caminaba. Mara sali de la casa y todava era de da, aunque se vea que la noche se estaba acercando, ella corri a los arbustos que estaban lejos en el patio trasero, y vacio su culo y vejiga. La medicina actuaba como una droga que le nublaba la mente, solo poda pensar en sexo, y en hacer cosas pervertidas. Miro sus pezones y estos haban crecido hasta diez centmetros, se apret la teta derecha, provocndole un orgasmo al instante, Mara noto que de sus pezones botaba leche como si fuera una mujer recin parida, adems sus tetas parecan ms grandes, luego miro su coo y este era el doble del tamao de lo que fue la ltima vez, las labias parecan querer salirse, y se inflaron que parecan dos cambures, ella abri un poco sus piernas y el coo quedo boquiabierto. Entonces llevo su mano al culo y este estaba completamente relajado, ella se meti una mano en su culo con facilidad sin ofrecer ninguna resistencia. Ella no poda pensar, solo quera tener algo que le consolara su culo y coo, entonces regreso a la casa. Cuando entro los nios estaban a la expectativa, la visin de su madre los impresiono. Los ojos de Mara parecan ser ms grandes, su mirada era de excitacin, su boca se vea ms sensual que nunca, los labios eran ms gruesos. Su coo floreca mientras su cltoris pareca el pene de Pablito, la tez de la piel se haba tornado rojiza. Mara corri a la cocina y los nios la siguieron, Mara busco desesperadamente algo, no pareca hallar nada que le satisficiera, entonces busco en un gabinete y vio una bolsa de papel. La rompi y al piso cayo un pan campesino de casi medio metro y unos diez centmetros de grueso. Ella saba que si usaba ese pan se quedara sin cena. Ella acostumbraba comer para la cena un emparedado con medio pan campesino relleno de tocineta y ensalada. Los muchachos vieron como su madre buscaba un cuchillo y abra el pan por la mitad, despus fue a la nevera y saco el tocino haciendo rebanadas, ellos ya haban visto a su madre preparar la cena de ella, por lo que se imaginaron que quizs le haba dado hambre, como reaccin a la medicina. Mara termino de preparar el pan con tomate, lechuga, cebolla, y aceitunas que eran su debilidad. 
Despus de preparado el pan era ms grueso, los nios esperaban que su mam se dispusiera a comerse ese pan, pero en cambio mara se puso en cuclillas, entonces grito: "Coo no se queden ah como los mismos estpidos, venga y me ayudan", los nios se acercaron entonces Mara dijo: "Petra toma el pan con las manos sin dejar caer nada y mtamelo en el culo, que no aguanto la sensacin de tener algo grande en mi culo. Ella agarro sus nalgas con las manos abrindolas, exponiendo a sus hijos un culo boquiabierto, el anillo del culo estaba hinchado y sobresala. Pedrito sin ningn pudor agarro el pan, lo centro en el culo. 

"Mtelo ya, no aguanto. Oh s que rico." Pedrito meti todo el pan en el culo de su mam hasta que este desapareci completamente en su ano. Mara no dejaba de gemir, y decir vulgaridades a sus hijos, cuando el pan estaba completamente en su culo, Mara se apoyo del mostrador para pasar el intenso orgasmo que sinti, los nios vieron como de su coo sala un liquido blanco, que baos sus mulos. Patty dijo:

"Mira el coo de la perra, como esta chorreando leche, eso es cum?"

Mara contesto: "si cario ese es mi cum. OH que rico. Oh s, soy una perra feliz. "

Despus de pasar el orgasmo Mara fue a la nevera y saco una lechosa madura, tan larga como el pan y tan gruesa, como de unos quince centmetros de dimetro, ella se apoyo su culo sobre el fregadero entonces agarro y abri su coo que ya estaba boquiabierto. Ella empez a gritar de placer cuando apret sus labias hinchadas con los dedos. Cuando dejo de gemir dijo: "Ven Patty cario consuela a la perra, necesito esa gran cosa en mi coo."

Patty fue y tomo la lechosa y empez a empujar en el coo de su madre, mientras esta no dejaba de gritar, y vociferar de placer, Patty meti la lechosa completamente, Mara grito: "Empuja todo lo que puedas hasta que no pueda entrar ms, vamos cario." Patty empujo hasta que tena medio brazo dentro del coo de su madre, cuando encontr resistencia ella saco el brazo. Los ojos de mara estaban vidriosos. Cuando se sinti calmada, ella abandono la cocina, y sali al patio de nuevo. Los nios la siguieron; a Mara no le importaba si alguien la poda ver, fue donde Vigilante solt la cadena de donde estaba amarrado, luego se agacho y le dio un beso hmedo en la boca, ante la mirada de asombro de sus hijos. Ellos miraron desde la esquina de la casa, ligando que nadie fuera a pasar en ese momento por el frente de la casa. A Mara no le importaba, despus de acariciarlo y manosearlo, Mara llevo a su perro a la casa. Cuando entraron a la casa Mara solt al perro, mientras este no dejaba de lamerla por todas partes, Mara expuso su coo y culo al perro. Para que le diera un bao de baba. Los nios se sentaron en la sala mientras miraban a su madre y al perro que parecan dos amantes en celo. Mara se tiro al piso y empez a mamar el rgano de Vigilante, como lo haba hecho con el reo. Casi todo el palo del perro desapareca en la garganta, el perro bombeaba, Mara saco el rgano mientras el perro segua bombeando. Unos minutos despus un chorro de cum de perro fue directo a la boca de la mujer, Mara trago todo el cum sin desperdiciar nada, se saboreo despus que el perro haba vertido la carga dentro de su boca. Mara no le importaba ms, que estaba pasando a su alrededor o quien estaba mirando, ella senta que solo viva para complacer a su amante. Mientras tanto los nios se haban olvidado de su madre y todos estaban desnudos en el piso en una orga familiar. Toda la familia estaba teniendo sexo, los hermanos entre s mientras Mara estaba entusiasmada con el perro. 
Despus que el perro termino de vaciar su semen en la boca mara se incorpor y vio a sus hijos entretenidos en la ms obscena orga, ella sonri, entonces meti su mano en el coo y saco la lechosa, que le haba metido Patty. Miro su coo que pareca tan abierto que pareca que acababa de dar a luz a un hijo, ella dejo la lechosa a un lado y se dedico de nuevo a su amante. Media hora despus ella y el perro estaban enganchados de nuevo. Los nios ya haban acabado la orga y vean a su madre enganchada, as como una perra se engancha con el perro. Ellos se levantaron de nuevo y se vistieron, entonces Juanita sugiri que Pedrito y Pablito deban parecer ms femeninos, y todos fueron al cuarto de las nias, dejando a su madre, jadeando mientras segua enganchada. Una hora despus salieron del cuarto. Juanita haba maquillado a Pablito y a Pedrito, y Patty, tambin ella se haba maquillado. Para disimular el corte de cabello de sus dos hermanos, a cada uno le hizo dos colitas, cuando ellos se vieron en el espejo, estaban irreconocibles, cualquiera que los viera de seguro los confundira con nias. Ellas le haban prestado zapatillas, para que no hubiera ningn rastro que los hiciera sentir masculinos. Los nios vieron a su mama que estaba tirada en el piso dormida, toda baada de sudor y baba, sus muslos y coo chorreaban en el piso semen del perro y de ella dejando un charco en el piso. El perro se haba alejado y estaba echado en un rincn. Los nios fueron a la cocina y prepararon su cena, comieron y acomodaron la cocina. Mara segua dormida en el piso. 

Juanita fue y dijo, mientras la sacuda: "Perra levntate" Mara empez a reaccionar y se quedo mirando al techo, como si quisiera recordar que haba pasado, momentos despus reacciono violentamente, sentndose en el piso mientras, sus hijos la miraban. Ella hecho una mirada alrededor, luego sonri cuando vio que Pablito y Pedrito parecan dos nias.

"Qu hora es dijo, mientras se levantaba del piso."

"Son las diez, ya es hora de ir a la cama." Respondi juanita.

"Oh dios que sed tengo", fue a la nevera y se tomo como un litro de agua de un solo jaln. Ella miro, en al cocina y se dio cuenta que ellos ya haban comido, entonces dijo. "Dios mo que hambre tengo, me comera un elefante."

"Sera mejor que prepare tu comida perra, ya nosotros comimos."

"Yo ya prepare mi comida, antes que ustedes, mujerzuelas." Mara sonri. 

"Quieren ver a la perra de su madre comerse la comida que preparo. Bueno vean. Quien de ustedes tiene que ir al bao a orinar", todos levantaron las manos. Ellos iban al bao a orinar justo antes de irse a dormir para no tener que levantarse de noche. 
Mara agrego: "Todava no vayan." Entonces ella se puso en cuclillas y pujo duro. Los nios miraban como el pan campesino sala de su culo, todo lleno de mierda. Despus que el rolo de medio metro haba cado al piso, mara se levanto, y con una sonrisa como de burla dijo: "Ven yo les dije que yo ya haba preparado mi comida." 
Los nios no podan creer lo que haban escuchado, mientras Mara se agachaba y tomaba el pan untado de mierda con las dos manos y empez a comrselo, como si fuera la ltima comida que iba a comer en das. Cuando termino se limpio las manos con la lengua, hasta que estaban limpias y se saboreo, extraamente este bizarro espectculo excito a los nios. Mara agrego: Quien va orinar primero. Patty levanto la mano. "Bueno cario quiero que te quites ese short" Patty se quito el short exponiendo un coito rojo. "Un que tenemos aqu"
Mara se agacho delante de su pequea Patty, meti el dedo corazn en el inflado coo de su hija. "Quien te rompi la virginidad?"

"Petra" respondi la nia con ojos de excitacin, 

"Que suertudo, muchacho." Mara se hecho al piso boca arriaba y abri la boca completamente. "Vamos cario orina en la boca de la perra de tu madre." Patty se agacho hasta que su culo toco la nariz de su mam y solt el chorro de orines, Mara trago tan rpido como pudo, mientras lo dems corra  por su cuellos y barriga. Entonces orden a Juanita hacer lo mismo. Despus que Juanita vacio su vejiga en la boca de su mam. Mara se incorporo y fue donde Pedrito, saco su rgano por un lado de la licra, y empez a mamarlo hasta que su hijo acabo en su boca un chorro de semen. 

"Ahora orina, vamos dale a la perra de la casa el elixir." Mientras mantena su guevo en la boca, Pedrito solt el chorro de orines, que Mara trago sin soltar ninguna gota. Despus hizo lo mismo con su pequeo. Cuando todos haban vaciado sus vejigas los mando a dormir. Mientras ella esperaba que le diera sueo de nuevo.

Capitulo ocho

Cuando los nios se levantaron en la maana ya era casi medioda como ellos acostumbraban a levantarse los domingos. Encontraron una nota de su madre en puerta de la nevera donde deca que ella iba por la esposa del reo.
 
Mientras Mara iba en camino a la casa Ana, pensaba en los acontecimientos ocurridos el ltimo da. "Las cosas se aceleraron". Cuando llego a la casita de barro, ella estacion y bajo, el perro estaba atado a un rbol y empez a ladrar, alertando a Ana y Anita que salieron con sus barrigas casi a explotar a la puerta. El perro pareci reconocer a Mara, y dejo de ladrar batiendo la cola. "Umm, ya olio a la perra en calor" pensaba Mara mientras avanzaba a la puerta donde las dos mujeres la esperaban con entusiasmo. Ella fue recibida y le alcanzaron una silla del sencillo comedor de pantry. Mara tomo asiento, mientras Ana y su hija, parecan estar ansiosas por conocer de noticias. Mara noto la desesperacin de ellas, y sinti lastima por la situacin desesperada que estaban. 

"Me temo que tengo noticias que ustedes no esperan." Dijo mara mientras vio las miradas de desconsuelo en las mujeres. "Es imposible que dejen en libertad a Arturo. Ahora afronta otro cargo que lo sumaron al anterior, y tiene que esperar por lo menos otros cinco aos, antes de hacer una consideracin." 

Las mujeres se le aguaron los ojos. "Pero tengo una oferta para ustedes, yo les ofrezco un techo donde vivir, y no les va hacer falta nada. Lo prometo" las mujeres parecan entusiasmadas ahora. "Necesito que una de ustedes me ayude en la casa, en los quehaceres e incluso van a recibir un sueldo. Estn de acuerdo?" sin pensarlo, las dos mujeres estuvieron de acuerdo.
 
"Yo vine a ustedes, porque nuestras familias, tienen cosas bizarras en comn y necesito completo silencio de lo que ustedes vean y escuchen en mi casa. As como su secreto est seguro conmigo, necesito que nuestro secreto este seguro con ustedes. Si estn de acuerdo, entonces podemos cerrar el trato."

"por nosotras no hay problema, seremos como una tumba." Dijo Ana, casi que saltando de alegra.

"Otra cosa ms, ustedes pueden hacer con sus vidas lo que les d la gana, pero es muy importante que cualquier cosa que hagan este fuera del conocimiento de la ley. No quiero problemas con la justicia. Me entienden?"

"Completamente seora." Respondi Ana de nuevo. Mara les dijo que ellas iban a vivir en un anexo que haba al lado de la casa que fue construido para alojar las visitas, pero que casi nunca se utiliz. El anexo estaba completamente equipado, por lo que no era necesario que llevaran cosas que no necesitaran. Las dos mujeres corrieron a recoger sus cosas personales, y alguno que otro artculo que estaba en buen estado. Despus con la ayuda de Mara montaron todo en la camioneta. Luego Ana cerr con llave la casita de barro y desato al perro. Ella y el perro junto con los corotos fueron en la parte de atrs, mientras Anita y el nio acompaaron a Mara en la cabina. Cuando llegaron a la casa Mara estacion frente al anexo. El anexo estaba al lado de la casa, aunque no se poda ver desde la carretera. El anexo tena un corredor como era costumbre en todas las casas de la zona. Haba unos bancos grandes de madera. Despus de amarrar el perro en un rbol que estaba al lado del anexo Mara entro a la casa con Anita y Ana cargando a Danielito. Las mujeres no podan creer lo que vean, el lugar era un palacio comparado con la mugrienta choza donde vivan. Todo el interior estaba amueblado: Haba dos habitaciones grandes con camas matrimoniales en cada habitacin y un bao comn, una sala y la cocina comedor con todos sus implementos; en la parte de atrs haba otro cuarto que serva para guardar cosas. Mara dijo que all podan poner las cosas que no necesitaban. Mara busco en un gabinete de la cocina y saco un llavero, donde estaba una copia de las llaves del anexo y otra copia de las llaves de la puerta principal de la casa y se la dio a Ana. Las dos mujeres llevaron sus cosas personales a un solo cuarto. Cuando ellas ya estaban acomodadas en su nuevo hogar, Mara les dijo en qu consista su negocio, tambin les dijo que iba a tomarse unas vacaciones en unos quince das para estar en casa. Los nios todos iban al colegio y era necesario que una de ellas estuviera temprano en la casa para preparar el desayuno y la merienda para el colegio, los nios regresaban del colegio en la tarde cuando pasaba el trasporte como a las cinco. Y ella se iba a trabajar despus que los nios salan para el colegio, y no tena hora de llegada. Cuando mara completo todas las indicaciones de lo que ellas iban hacer en la casa, ella los invito para que conocieran la casa y a sus hijos.

Sus hijos haban visto a su mam llegar junto con dos mujeres, un nio y un perro y algunas cosas. Entonces corrieron a sus cuartos a vestirse apropiadamente. Cuando Mara abri la puerta principal de sus casa sus nios estaban bien vestidos y esperando en la sala. Mara present a cada uno de ellos a Ana y Anita. Los nios estaban un poco impresionados, no se imaginaron que su mam traera a una familia completa a vivir en el anexo. No solo eso sino que las dos mujeres, estaban embarazadas. Las mujeres eran de tez morena. Ana era una mujer que pareca ser de la edad de su mam, y aunque en el rostro se reflejaba la vida dura que estaba llevando, tena un cuerpo conservado, llevaba una bata materna vieja que apenas cubra medio muslo. Las piernas morenas rivalizaban con las de su mam, pero pareca tener un trasero ms grande y redondo, sus tetas eran grandes, ms que las de su mam. Anita tambin era morena y pareca ser un molde de su madre. Sus rasgos infantiles todava se le notaban en el rostro, tambin llevaba una vieja bata materna que no era ms larga que la de su madre. El nio era moreno, y se pareca a su mam; Iba vestido con una franela vieja y  short y unos zapatos viejos. Despus de la presentacin Mara invito a Ana y Anita para mostrarles todo lo relacionado con el trabajo que ellas iban a desempear en la casa, luego ellas fueron a la cocina y prepararon una comida rpida. La tensin que haba al principio se desvaneci y Ana y Anita se sintieron bienvenidas en la casa de Mara, al rato charlaban y se rean, como si fueran viejas conocidas. Despus de servir la comida a la mesa todos se acomodaron alrededor. Mara dio la bienvenida a la nueva familia, y todos procedieron a comer. Mientras coman Mara dijo: "Nios podemos sentirnos seguros con Ana y Anita, yo ya hable con ellas, y juraron silencio. Ellas son tan bizarras como nosotros, as que nos llevaremos bien. Verdad Ana y Anita?"

"Si seora, nosotras somos como una tumba." 

"Ven nios, porque tanta formalidad, ser mejor que a partir de ahora seamos nosotros mismos. Incluso Ana y Anita, tampoco van a ocultarnos nada de sus bizarras perversidades."

Todos terminaron la comida, entonces los nios corrieron al cuarto de Juanita y Patty. Media hora despus, salieron del cuarto cuatro nias, vestidas en la misma ropa que llevaban el da anterior. Mara miro las miradas de asombro de Ana Y Anita y dijo:

"Como dije nosotros somos una familia un poco rara."

Juanita se acerco donde Mara y dijo: "Creo que estas violando el cdigo de esta casa, perra." Mara sumisamente se levanto y fue a su cuarto, unos minutos despus sali del cuarto desnuda, en tacones y con el collar en su cuello. Las dos mujeres no podan creer lo que vean, la elegante seora, era una perra. Mara se acerco y dijo: En esta casa yo soy la perra de Vigilante, entonces sali de la casa, al rato Mara traa al perro por la correa, dijo:

 "Vigilante, le present a Ana y Anita" ellas tambin son unas perras como yo. Ana y Anita sonrieron al perro y le dieron un cario, pasando la mano por su pelaje. "Mucho gusto Vigilante. Muchacho suertudo, que perra te has encontrado." 
Todos sonrieron. Mara fue detrs de las dos mujeres que an permanecan sentadas a la mesa. Entonces se apoyo sobre Anita y le acaricio la oreja con su lengua. La muchacha se giro, y Mara le dio un beso hmedo a la muchacha. Despus fue donde Ana e hizo el mismo procedimiento. Entonces tomo a Danielito que estaba en el regazo de Ana y lo monto en la mesa. Le dio un piquito en la boca, luego con destreza le bajo el short, desnudando al nio, que no tena interior. El chico ya portaba un miembro que era del tamao del de Pablito. "parece que este muchacho saco la herencia de su padre, mira este palo. Y apenas tiene cuatro aos." entonces abri su boca metindose el miembro del nio con todo y bolas, mientras con una mano acariciaba su pequeo trasero. 
Despus de unos minutos de fastidiar al nio. Subi el short a su lugar y bajo al nio de nuevo al regazo de Ana. "Porque ser tan formales Ana, aqu ya todos nos conocemos."
 Entonces Mara se apoyo de nuevo apretando sus tetas contra la espalda de la mujer, y empez a desabotonar la bata. "Levntate." Luego que Ana estaba de pie, Mara quito la bata maternal de Ana, dejndola en sostenes y pantaletas. Los nios miraban con entusiasmo la perversidad de su madre. Las pantaletas eran blancas y llegaban a la cintura, a los nios le record las pantaletas que haban visto en la casa de la abuela. Grandes y tapaban de cintura para abajo, cubriendo completamente sus nalgas, eran blancas pero se vea un manchn negro que prcticamente iba desde la cintura hasta su coo. Entonces Mara solt el sostn dejando al descubierto unas tetas que prcticamente colgaban hasta la cintura, grandes y redondas. Despus Mara se agacho y fastidiando a la mujer con sus manos fue quitando las pantaletas hasta que estaban en los tobillos, entonces Ana levanto uno y despus otro pie para que Mara terminara de quitarlas.  El cuerpo de Ana nunca supo lo que era una navaja, sobacos, vientre y coo era un matorral  de pelos. Despus Mara fue donde Anita e hizo lo mismo exponiendo a sus hijos las dos mujeres completamente desnudas. Los nios estaban entusiasmados mirando el cuerpo de Anita que llevaba unos aretes, colgando de sus tetas, que eran tan grandes como las de Mara, tambin tena tatuado un corazn en cada teta. En la nalga derecha tambin tena tatuado un pene grande flcido con una leyenda encima que deca PAP. En la izquierda un tatuaje que deca COGEME y en la altura de la cintura por la espalda otro que deca SOY UNA PUTA.  Cuando los nios volvieron la atencin a ella de nuevo, Mara dijo:

"Ven ahora si estamos cmodos, ustedes son bienvenidas en nuestra familia. Entonces Mara fue al bao y regres con un paquete de hojillas de afeitar, entonces se lo dio a Ana y Anita para que se afeitaran todo su cuerpo. Fue a la cocina y preparo unas bolsas de mercado, para ellas. Ana tomo las bolsas, mientras Anita recogi sus pertenencia y al nio. Y Mara y los nios las despidieron en la puerta. Las dos mujeres regresaron al anexo, desnudas, pavonendose. Cuando las mujeres haban desaparecido de la vista, Mara y sus nios regresaron adentro. Mara cont todo lo que saba de ellas y del espectculo que ellas haban montado en la choza, la primera vez que fue. Despus los nios se entregaron a otra orga como se haba hecho costumbre entre ellos, y Mara fue por Vigilante y se uni a ellos. Despus de unas horas los nios se fueron dejando a Mara y a Vigilante enganchados.

La alarma despert a Mara en la maana, entonces sali del cuarto con el perro. En la cocina estaba Anita, preparando el desayuno y la merienda, se escuchaban las voces de sus hijos preparndose para el colegio. Mara fue donde Anita y le dio un beso hmedo en la boca, entonces sali con Vigilante a la perrera. Aunque ya a esa hora transitaban muchas personas y carros por la carretera, Mara no le importaba nada, le dio el beso que se dan dos amantes cuando se despiden despus de una noche de sexo, y regreso a la casa. Ya los nios estaban sentados en la mesa, mientras Anita serva el desayuno. Mara fue a su cuarto a alistarse para irse al trabajo. Cuando regreso a la cocina ya sus nios estaban esperando el trasporte. La corneta son y ellos fueron dando a su mam el beso carioso de cada da, y corrieron al autobs.
Antes de salir de la casa dio las ltimas instrucciones a Anita, y se fue para el trabajo. Los das transcurrieron ms o menos igual, en la casa de Mara, todos entregados al desenfreno y a las perversidades. Incluso Ana, Anita y el pequeo Daniel, comenzaron a participar,  Mara iba, como era su costumbre los sbados al convento a llevar una contribucin, ya ella haba cuajado una solida relacin con la madre superiora y muchas monjas del convento. Algunas de ellas haban participado en el rito aquella noche. 
Capitulo nueve

Ya Mara estaba de vacaciones y pasaba todo el da en casa con su perro. Una tarde los nios llegaron preocupados. La maestra de Patty haba mandado una nota:
	Seora Mara:
	Buenas tardes seora Mara, lamento mucho tener que escribir esta nota, pero las circunstancia me llevaron a esto. Sucede que he notado ltimamente un comportamiento indecente en la pequea Patty. Como por ejemplo diciendo malas palabras a sus compaeros, incluso acostumbra a subirse la falda, que prcticamente expone sus pantaletas. Algunas veces sus compaeras, me dicen que ella las invita al bao hacer cosas, que bueno usted entender, me da pena escribir. Yo he tratado de razonar con ella, pero siempre esta reincidiendo lo que me obligo reportar esta conducta al director.
Usted tiene una cita, con el director maana para aclarar el asunto.
Atentamente. La maestra.

Mara ley la nota, entonces sent a sus nios en la sala. Ella se sent en el piso al lado de su amante, entonces dijo: "Cario que les he dicho como debe ser su comportamiento fuera de la casa. No podemos jugar con fuego. Si ustedes no tienen cuidado, todo esto que estamos haciendo podra llegar a la polica. Entonces me meteran a la crcel, y me quitaran a ustedes. No queremos eso verdad? Entiendo que a veces es frustrante, cuando una no puede hacer lo que le guste, sin ofender a otras personas. Por eso ustedes tienen que ser muy inteligentes. Sin embargo no hay de qu preocuparse, yo maana hablo con el director y estoy segura, que l y yo vamos a ser muy buenos amigos. Pero recuerden no siempre vamos a tener la misma suerte. Dejen que yo sea quien lleve las pautas, Okey. 

Al da siguiente Mara se puso un vestido sexy, apretado de licra sin pantaletas y sin sostenes para ir al colegio hablar con el director. Ella saba que esa no era la forma de vestir cuando se va a un colegio,  y menos donde estudian sus hijos, donde se imparten reglas de conducta y decencia. Pero ella quera dejar una impresin. De todas maneras no era ningn delito vestir de esa manera en la calle, aunque pareciera una callejera. Cuando ella llego al colegio todos los nios estaban en su saln de clase, a excepcin de algunos adolescentes que estudiaban bachillerato y tenan la hora libre. Ella cruzo el campus de la escuela bajo la mirada de jovencitos, que se la tragaban con la mirada. Mara amo el sentimiento y la excito. Llego a una oficina de informacin y el personal la miraba con extraeza, pero sin embargo le indicaron donde quedaba la oficina del director. Mara toco la puerta, despus de unos segundos la puerta se abri y un hombre de unos cincuenta aos, que pareca un oso estaba frente a ella. El hombre la miro de arriba abajo, entonces ella se presento y le extendi la nota de la maestra. El director la mando a pasar, sin poder apartar la mirada de la escultural figura de Mara. El mando a tomar asiento en un sof que estaba al lado de su escritorio, mientras l se sent en otro que estaba frente a ella. El sof era acolchado y cuando Mara se sent era difcil mantener una postura decente delante del hombre. El hombre tomo la nota. La ley:
"Lo que tenemos es un asunto muy grave seora Mara, su hija est violando las normas de conducta del colegio."

"Entiendo seor director. Djame explicarle" interrumpi Mara al director al tiempo que le paso un sobre. "Le ruego que mire el contenido, Yo estoy segura que usted entender, mis razones" 

El director tomo el sobre, y entonces lo abri. Inmediatamente su rostro se puso rojo como un tomate. l record el da que su esposa estaba siendo cogida por un grupo de adolescentes, mientras l se masturbaba. Despus que miro las fotografas no encontraba palabras. Mara agrego:

"Ve usted, no hay porque ser tan duro. Mi filosofa es `haga lo que te d la gana, siempre que no daes a tu prjimo. Nosotros tambin tenemos nuestros secretos'" 

Mara vio el cambio de actitud del hombre, entonces ella se relajo en el mueble extendiendo sus piernas y desplegando a la vista del director su coo, hmedo. "Te excita lo que ve. Porque no hacemos esto ms interesante. Mande a llamar a tu esposa y a mis nios."

El director abri el intercomunicador y mando a llamar a su esposa a la oficina. Tambin dio instrucciones que los nios: Juanita, Patty, Pedro y Pablo Hernndez, se presentaran en su oficina. Minutos despus una secretara tocaba en la puerta del director, el abri y mando a pasar los nios. Los nios estaban asustados cuando entraron, y vieron a su mam.

"Tranquilo cario, no pasa nada. Yo ya hable con el director y aclaramos todo." 

Mientras hablaba, son la puerta de nuevo y el director fue abrir la puerta. Los nios y Mara escucharon cuando la mujer deca: "Que diablos est pasando Marcos, estoy en plena clase, y tuve que dejar los jvenes solos."

"Clmate Laura, pasa que esto es importante." Cuando Laura paso se quedo sorprendida cuando vio tanta gente en la oficina. Inmediatamente reconoci a los nios y supo por intuicin que la mujer que estaba sentada con ellos en el sof era su madre. Mara se fijo en la mujer que das atrs estaba arrodillada mamando los guevos de unos adolescentes, era una mujer de unos cuarenta aos, con abundante cabellera negra largo que ella llevaba suelto, era una mujer alta y un cuerpo bien formado, a pesar de llevar un uniforme de chaqueta y camisa abotonada hasta el cuello y una falda larga que pasaba sus rodillas con un cinturn de cuero ceido a la cintura, que ocultaba sus encantos, Mara supo que ella se preocupaba por mantener su cuerpo. Su tez era blanca y usaba lentes, que le dan un aire de autoridad.  
El director tomo el sobre que haba dejado en el escritorio y se lo dio a Laura. Laura abri el sobre e inmediatamente su tez y aire de arrogancia cambi. Mara supo que los tena donde ella quera. Dijo: "Como yo le dije a mi amigo Marcos, mi poltica es `haz lo que te d la gana, pero nunca daes a tu prjimo. Nosotros tambin tenemos nuestros secretos como familia, y es una regla en la casa que los secretos no se dicen porque si no dejan de serlos. Pero ya basta de decir mierda, todo esto me tiene al borde." 
Con eso Mara abri sus piernas completamente haciendo que el vestido se recogiera a la altura de su horca. Exponiendo a Laura y a Marcos su coo hinchado y boquiabierto. "Yo s que a usted le gusta mamar palos de jovencitos, pero porque no prueba el coo jugoso de una mujer madura." 
Laura estaba vacilando. Mara agrego: "Que esperas mujerzuela, agchate y empieza a comerme." La profesora solo ocultaba su sumisin bajo una fachada de dureza. Cuando Mara le ordeno. Ella sumisamente se agacho entre las rodillas de Mara y clavo su cara en el coo de Mara, en minutos ya haba perdido toda la timidez y lengeteaba el coo como si se tratara de un helado. Mara gema, pero sin embargo dijo: "Nios porque no se ponen cmodos, y usted Marcos tambin, disfrute de la tierna carne de mis hijas. Mirn."

Los nios empezaron a desnudarse y en minutos todos estaban desnudos. El director no pudo resistir, saco su palo de la cremallera y empez a manosearlo lentamente mientras no apartaba la mirada de la multitud. Mara agrego entre gemidos: "nios pongan cmoda a la profesora y ustedes nias vayan a darle una mano al director." Los nios se abalanzaron sobre la profesora. Laura apart la cara del coo de Mara y se arrodillo mientras Pablo y Pedrito iban soltando los botones de la chaqueta y la camisa. Cuando estaba desnuda de la cintura para arriba, ella se incorporo, Mara y los nios vieron que en las tetas grandes de la mujer colgaban anillos, en el seno derecho se lea `mmame' y el izquierdo `chpame'. Entonces los nios se dedicaron a soltar la falda, hasta que esta cay al piso. La mujer presuma de un coo tan grande como el de Mara, con un cltoris que sobresala, atravesado con un arete y un crucifijo flico colgando. Despus que la mujer estaba desnuda se agacho y empez a servir a Pablo y Pedro hasta que estos vaciaron su semilla en la boca de la mujer. Mientras Mara no dejaba de masturbarse, y miraba el acto, cual mirona. Las nias estaban entretenidas con el director. Mamando su rgano, por turnos. Hasta que el vacio la carga en la cara de Patty. 

Mara se levant del sof y acomodo su vestido indicando a los nios que se vistieran y regresaran a las aulas: "Yo tengo que charlar un poco con el director y la profesora, vayan nios" cuando ellos haban salido para sus salones. 
Mara dijo: "Ven no fue nada difcil, todo es posible cuando se hacen las cosas inteligentemente. Marcos usted podra ver esta escena repetida muchas veces, con otras madres y sus hijos."

"Eso es imposible, me metera en problemas."

"Correcto, pero si usted es observador puede deducir a quien trae. Mira yo conozco cantidad de familias que estoy segura que ellos comparten nuestras perversiones, lo que se necesita es mucha perspicacia. Usted es un hombre inteligente." Entonces alargo otro sobre sobr la mesa. Marcos lo recogi y extendi las fotografas, eran fotografas del espectculo que haba tenido lugar en casa de Don Tomas. Marcos y Laura empezaron a ver detalladamente las fotos, todos los presentes eran conocidos por ellos, sus hijos estudiaban en la escuela. Mara agrego "Qudate con ellas te puede ser de ayuda."

A Laura le dijo: "Y usted Laura conozco ese smbolo que cargas en tu coo colgando, se lo he visto a cantidades de monjas, en un rito que estuve presente, aunque ellas no me vieron. No saba que ellas aceptaban a otros en su culto."

"No es as, en la hermandad hay muchas familias, aunque solo aceptan mujeres. Los hombres y los nios solo nos atienden cuando hacemos nuestro ritual en casa. Cuando llegue el momento estoy segura que usted recibir el llamado."

"Pobre de tu esposo, ya tu coo y culo no lo satisface a l verdad." 

"si es cierto, pero l encuentra la forma de complacerse. Lo mismo sucede con mis hijos. Yo los complazco con mamadas. Es todo lo que ellos pueden recibir."

"Bueno mi casa est a la orden, para Marcos y sus dos hijos. En mi casa hay suficientes mujeres que estarn gustosas de complacerlos en lo que quieran, empezando por mis hijos."

"Dir hijas."

"No hijos, Pablo y Pedro le gustan los hombres, en mi casa ellos visten como nias."

Mara se despidi de sus nuevos amigos, satisfecha que poco a poco ms gente se iba uniendo a su crculo de perversidad.

Capitulo diez

Mara estaba decidida acelerar un poco las cosas con la madre superiora, por lo que el siguiente sbado le extendi una invitacin para que recorriera con ella la hacienda. Sor Teresa se neg al principio, pero por la insistencia de Mara ella acepto acompaarla el domingo.  Mara llego con las nuevas a su casa. Todos tenan que levantarse temprano, y estar listos para recibir a la monja. 

Mara se levant temprano y cuando llego al convento, ya Sor Teresa estaba esperando. Mara llevo a la madre superiora para que conociera la casa. Cuando llegaron todos estaban en el porche de la casa esperando. Sor teresa saludo a los nios de Mara con el cario que siempre reflejaba. Entonces Mara le present a Ana Y Anita, los nuevos miembros de la familia. Despus que se tomaron un refrigerio, las dos mujeres salieron a recorrer la granja. Salieron a la carretera de nuevo y viajaron unos cinco minutos hasta que llegaron a un desvi de tierra. Luego avanzaron unos trescientos metros hasta que llegaron a un pequeo casero, Mara le explico a Sor Teresa que all vivan las familias y los trabajadores de la granja, su esposo haba construido estas casitas para albergar familias extranjeras que salan huyendo de su pas y no tenan adonde ir. Mientras iban pasando el casero, a las puertas de las casas o del lugar donde se encontraran, las personas iban saludando a su patrona. Luego que pasaron el casero rodaron unos 200 metros, hasta un corral, donde haba unas veinte reses, entre vacas, toros y becerros. Ellas se bajaron y Mara le explico a la Madre superiora que: las vacas aportaban la leche para las familias de la granja. En cambio los toros eran vendidos al matadero, a excepcin de unos tres que ella haba comprado de un lote que llego del extranjero. Mara hecho una mirada alrededor y dijo:
"Mira all hay uno, los dems deben estar en el potrero."

"Vamos hasta all quiero verlo de cerca." Dijo Sor Teresa.

Las mujeres caminaron a lo largo del corral. Mara noto que cuando ella vea un toro, haca una especie de reverencia, y su mirada iba la barriga del toro. Cuando llegaron al lugar, Sor Teresa dijo:

"esta es una de las razas ms grandes de vacunos que hay, aunque hay otra raza que es todava ms grande."

El toro media unos dos metros, hasta los lomos y tena una joroba, que era casi medio metro de altura. El toro estaba apartado, en un corral aparte junto con una vaca que pareca ser de la misma raza. "Como pens," agrego la monja "hay una vaca en celo y el toro esta all para engendrarla."

De la vaina del toro colgaba un rgano negro de aproximadamente un metro de largo y unos cinco centmetros de grueso. Mara dijo: "menos mal que las vacas, no son como nosotras las mujeres, que lo primero que vemos es el bulto entre las piernas."

"Las cosas no son como parecen." Sor teresa replic. "yo estoy segura que aun hay medio metro de su miembro que aun no ha desplegado."

"Si pero no es demasiado delgado para el tamao de ese miembro."

"Ese es uno de los misterios infinitos de la creacin. Los toros no son como los humanos. Quiero decir ellos depositan su semen directamente en el tero de la vaca, por eso es as de largo. Cuando el toro monta la vaca y tiene su miembro dentro de la vagina, despliega todo su tamao, pero se encuentra con un tero cerrado, entonces l bombea, pero el tero hace resistencia y el pene se encoge formando una especie de resorte, expandiendo el tnel de la vagina. El toro se mantiene bombeando, hasta que logra el efecto deseado y el tero cede entonces el miembro atraviesa el tero en toda su extensin y deposita su carga en la vaca, sin perder nada. Por eso es que el dicho `los caminos de Dios son infinitos' son muy ciertos"

Mara estaba impresionada del conocimiento de Sor Teresa en el acto de procreacin de los toros. Despus de explicarle otras cosas sobre el miembro del toro, ellas salieron de nuevo al camino. Mara la invito unos cien metros ms adelante, hasta que llegaron a tres corrales, donde estaban aparte, Burros y Burras con sus burritos, caballos y yeguas con sus potrancos, mulos y mulas. De nuevo como si se tratara de un protestante predicando la palabra, con furor, sor Teresa dijo: "El tamao del miembro del burro depende mucho de su corpulencia. Por ejemplo" sealando a un burro corpulento "este de aqu debe tener su miembro unas tres veces ms grande y ms largo que aquel." 

Sealando a un burro que se vea enclenque, pero que era de la misma altura. Su funcin es muy parecida al de los hombres, montan la burra y cuando llega el momento sueltan su semen en la vagina, los espermatozoides se encargan del resto."

De repente se escucho el relinchar de un caballo. Y Sor Teresa agrego:
 "Apuesto que ese es un semental, que est tratando de montar una yegua."

"Qu diferencia hay entre semental y caballo?" pregunto Mara, que estaba muy impresionada por el conocimiento de aquella mujer.

"Es lo mismo. Pero la diferencia es su miembro. Un caballo normal tiene un pene parecido al del burro. Pero el de un semental es un poco diferente. Si nos apuramos tal vez usted misma pueda ver la diferencia."

 Las dos mujeres alargaron el paso hasta donde haba un caballo grande, tan grande como el toro y casi as de corpulento, su crin era negra y espesa, se balanceaba como la cabellera de una mujer cuando sacuda su cabeza. El pene del caballo era rosado y estaba colgando de su barriga y era como de un metro de largo. Pero como de unos quince centmetros de grueso. La cabeza pareca una coliflor y era como de unos veinte centmetros de grueso. Sor Teresa dijo: "Esto es lo que yo llamo un semental. Alto y corpulento, adems que es una belleza. Mire su pene, a diferencia de los caballos el del semental termina como una campana. Parece una coliflor."

"No parece como muy grande para esa yegua."

"No cario, las vaginas son increblemente elsticas, adems el propsito de la campana es porque el tnel de la yegua es ancho, y l pene necesita crear un efecto como sucede cuando una tiene una jeringa en la mano y tapa el extremo, uno no puede sacar el pistn. Algo parecido a lo que hace un perro."
"Que suertuda es esa yegua."

"Si cario muy suertuda" replico Sor Teresa con un sentimiento de envidia. 

"La gente dice que el tamao no importa, pero yo nunca he podido entender. A mi parece que esa frase la invento uno que tena un miembro muy pequeo."

"Yo pienso lo mismo."

"Madre, puedo confesarle algo. Aunque me da mucha pena."

"Hija yo soy una religiosa, y nuestros votos implican recibir confecciones y ofrecer ayuda a las almas angustiadas."

"Yo amaba a mi esposo con toda mi alma, y tuve cuatro hijos con l, pero la verdad nunca quede satisfecha cuando l me haca el amor. Su pene era muy pequeo, y despus que el vaciaba su semilla, yo tena que masturbarme."

"Cario ese es un problema que han tenido que soportar muchas mujeres. Pero dime no has considerado tener otra pareja?"

"La tengo, y es lo mejor que me ha podido pasar."

"Ve por eso siempre digo, Dios es el nico que sabe porque suceden las cosas. Y como es este hombre, me refiero a su miembro."

"No es un hombre, es mi perro. Usted cree que estoy actuando mal?" Mara solt la bomba, y mir fijamente a sor Teresa para ver que ademn haca.

"No cario, si usted decidi que su amante sea un perro, est bien a los ojos de dios."

"Pero no es pecado?" dijo Mara solo para ver que le responda.

"Qu es pecado, y que no lo es? Ese es el gran dilema. Yo estoy segura que el pecado es una especie de penitencia que los humanos inventaron, para probarse a s mismo. No se ha dado cuenta usted cario que todas las cosas que ms deseamos son considerados pecados?
Son las sociedades las que han impuesto sus propias reglas, y los poderosos han decido que est bien o mal, de acuerdo a la conveniencia. Yo te voy a contar algo porque t has abierto tu alma a m. En los das antiguos cuando existi el sagrado templo de Salomn, se adoraban a otros dioses, pero al final era el mismo dios. As como hoy las personas adoran a santos a quien le tienen devocin, y le hacen ritos, pero a la final todo mundo sabe que la adoracin es para el nico dios del universo. Como dije en el templo que Dios le haba dicho al rey Salomn que construyera para que la nacin de Israel lo adorara, haba un dolo al lado del mismo santsimo, al que los creyentes lo llamaban el dios Tauro. Era la representacin de un hombre de unos dos metros y medio de altura con cabeza de toro, en seal desafiante con un miembro monstruoso, completamente erecto. Se deca que era el dios patrn de los animales. Tambin haba una orden de mujeres que vivan en el templo a las que llamaban las prostitutas del templo, que eran las sacerdotisas y adoraban al dios Tauro. Haba das dedicados a la adoracin de Tauro, donde venan devotos de todas partes, al templo a traer ofrendas. Las ofrendas eran animales, que eran bendecidos por las sacerdotisas en nombre del dios Tauro. El da de la bendicin los animales eran trados al templo por cada devoto y las sacerdotisas tenan sexo con cada animal. As era como este animal era dedicado a Tauro. Luego la devota tena sexo con el animal tambin. A partir de ese momento esa devota era bautizada, y pasaba a formar parte de la congregacin. Cuando los representantes de los otros dioses vieron que cada da se sumaban ms miembros a la congregacin empezaron hacer una campaa de descredito, hasta que prohibieron la adoracin al dios Tauro. Desde entonces al dios Tauro lo pintan como el diablo, por eso es que usted ve que el diablo tiene cuerno y una mirada feroz, como si fuera un toro rabioso. Sin embargo la hermandad se mantiene en proscripcin hasta el da de hoy."

"Y usted conoce alguien que pertenece a esa hermandad?"

"Miles cario. Yo misma pertenezco a esa hermandad. Nuestro convento est dedicado al dios Tauro, es uno de los miles que hay por el mundo."

"La iglesia sabe?"

"si por supuesto, de hecho nosotras tenemos una representante en el vaticano, sin embargo estamos obligadas, a mantener la orden en secreto."

"Cmo funciona hoy?"

"Las cosas no han cambiado, el ritual se mantiene, pero en secreto. Las festividades al dios Tauro son durante los carnavales y es cuando los iniciados se bautizan como hermanas."

La madre superiora miro alrededor y entonces se agacho y tomo la falda, y la llevo hasta su barriga. Dijo. "Esto nos identifica como hermanas."

Mara se quedo admirando por un rato el coo de la Madre superiora. Las labias sobresalan colgando como una mariposa. Ella maquillaba su coo como si fuera un rostro. El cltoris pareca un pequeo pene, y lo atravesaba una argolla de unos cinco centmetros de dimetro y medio de espesor, de la argolla el crucifijo flico que era tan grande como su coo. Justo encima del coo tena un tatuaje que se lea PUTA. Mara pregunt sin apartar la mirada del coo: "Que significa el crucifijo?"

"hasta el tiempo del seor Jesucristo, nuestro smbolo segua siendo una rplica del dios tauro del templo. Pero cuando la iglesia asumi el control de la hermandad, se cristianizo el culto y el toro fue reemplazado por un crucifijo. Algo parecido como pas con la navidad. Antes del cristianismo durante la poca de navidad se adoraba al sol naciente, pero despus se cambio el smbolo pagano del sol por la de un nio en un pesebre. Muy conveniente verdad. As que a nosotras se nos cambio el Toro por una cruz flica."

Despus de eso Sor Teresa solt su falda de nuevo y las dos mujeres se fijaron de nuevo en el semental y la yegua, mientras semental empujaba su palo dentro de la yegua, Mara dijo: "Un semental te ha montado?"

"Varias veces, es uno de mis favoritos, yo amo el tamao. Y este es uno de los que mejor se ajusta. Aunque mi favorito es el Toro. Es como una experiencia celestial. El tero de nosotras es como la de las vacas, ofrece resistencia, entonces ese palo se enrolla y estoy segura que mi coo se expande ms que el de la yegua. Pero lo mejor es cuando estoy teniendo el orgasmo y el tero cede, y toda esa vara va directo a mi tero hacindome chillar de dolor y placer, siempre me orino y algunas veces me he cagado. Pero esa es la experiencia ms hermosa que he sentido."

"Yo tambin he sentido una experiencia parecida pero es debido a un elixir que tengo en la casa. Este elixir me trasforma completamente convirtindome en una especie de diosa del sexo, mis ojos se hacen ms vivos y mis labios se pone voluptuosos. Mis tetas crecen de tamao y mis pezones se ponen duros como dos penes erectos de unos diez centmetros de largo, casi al instante tengo que orinar y cagar. Mi coo florece y mis labias parecen una flor abierta, del grueso de un cambur, mi coo se abre y empiezo a chorrear, como si tuviera incontinencia. Mi culo se relaja y aflora creando un anillo de unos dos centmetros de espesor. Me pongo completamente sensible y el ms simple roce de algo con mi culo, coo o pezones me hace gritar de placer. Mi coo y culo me pica y pica hasta que no me meto algo grande, entonces me calmo. Eso ha sido lo ms rico que he sentido en mi vida. Pero no lo he usado ms, porque no puedo tener el ms mnimo roce con mi culo, coo o pezones, parece que mi mente se nubla y lo nico que puedo pensar es en sexo. Lo del coo y el culo no es tanto problema porque uso falda sin pantaletas, pero mi problema son los pezones, que no puedo usar sostn."

"He odo hablar de ese elixir, es de la india, es un afrodisiaco potente, que fue hallado en un templo dedicado a la diosa del sexo y abandonado durante la invasin de los ingleses en el siglo XVIII. Unos antroplogos hallaron este elixir hace unas dcadas y desde entonces un laboratorio lo ha estado comercializando. Yo he ledo que la persona que lo usa constantemente se convierte en un objeto sexual y sus rganos sexuales se van deformando, haciendo a la mujer ms apetecible. Tambin supe que el asunto de los pezones tiene remedio. Lo nico que tiene que hacer es empujar el pezn duro contra la teta, como si fuera un tapn en una botella y este se esconde. Pero cuando la mujer esta excitada, ellos florecen de nuevo. Yo siempre he querido usarlo, porque me han contado cosas maravillosas de l, pero nunca he tenido la oportunidad de tenerlo en mis manos."

"Si usted quiere, hoy podra ser ese da, vamos a la casa, y por mis hijos y Ana y Anita no se preocupe. Ellos saben todo, y me han visto usarlo. Nosotros hicimos un juramento, que no habra secretos entre nosotros y que cada uno podra ser lo que quiera ser. Ana Y Anita son dos putas que yo contrate y viven en mi casa. Porque desde que mis hijos supieron que soy una perra, me hicieron jurar que tena que comportarme como una perra. Por lo que en mi casa yo no hago otra cosa que complacer a mi perro."

"Eso es lo que yo llamo una familia bendecida por el seor, completamente sincera. Te felicito por tener una familia como la tuya. Bueno si usted quiere vamos, quiero probar ese elixir."

Mara interrumpi: "A quien te gustara tener, al toro o al semental, para vivir esa experiencia."

Sor Teresa respondi sin tapujos. "Al toro, l es mi dios y seor."

Las dos mujeres dejaron la conversacin y fueron a la camioneta, despus se dirigieron a la casa del capataz. Era la primera vez que ella trataba con el nuevo capataz. Era un hombre negro grande y corpulento de unos treinta aos. Su esposa apenas alcanzaba los veinte, y tena un bebe en brazos. Era un hombre amable. Mara le dijo que necesitaba que le llevaran ya a la casa al toro que estaba montando la vaca, porque ella estaba pensando en hacer negocio, y el cliente no tardara en llegar. El hombre sin chistar nada fue inmediatamente por el jeep y la carrucha para cargar animales. Entonces con la ayuda de otros obreros en pocos minutos tenan al toro listo para partir. Mara arranco y el jeep con el toro lo sigui. Cuando llegaron a la casa. Mara ordeno que lo amarraran en un poste de madera que fue enterrado para amarrar animales entre los rboles que estaban la lado del anexo. Los nios y las mujeres haban salido cuando oyeron el escndalo que se formo con los perros y el toro. Ellos estaban al lado de Mara y Sor Teresa mientras amarraban al toro. Juanita dijo, "porque trajeron ese toro."

"Es una sorpresa cario que te va gustar." Despus Mara vio como ella trataba de explicarles a sus hermanos, que tenan la misma inquietud. Despus que el toro estaba en su sitio y los hombres y el jeep haban salido a la carretera todos fueron a la casa. Mientras Anita y Ana preparaban la mesa para servir la comida, y Sor teresa conversaba con los chicos, Mara se disculp y fue a su cuarto. Al rato sali completamente desnuda con su collar y tacones. Los muchachos no podan creer lo que estaban viendo, las miradas iban desde su madre hasta la madre superiora. Mara se acerc y dijo: "Les presento a Sor Puta Teresa." 

Sor Teresa se levanto del asiento e hizo una reverencia. Mara agrego: "Muvanse mujerzuelas. Ya basta de estar violando el cdigo" los nios se levantaron de sus asientos. Y fueron a sus cuartos. Mara le haba comprado ropa a cada uno para ocasiones especiales, como las de hoy. Eran vestidos ajustados de licra, con tacones y pantaletas corte francs. Las nias fueron las primeras en salir. Despus salieron los nios tambin con sus vestidos, y tacones de cinco centmetros de alto, ellos haban aprendido a maquillarse y acomodarse el cabello para hacerlo femenino, despus vinieron y se sentaron a la mesa, donde ya estaban Mara y Sor Teresa, despus que Ana y Anita haban terminado de servir la pasta con salsa y tajadas que haban preparado, ellas tambin se acomodaron alrededor de la mesa, con Danielito como siempre en el regazo de la abuela. Despus que Sor Teresa bendijo el alimento, Mara dijo: 

"para hoy tenemos un lindo espectculo, que nos va brindar la Madre Superiora. Pero a m se me ocurre que desde ahora podramos comenzar el show, Ana usted recuerda el acto que me presentaron el da que fui a su casa. Vamos hganlo ahora para esta audiencia. 

"Seora pero la nica comida es la que hay en la mesa." 

Mara dijo dirigindose a la audiencia: "Levanten la mano los que quieren el show?" Todos la levantaron "Pero hay un inconveniente, el show es con la comida y la nica que hay es la que tenemos. 
Repito levanten la mano los que quieren el show?" Todos levantaron la mano. "Bueno Ana no hay ms que decir. Empiecen" 

Ana y Anita fueron al espacio que haba entre el comedor y la cocina. Entonces se quitaron sus batas maternales. Ellas se haban afeitado completamente y sus coos estaban a la vista completamente. En su estado de gravidez, los coos se estiran deformndose, hacindolas ms provocativas. Luego se empezaron a besar como amantes, acaricindose mutuamente por todas partes. Despus Ana desnudo al pequeo Danielito y empez a mamar su pequeo pene, Anita se haba agachado a su lado e hizo lo mismo. Mara se levant de su asiento llevndose el plato de comida de ella y se paro al lado de ellas que an estaban entretenidas con el pene del infante. Mara vacio la pasta sobre sus cuerpo, y luego lo restreg por todo su cuerpo, retirndose, entonces repiti el procedimiento con los platos de Ana y Anita. Los dems entendieron el mensaje e hicieron lo mismo. Cuando haban vaciado la pasta en el cuerpo de las dos mujeres, ellas estaban en el piso bandose en una piscina de pasta. Todos se haban acomodado alrededor de las dos mujeres y el nio, sentados en las sillas del comedor. Mara estaba apoyada en la orilla del asiento masturbndose. Al rato las pantaletas de los nios tambin haban volado. Sor Teresa tambin tena su mano bajo la falda del hbito. Media hora despus las dos mujeres tenan pasta en sus culos y coos. Una hora despus estaban jadeando de placer, en el suelo baadas en pasta, de los pies a cabeza, con la pasta regada por todas partes. Mara entonces fue donde Ana y meti su mano en el culo de Ana Y saco una manotada de pasta con mierda. Entonces se la llevo a su boca y comi todo lamindose los dedos, luego repiti el procedimiento una y otra vez hasta que ya no sacaba mas pasta del culo de Ana. Entonces fue a su coo y extrajo una gran cantidad de pasta que llenaba su mano lo paso a la otra mano y  repiti el procedimiento hasta que tena las dos manos full. Se levanto, fue donde Sor Teresa, se arrodillo y dijo: "Para m sera un gran honor si usted madre se digna de comer de mi mano." Alargando la mano a la boca de la madre superiora. Sor teresa comi con abandono hasta que la mano quedo limpia y luego lamio. Entonces Mara repiti el procedimiento. Cuando la madre haba terminado de comer su alimento. Mara acerco su boca a la de ella y le dio un beso de amantes. Hizo lo mismo con sus hijos hasta que las dos mujeres haban quedado completamente libres de pasta. Para terminar fue donde Anita y le pidi que cagara la pasta que tena en su culo. Anita se acurruco y pujo dejando una plasta de pasta y mierda. Mara se agacho y empez a comer directamente del piso, hasta que no haba ms. Despus que el espectculo de Ana y Anita haba terminado Mara aplaudi exigiendo la atencin del pblico. Despus que tena la atencin, mando a Juanita a buscar el elixir de la vitrina. Juanita corri y en un momento estaba con el frasco entregndoselo a su mam. Despus mando a Patty por un vaso y la leche. Patty rpidamente trajo el vaso y la leche. Entonces llamo a Pablito Y Pedrito para que estuvieran frente a ella. Cuando estaban frente a ella, se agacho y levanto el vestido hasta la cintura de cada muchacho y empez a mamar sus guevos, hasta que ellos vertieron su cum en el vaso. 

"Caramba nias, ustedes estaban cargados."Dijo mara mientras miraba que el semen de los dos jovencitos llenaba medio vaso. Despus destapo el elixir y verti una copa, y lo termino de llenar con leche. Despus que tena el vaso lleno. Volvi a aplaudir y mostrando el vaso a todos pidi a la Madre 
Superiora que tuviera el honor, la madre superiora se levanto de su asiento y se acerc. Entonces Mara se agacho y tomo el dobladillo de la falda y la fue recogiendo en sus manos hasta la cintura, exponiendo a los presentes el coo en forma de mariposa y el crucifijo a los presentes. Despus Mara pidi a Sor Teresa que levantara sus brazos y termin de quitar el hbito. La Madre Superiora quedo completamente desnuda a excepcin del velo que cubra su cabeza. Justo como haban visto en el video, ella tena argollas atravesando sus pezones con crucifijos en cada teta. Lo que no haban visto los nios eran los tatuajes que tena en el coo y sus tetas. PUTA sobre el coo, y en cada teta haban pintados penes que iban de los pezones hasta el pie de la teta. Mara mientras tanto estaba admirando las vulgaridades que tena escrita en sus nalgas. Pareca una plana. Sus dos grandes nalgas estaban cubiertas de palabras, las ms vulgares que alguien poda imaginarse. En la espalda haba dibujos de animales con sus miembros colgando.  Despus de admirarlos ella dio la vuelta a la Madre Superiora, y los nios inmediatamente saltaron de sus asientos, manoseando las nalgas de la vulgar mujer y leyendo todo lo que deca, como una cartilla de groseras. Cuando los nios haban satisfecho su curiosidad. Mara volvi de nuevo a tocar sus palmas, los muchachos se sentaron, mientras Ana y Anita an permanecan sentadas encima del piso lleno de pasta. Con Danielito en el regazo de la abuela. Entonces Mara tomo el vaso lleno y lo dio a la Madre Superiora. Sor Teresa tomo el vaso y bebi su contenido. Segundos despus ella empez a sentir un calor por todo su cuerpo, y como si hubiese tomado un alucingeno, su mente se nublo y su coo tomo el control.

Momentos despus un hilo de orines empez a bajar por sus piernas y luego un chorro que mojo a las mujeres y al nio que estaban en el piso. Sor Teresa solo atino a decir. "No aguanto," cuando un chorro de mierda bajo por sus piernas al piso y luego una plasta cayo, salpicando de nuevo a Ana y Anita. Todos vean cmo las labias del coo se inflaban como si fuera un baln, hasta que parecan cambures alrededor del coo, dejndolo boquiabierto justo como haba sucedido con su madre. El culo tambin floreci como si su recto quisiera salirse. Los pezones empezaron a crecer, hasta que alcanzaron unos diez centmetros de largo. Pero parecan ms gruesos que los de su madre. Sus labios se hincharon y sus ojos se brotaron. La madre superiora empez a gritar, mientras se estrujaba duro su coo con una mano y con la otra su culo. Deca:

"No aguanto, oh S!, mierda que rico. Quiero algo grande en mi coo. Oh mteme algo en mi culo. Oh no aguanto. Vamos perra. Mteme algo en el culo, que no aguanto. Mientras apuntaba su culo a Mara, y ella estrujaba su coo con todas sus fuerzas. Mara se arrodillo, poniendo sus rodillas en la plasta de mierda que la madre superiora haba dejado en el piso, enfrentando su culo. Entonces ella alargo su mano y empez a meterla en el culo de la mujer hasta que el largo del brazo desapareci casi hasta el sobaco. Sor teresa empez a menear su culo en el brazo de mara ya bombear, adelante y atrs tan rpido como poda. Mara entendi el mensaje y ella comenz a sacar y meter el brazo lleno de mierda, en el culo de la mujer tan rpido como poda.

"Oh si, dame ms duro perra, si vamos. Quiero algo ms grueso. Vamos perra dame algo ms grueso." 

Mara meti el otro brazo con la misma facilidad que el primero, los dos brazos llegaban casi a los sobacos, luego empez a menear los  dos brazos en el culo mantecoso de la mujer. Sor Teresa gema y vociferada vulgaridades a Mara, mientras meneaba su culo en los brazos. "No aguanto mi coo, quiero algo en mi coo."

Mara dijo a Patty: "Cario traiga la botella de vidrio de dos litros que est en el gabinete." Patty fue al gabinete donde guardaban los refrescos y cargo una botella de unos 40 centmetros de largo y unos 20 de dimetro. Mara saco sus manos llenas de mierda de la mujer, dejando un boquete de culo de unos quince centmetros.

"Porque saca tus brazos puta, mtelos de nuevo, quiero algo en el culo, quiero algo en mi coo." Gema casi llorando Sor Teresa. 

Mara dijo. "Quiere algo grande en tu culo. Aqu va esto." Con eso ella empujo en el culo la botella, con algo de esfuerzo, mientras la madre suspiraba de alivio, hasta que la botella quedo adentro, dejando el culo de la madre superiora con un boquete de unos quince centmetros de dimetro. La mujer segua pidiendo algo par su coo. Mara le dijo: "Si usted quiere algo en el coo, usted sabe donde conseguirlo." 

La madre superiora, record al toro y empez a correr al patio, por el camino que haba recorrido ms temprano. Los dems corrieron detrs de ella. Cuando la mujer llego donde el toro, este zapateaba, pero a ella no le importaba, el toro haba sido atado con el cabestro corto, lo que no le permita moverse. Sor teresa se meti debajo de la barriga del toro olvidndose de la piquia en su coo. Ella comenz desenfrenadamente a acariciar su miembro y bolas, mientras chupaba y lamia su vaina y trozo de palo que iba saliendo. Minutos despus el palo del toro era como de metro y medio justo como haba dicho que sera. Ella tomo la vara entre sus manos, entonces se incorporo, se dio media vuelta y bajo su cabeza, mientras se abra completamente. Mirando por debajo de su coo ella posiciono la punta en la entrada y se echo hacia atrs permitiendo que medio metro de guevo la penetrara. El toro empez a empujar hasta que la punta toco el tero y el guevo se enrollo como un espiral de casi treinta centmetros de dimetro. Mara, sus hijos, Ana y Anita. Vieron como el coo de sor teresa se abra en un boquete. La mujer sinti un alivio. Cuando se sinti llena, en el culo y coo. Pero el toro empez a bombear con golpes duros que hacan a Sor Teresa gritar de placer y dolor, mientras era empujada hacia adelante con cada golpe. Ella afinco sus pies duro contra la tierra y sus manos en las patas delanteras del toro. El toro bombeo y bombeo, envindole un chorro de placer a la madre superiora con cada golpe. Cuando ella ya no aguantaba ms, su tero cedi y el siguiente empujn del toro, abri la compuerta y las bolas del toro chocaron contra las nalgas de la mujer. Un "Ohhhh MIERDA!" Se escucho seguido del grito, de Sor Teresa. Cuando el palo haba entrado en el tero llenndolo de semen y arremolinndose en esa cavidad. El toro quedo inmvil, pero la mujer cay al piso, tirndose boca abajo a lo largo en la tierra. El pene del toro se bamboleo en el aire por unos instantes hasta que desapareci de nuevo en la vaina. Mara sinti un poco de temor y se acerco, entonces tomo a Sor Teresa por un brazo y la ayudo a salir de debajo del toro e incorporase. Cuando la mujer se levanto, un chorro de su propio cum que pareca leche corra por sus muslos. Mientras el coo pareca ms hinchado y completamente boquiabierto. Sor Teresa se incorporo con ojos soadores, y mara la retiro a un lado, entonces se agacho y golpeo un poco las piernas de la madre superiora para que las abriera. Sor Teresa abri las piernas como un metro, an en un estado catatnico. Mara meti su brazo pasando el anillo del tero que aun estaba dilatado. La madre superiora empez a gemir de placer de nuevo. Mara meti su brazo todo lo que pudo hasta que su hombro quedo adentro. La mano tocaba el chorro de cum que pareca un pozo y empez a restregarlo las paredes del tero. Mientras Sor Teresa se retorca de placer y machucaba su coo contra la nuca de Mara. Mara grito: "Anita anda a tu casa y traes el cucharon, y un bol. Aprate puta" Anita corri y momentos despus estaba de vuelta con un bol de plstico y el cucharon. Mara saco su brazo, haciendo suspirar de alivio a la mujer, tomo el cucharon y volvi a meter el cucharon con todo y brazo de nuevo. Mara recogi cum de toro en el cucharon y lo retiro con cuidado. Todas las miradas estaban atentas, cuando el cucharn estaba rebosado de una sustancia trasparente, de apariencia blancuzca. Repiti el procedimiento varias veces, mientras sor teresa no dejaba de gemir de placer, hasta que casi no sala nada. El bol lleno hasta la mitad, ms o menos litro y medio de cum de toro. Mara se incorporo y dio a sor teresa el bol. Diciendo: "Aqu est el elixir de tu dios. Pocas putas tienen este privilegio." 

La madre superiora tomo el bol en las dos manos y haciendo una reverencia al toro empez a tomar su cum sin descansar hasta quedar vacio. Entonces devolvi el bol a Mara y empez a lamerse los labios. Como si eso fuera lo ms rico que se haba tomado en toda su vida. Haba trascurrido unas dos horas desde que la madre superiora haba salido de la casa corriendo, y la noche ya estaba cayendo. Cuando regresaron a la casa, Mara saco la botella de vidrio, dejando un boquete de 20 centmetros de dimetro. La madre superiora estaba agotada, y cay al piso e inmediatamente quedo dormida. Mara llam al convento para informar que la Madre Superiora estaba tomando una siesta por la caminata del da y que probablemente se quedara en su casa.

Capitulo once

A partir de aquel da  Mara visitaba ms a menudo el convento. Se haba hecho adicta a la perversin y no pensaba en otra cosa. Ahora estaba en una encrucijada y tena que tomar una decisin.
Dentro de poco los nios saldran de vacaciones, y adems la economa haba mejorado. Ella se dispuso a cancelar todas las deudas de la granja. Y abri una cuenta bancara a nombre de sus hijos, para donde iran las ganancias de la venta. El dinero que ella tena lo traspaso a otro banco. Con parte del dinero abri una cuenta para Ana y su hija y nietos, para que vivieran cmodamente por un tiempo. Despus esper que sus hijos salieran de vacaciones, y sus abuelos vinieron por ellos, como era costumbre. 
Cuando supo que era el momento, ella escribi una nota annima que fue enviada a casa de sus padres, donde se reportaba la desaparicin de Mara.
La polica hizo una bsqueda pero nunca la hallaron. Los padres y hermanos de Mara con el tiempo aceptaron la perdida. Sus hijos tambin aunque ellos sospechaban donde podra estar, pero no dijeron nada. El to y su esposa, que an viva con sus padres asumieron la administracin de la granja. Ana y Anita y los hijos de ambas regresaron a su pas, con el dinero que Mara les haba dado abrieron un burdel.
Mara se haba convertido en una hermana de la hermandad y viva en el convento. El elixir hind se convirti en parte de la dieta de todas las hermanas. 

                                  Fin
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